El gobierno ourensano reconoce un problema con el botellón y retomará ya la ordenanza

El ejecutivo tomará como base el texto propuesto en el anterior mandato por el PP


Ourense

El gobierno municipal pretende retomar de forma inmediata la tramitación de la ordenanza de convivencia cívica (conocida popularmente como ordenanza antibotellón). El ejecutivo convocará a los grupos de la oposición a una reunión antes de que se termine el actual mes de octubre y tomará como referencia el texto elaborado en el anterior mandato por el PP. Podrán realizarse modificaciones, pero la intención de la concejala de Asuntos Sociais, que es la encargada de coordinar este asunto, pretende no dilatar su aprobación en exceso.

«Mi idea es coger como referencia lo que ya está hecho, porque no vamos a tirar tanto tiempo de trabajo y recursos públicos», explica la edila, Eugenia Díaz Abella, sobre la ordenanza heredada. Después de meses de negociaciones, el ejecutivo entonces liderado por Jesús Vázquez llevó el documento a debate plenario en abril, pero fue bloqueado por todos los grupos de la oposición, que entendían que no había sido suficientemente consensuado. «Vamos a trabajar sobre ese borrador pero no queremos demorar esto en el tiempo, sino que la oposición diga sobre puntos concretos del articulado lo que quieren modificar o enmendar», dice Díaz Abella.

Democracia Ourensana, entonces en la oposición, había presentado diez enmiendas y el gobierno municipal rechazó nueve de ellas, lo que provocó las quejas del hoy alcalde, Gonzalo Pérez Jácome. La concejala de Asuntos Sociais, que es del PP, no cree que esa posición en el pasado vaya a suponer un problema ahora. «Formamos parte de un cogobierno y ellos son nuestros socios. Lo hablé con ellos y vamos a trabajar sobre lo que ya está hecho», dice Díaz Abella, que explica que muchas enmiendas propuestas en su día por todos los grupos fueron aceptadas y las que fueron rechazadas, fue por motivos técnicos.

Demanda vecinal

«Lo que está claro es que tenemos un problema encima de la mesa y los vecinos nos están reclamando que tenemos que solucionarlo», concluye la concejala de Asuntos Sociais, que quiere «el mayor consenso posible», pero sin dilatar en exceso el procedimiento. «No queremos darle cien mil vueltas al asunto porque no tiene sentido, hay mucho trabajo detrás», sentencia Eugenia Díaz Abella, que apuesta por implicar a diferentes departamentos municipales y a la propia Policía Local para solucionar esta problemática. Según asegura, atajar las molestias que provoca el botellón es una demanda vecinal insistente.

El borrador prevé multas de hasta 10.517 euros por beber en la calle

La Voz de Galicia publicó esta semana una información en la que se analizaban los hábitos de los menores ourensanos cuando hacen botellón. Tomando como referencia la ordenanza de convivencia cívica propuesta en el anterior mandato -que servirá de base al nuevo gobierno local- las multas a las que tendrían que hacer frente serían más severas. Ahora el máximo, que no se aplica si no hay agravantes, se sitúa en 601,01 euros, pero el nuevo texto propone que la sanción mínima sea precisamente de 601,01 euros y la máxima, de 3.005,06 euros. Y eso si la infracción es leve, porque las graves pueden acarrear multas de hasta 10.517,71 euros.

El PSOE y la marea local criticaron en su día la propuesta por considerar que primaba la prohibición sobre la prevención. El borrador de la ordenanza preveía también impedir las ofertas comerciales que incitan a un consumo excesivo de alcohol, como por ejemplo los 2x1.

El vodka negro triunfa en el botellón de los menores de edad ourensanos

miguel ascón

En septiembre abrieron expediente sancionador a doce jóvenes de 15 a 17 años. ¿Qué bebían, dónde y a qué hora?

En septiembre el Concello de Ourense abrió doce expedientes sancionadores a otros tantos jóvenes ourensanos por consumir alcohol en la vía pública. Tomando como referencia esos decretos puede saberse qué edades tenían, dónde hacían botellón, qué estaban bebiendo y a qué hora. Llama la atención que la mayor parte de los denunciados son chicas, que se reúnen en zonas muy repartidas por la ciudad y que les gusta especialmente el vodka negro.

 

¿Qué beben?

Siete de los doce jóvenes denunciados estaban bebiendo vodka negro, que es vodka mezclado con licor de frutos del bosque. Tiene entre 18 y 20 grados, algo más que el Martini. Productos como este los comercializan las principales marcas, como Eristoff, por unos diez euros, pero también hay otras más desconocidas con un precio inferior a los cinco euros por botella.

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