La Guardia Civil lo localizó oculto tras un colchón en la casa de su esposa, a la que no podía acercarse

La Audiencia confirma una sentencia en la que se le imponen seis meses de prisión


ourense / la voz

El trabajo que realizan los efectivos de las fuerzas armadas para proteger a mujeres ante posibles situaciones de violencia de género se encuentra muchas veces con la oposición de las propias víctimas. Fue lo que ocurrió en un caso sobre el que ahora acaba de pronunciarse la Audiencia provincial de Ourense. Este tribunal ha ratificado un fallo del juzgado de lo penal contra un hombre que quebrantó una medida de alejamiento respecto a su compañera sentimental, con la complicidad absoluta de ella, que incluso trató de esconderlo ante los agentes del instituto armado.

El origen del caso está en una resolución dictada por el juzgado de instrucción 3 de Ourense el 2 de enero del 2018. Ese fallo condenaba al implicado en este caso como autor de un delito de amenazas y le imponía la obligación de realizar trabajos en beneficio de la comunidad, fijando además una medida de alejamiento del acusado respecto a la víctima de esas amenazas, su compañera sentimental, durante 16 meses. El plazo para el cumplimiento de esa condena se puso en marcha el 21 de febrero. Entre esa fecha y el 25 de abril del 2019 el acusado no podía acercarse a la víctima o comunicar con ella, pero los agentes de la Guardia Civil tuvieron sospechas, a finales del mes de marzo, de que la pareja podía haber reanudado la convivencia, ignorando el mandato judicial. Así que se personaron en el domicilio de la mujer y preguntaron acerca del paradero del sospechoso. Ella manifestó en un primer momento que no estaba, porque estaba en prisión, si bien los agentes le recordaron que había salido de la prisión de Pereiro dos meses antes.

La mentira les hizo sospechar aún más y pidieron a la mujer que les permitiera entrar en casa, a lo que ella terminó accediendo tras negarse en un primer momento. Minutos después, uno de los guardias localizaba al imputado en un trastero de la parte superior de la vivienda. Se había escondido tras un colchón para que no lo encontraran.

Aquellos hechos motivaron que poco después el juzgado de lo penal condenase al hombre por un delito de quebrantamiento de condena, imponiéndole seis meses de cárcel. Su defensa recurrió el fallo ante la Audiencia alegando que había habido un error en la valoración de la prueba y que había concurrido un «estado de necesidad» por parte de la víctima, que justificó que el acusado estuviese con ella. Para la Audiencia, sin embargo, no se ha probado que hubiese causa alguna que motivase su presencia en la vivienda y confirma la primera sentencia.

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La Guardia Civil lo localizó oculto tras un colchón en la casa de su esposa, a la que no podía acercarse