Un siglo de Eduardo Barreiros, sinónimo de diésel

Rubén Nóvoa Pérez
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El emprendedor creó un imperio del automóvil, con su unión con Chrysler en los sesenta como principal hito

04 oct 2019 . Actualizado a las 21:21 h.

El 24 de octubre del 2019 se cumplirán cien años desde que nació en Gundiás (Nogueira de Ramuín) Eduardo Barreiros. Un siglo después su nombre es para toda una generación de amantes del motor sinónimo de diésel. Desde su pequeño taller familiar de Ourense fue capaz de levantar un tejido empresarial que contribuyó a la motorización de España gracias al apoyo de sus hermanos y un amplio grupo de colaboradores. Uno de los momentos clave en su biografía fue el año 1963, cuando su unión con la norteamericana Chrysler le situó en el centro del negocio automovilístico. La vinculación duró algo más de un lustro; tiempo suficiente para levantar una gran factoría en Villaverde (Madrid), que se mantiene en el corazón del actual tejido industrial español.

Mucho antes de su alianza con la poderosa Chrysler, Eduardo Barreiros dio sus primeros pasos acompañando a sus padres en un negocio familiar de autobuses, que se hizo con la concesión de la línea Ourense-Peares-Ourense. En 1945, pone la primera piedra de lo que acabaría siendo un imperio empresarial con Becosa (Barreiros Empresas Constructora), dedicada a las contratas de obras públicas en Ourense. Al tiempo que se hace con diferentes adjudicaciones, Barreiros no deja de lado su gran pasión y empieza la transformación en su taller de Ourense de motores de gasolina a diésel. Era 1949. Cinco años después funda Barreiros Diésel y fabrica el motor EB-6 de tecnología Barreiros y compra los primeros 20.000 metros cuadrados de terreno en Villaverde -la instalación se mantiene actualmente como referente automovilístico en España de la mano de PSA-Peugeot Citroën-. Durante la década de los cincuenta avanza en la fabricación de motores para turismos, taxis, camiones, tractores y vehículos ligeros, al tiempo que crea nuevas empresas.

En 1963 llega la unión con Chrysler. Es el momento en el que se dispara el entramado empresarial de Barreiros y su nombre esté en boca de todos en el sector. Realiza ampliación en todas las plantas y divisiones de su instalación en Villaverde hasta superar los dos millones de metros cuadrados. Salen a la venta 21.000 unidades de Dodge y 62.000 de Simca. Barreiros ya exporta a 27 países. En 1969 decide vender a Chrysler su participación en Barreiros dejando un legado de 25.000 puestos de trabajo directos creados. En los setenta inicia una etapa alejado del mundo del motor. Se adentra en la ganadería, en el negocio de la explotación de minas de estaño (Penouta) y en las sociedades inmobiliarias, donde afronta una crisis económica que afronta personalmente y le obliga a suspender pagos. Superados los diez años sin poder trabajar en el sector del automóvil, Barreiros regresa con fuerza y firma un contrato con Cuba para la dirección del plan de desarrollo automotriz y la creación de industrias principales y auxiliares de automoción para producir el famoso modelo Taino. También llegó a acuerdos similares con Rusia. En sus últimos años, sin embargo, estuvo muy vinculado a Cuba, donde fue nombrado doctor Honoris Causa en la Universidad de La Habana, entre otros reconocimientos. Fue en esa ciudad donde falleció de forma inesperada a los 72 años. Era el 19 de febrero de 1992.