«El camino desde el patio del colegio Salesianos a la Liga ACB fue una gesta irrepetible»

Fito López Arribas, primer presidente del COB, rememora el nacimiento del club


OURENSE

El año 1978 figura en todos los anales deportivos como el del nacimiento del Club Ourense Baloncesto, pese a que la entidad que comenzó a competir entonces fue el Bosco Salesianos. Lo recuerda bien un exalumno del colegio y, posteriormente, primer presidente del actual COB: Adolfo López Arribas.

Fito, como lo conocen sus allegados e incluso los buenos aficionados al deporte de la canasta, incide antes de nada en una curiosa anécdota: «El nombre de Bosco era una denominación elegida en el colegio para el equipo, pero el club nació como Balonmano Salesianos, el baloncesto era una sección y no se necesitaba cambiar nada».

También aclara López Arribas, buen conocedor de aquel entorno, que el impulsor en el colegio fue «el hermano Tadeo, con el que fueron principales responsables del equipo gente como Manolo Abelleira -que tuvo hasta a tres hijos como jugadores del club-, Luis Valeiras y Basilio Núñez. Más tarde, Gonzalo de Bernardo tomó el relevo en Salesianos y también llegué yo».

Aquel germen plantado en el centro escolar creció a toda prisa, como reconoce el propio Adolfo: «El equipo jugaba aquí, en el mismo patio del colegio. Había un pabellón arriba que también utilizaban los exalumnos, pero sus partidos aparecían y desaparecían. En Tercera División era una plantilla a la que le costaba competir y, aunque fue importante el patrocinio del Aspol, el primero, aquel equipo descendió y para que continuara en la categoría, se llevó a cabo la fusión con el Viajes Travidi, que había ascendido».

Fue entonces cuando Fito accedió a la presidencia, confirmando los patrocinios de Fajauto y, más tarde de Ouro Ribeiro, con cuyo logo se produjo el ascenso a la Segunda División: «El club crecía a una velocidad vertiginosa. Salesianos era nuestra cantera y fue clave la llegada de José Antonio Gil, que descendió cuatro categorías de golpe para echarnos una mano. Había conseguido un trabajo aquí, en un banco, y su mujer también era ourensana, pero era más que un jugador para nosotros. Hizo crecer a todos los demás», matiza Arribas, que por otra parte hace mención a nombres de relieve durante aquellos primeros años.

«En cuestiones deportivas, Armando Álvarez, que también entrenó al equipo, así como un exjugador, José Antonio Cuquejo, fueron personas que realizaron un gran trabajo en las temporadas siguientes. Teníamos una directiva de una decena de personas y cada uno hacía su labor. Incluso incorporamos a un periodista como Manolo Losada, que hizo mucho con sus crónicas por la difusión del club», describe Fito en cuanto a una forma de trabajar que sería muy complicada a día de hoy: «Nadie cobraba nada, al contrario, nos tocó rascarnos el bolsillo más de una vez».

Desde las primeras rivalidades históricas con el Bosco Coruña, Skol Vigo, Ajisa Gijón o Elosúa León se enfiló la época de un Caixa Ourense -nuevo patrocinio- ambicioso y poniendo la directa a la Primera B. De aquel período, el entonces presidente rescata hitos como el del primer extranjero llegado a la ciudad: «Fue John Washington. Lo conocíamos del OAR y todos los informes que recabamos de él fueron buenos. Terminó haciendo una gran pareja con Rick Gallon. No nos movíamos al nivel de ahora con agentes e intermediarios, pero realizamos un trabajo tremendo para reforzar al equipo y, algunos directivos hicieron hasta de chófer para los americanos».

Pero a la hora de echar la vista atrás, el ascenso a la Liga ACB humedece los ojos de López Arribas, quien vivió de modo especialmente intenso la subida de aquel escalón hacia el profesionalismo: «El camino desde el patio del colegio a la Liga ACB fue una gesta irrepetible, el mayor éxito de un equipo en esta ciudad, porque aunque aquí hubo grandes deportistas, incluso olímpicos, ningún club se ha situado en lo más alto de su deporte, con la trascendencia que tenía para el COB codearse con rivales de la talla del Real Madrid o el Barcelona». En ese viaje, también estaba el calado en una ciudad que se volcó con el baloncesto. Un vínculo que aún persiste a día de hoy.

El mismo Fito incide en ese detalle: «Hay una serie de aficionados, quizás los más jóvenes de aquella época, que aún tienen su carné, una base en la que el club puede apoyarse. En nuestro caso, fuimos subiendo en poco tiempo de Os Remedios al Paco Paz y llegamos a tener muchos problemas con el tema de las entradas, porque era muy difícil cumplir compromisos y conseguirlas para ver a un equipo que era seguido por miles de aficionados».

Y como dice el primer presidente del Club Ourense Baloncesto, la mutación del elenco del colegio a una sociedad anónima deportiva fue una travesía tan apasionante como difícil de imitar: «Seguí en la distancia lo que pasó con la UD Ourense, tras la desaparición del CD Ourense. Y en cierto modo comprendo a Modesto García. Quienes amaron al club original hicieron un gran trabajo y crecieron como lo hicimos nosotros, pero llega un momento en que la política y otros intereses ya pesan demasiado». López Arribas cerró su ciclo presidencial con la conversión en SAD, de hecho cumplió su misión unos meses más. Ya había cumplido su misión.

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