Las personas sordas demandan un traductor de signos en el hospital

La asociación ourensana urge a Sanidad a ofrecer un servicio que avala la ley


ourense / la voz

La asociación de personas sordas de Ourense (Apsou) cumple 45 años de existencia. Una carpa en el Paseo y un acto especial en el Liceo oficializarán un fecha con la que se quiere agradecer a los socios fundadores su esfuerzo y tesón.

«Hubo una época en la que las personas sordas estaban en colectivos muy pequeños en internados en Santiago o Madrid. Cuando veníamos a Ourense nos sentíamos aislados, incluso a veces en nuestras propias familias, y nos juntábamos». La presidenta de la Asociación de personas sordas de Ourense, María Isabel Fernández Álvarez, recuerda así cómo eran los años anteriores a la creación de la asociación en la provincia. «Vimos que en otros sitios creaban asociaciones y decidimos hacerlo nosotros».

Tras hablar con el entonces obispo de Ourense para buscar apoyos, el 18 de junio de 1974 se crearon los primeros estatutos, y el 29 de julio se abrió una sede de 30 metros cuadrados en la calle Libertad. «Vino mucha gente a darnos su cariño y su apoyo. Allí íbamos a hablar, a ligar y nacieron muchos matrimonios», relata. Enseguida la sede se hizo pequeña y gracias al tesón del entonces presidente de la asociación, Odilo Pérez, apareció la posibilidad de cambiar de local. Desde 1989 están en la calle Ramón Cabanillas, donde comparten espacio con trabajadores de la federación de sordos.

Muchas cosas han cambiado desde entonces. «Antes éramos más un centro social y ahora somos un recurso», señala Fernández Álvarez. También las nuevas tecnologías se han puesto de su lado, aunque siguen teniendo demasiadas barreras. «Hay pocas interpretes (en Ourense son tres). Tenemos que trabajar el doble y nuestra principal necesidad es la de traductores de lengua de signos que nos permita acceder en iguales condiciones que una persona oyente», subraya la presidenta. Recuerda que existe una ley en la que esto se reconoce, la 27/2007, que garantiza la accesibilidad real de las personas sordas, de la que dice, no se está cumpliendo. Y si algo les preocupa es el tema sanitario. «A nosotros lo que más rabia nos da es el hospital. Nos encontramos con muchísimas limitaciones. No hay un interprete las 24 horas. Si tienes una urgencia, si te encuentras mal de noche vas allí y ¿cómo te comunicas? Hemos hecho muchas reclamaciones y escritos. En un banco te puedes entender más o menos, pero en el hospital es fundamental», señala. Para acudir al centro de salud pasa algo parecido, aunque en este caso a la persona sorda le da tiempo a contactar con una traductora de lengua de signos para que le acompañe. Aún así, al haber solo tres, tienen que adecuarse a un horario concreto. «Tenemos que ser independientes y gracias al intérprete lo conseguimos. En el pasado siglo teníamos a nuestras familias, pero ahora existe una ley. Y si dos padres sordos con un hijo oyente tienen que ir al hospital ¿cómo cuenta qué le pasa al niño? Es una comunicación rota. La urgencia número uno para nosotros es tener una intérprete las 24 horas del día en el hospital».

En este sentido, apuntan que hay organismos que ya usan el denominado SVIisual, un servicio de videointerpretación en lengua de signos que facilita que las personas sordas puedan ponerse en contacto en cualquier momento con un videointérprete. En Ourense existe solo en la sede de la delegación de la Xunta, en la de la avenida de la Habana. «Una persona en sillas de ruedas ya tiene rampas en todos los sitios porque es su derecho, pues nosotros tememos un ley que dice que tiene que debe haber traductores de lengua de signos» subraya María Isabel Fernández que espera que con las bodas de oro de la asociación sea ya una realidad.

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