Buena suerte


Ourense

Hace menos de un mes, al término del debate electoral en Radio Voz Ourense (al que por cierto no acudió el actual alcalde), despedí a los candidatos con una frase que a algunos de ellos no les sentó demasiado bien. Vine a decir que podía terminar deseándoles suerte para el 26M pero que prefería deseársela a los ourensanos a partir del 27. A alguno eso le pareció una falta de confianza en sus resultados -en aquel momento ya estaba claro que el voto se fragmentaría- pero a mí, personalmente, con la situación en la que se encontraba la ciudad, me parecía lo más honesto con los oyentes y conmigo misma.

En un día como hoy, en el que la ciudad estrena alcalde, vuelvo a apelar a la suerte. Porque aunque pienso que el azar no va a sustituir nunca al trabajo, creo que no viene de más desearla (y tenerla) cuando se inicia un proyecto.

Así que le deseo buena suerte a Gonzalo Pérez Jácome y a sus socios de gobierno, los populares. Pero sobre todo a los ourensanos. A partir de hoy mismo. La ciudad la necesita para salir de la situación en la que se encuentra. El líder de Democracia Ourensana tiene sobre la espalda (y sobre la conciencia) solucionar todo aquello que criticó y cumplir con todo aquello que prometió. Es posible que este último aspecto genere hilaridad (o enfado, o tristeza o hasta indiferencia, según los casos) después de que Jácome se abrazase a su archienemigo, José Manuel Baltar, para lograr el bastón de mando. Pero ahora solo queda esperar. Y vigilar. 

Hoy es un día en el que las miradas se ponen en el nuevo alcalde pero es necesario también reparar en el ex, en Jesús Vázquez, y en el resto de integrantes del grupo municipal del PP. Yo eso de la disciplina de partido no lo tengo claro porque nunca he militado en ninguno pero tener que cumplir con una instrucción (la de Baltar y Feijoo de votar a Jácome) parece ir más allá de lo que unas siglas le pueden exigir a unas personas. Convertir en alcalde al candidato de la tercera fuerza más votada, pero también a quien fue tu azote durante cuatro años, será disciplinado pero desde luego no es digno. Querer hacernos creer que lo hacen por el bien de la ciudad y no por el suyo propio, tampoco. El PP ha querido protegerse de cara a las autonómicas (como si la oposición le fuese a penalizar más frente a sus votantes que este cambalache) y conservar un foco de poder. Debe ser entonces que la política iba de eso y no de solucionarle los problemas a los ciudadanos. Acabáramos. ¿Entienden por qué nos deseo buena suerte?

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