Las AMPA dan de comer a mil alumnos en 7 colegios de la ciudad

Tres empresas ourensanas proveen de pan, carne y aceite a los comedores públicos


ourense / la voz

Hace alrededor de cinco años que FAPA Ourense (la federación que une a las AMPA públicas ourensanas) puso en marcha su propio servicio de comedor escolar, dando en el 2017 un salto cualitativo al incluir en sus menús productos frescos y de cercanía. Hoy, prestan servicio a siete colegios de la capital dando de comer a alrededor de mil escolares desde las cocinas del Seminario Menor y de la mano de la empresa de cátering Antonio Gallego Cid, que ha tenido que cumplir una serie de requisitos indispensables para asumir el servicio. José Antonio Álvarez Caride, presidente de FAPA Ourense, está detrás de esta iniciativa que inició en 1998 la entonces presidenta, Sara Inés Vega, proponiendo a la Xunta un cambio de modelo que incluía un espacio para comedor con el que los padres pudieran conciliar su vida laboral y familiar.

La prioridad del modelo de FAPA es el uso de materias primas de comerciantes locales, de cercanía y frescos, buscando productos kilómetro cero, procurando el menor impacto ambiental en el transporte. Estas condiciones las cumplen frutas, verduras, carne, pan y aceite. No así el pescado, que lleva otro proceso para garantizar su calidad y buen estado. En este caso, se compra directamente a un proveedor de Vigo.

El pan llega a todos los comedores directamente desde la empresa familiar ourensana Panadería Tito. Lo hacen de una forma especial solo para este servicio, sin aditivos, edulcorantes ni harinas refinadas. «É artesanal, de gran calidade usando unha masa nai que este forno leva renovando dende hai nada menos que 30 anos», explica el presidente de FAPA. Esta ha sido una de las claves del éxito del modelo. «Pensábamos que a lo mejor a los niños nos les iba a gustar demasiado, por el cambio, pero ha sido todo lo contrario», comenta José Antonio Álvarez Caride

El aceite de oliva es de la empresa local Aceites Abril. También de forma especial, ya que llega a las mesas de los comedores con un aplicador diseñado para que lo usen los niños de menor edad. De esta manera, explica, aprenden a ser autónomos y se evitan las manchas que a veces provocan los envases pesados para las personas mayores o restaurantes. En carnes, el proveedor es Cárnicas Milucho e Hijos, que sirve a los alumnos ternera del país, de cría ecológica y suprema o primera calidad. Es más, la empresa prepara de forma especial los chorizos que consumen los escolares con menos grasas. Y, según explica el presidente de FAPA Ourense, la empresa ha decidido hacerlos también para el público en general que acude a su establecimiento con un gran éxito.

Desde el curso 2016/2017 todos los menús diarios incluyen verdura fresca de cercanía, en puré, ensalada, como acompañamiento o en cualquier otro formato. Los fritos están prohibidos para el cátering, aunque se admite uno al mes o tres si dos de ellos son rebozados. Las familias pueden consultar diariamente la composición de los menús desde la web da FAPA e incluyen alternativas para intolerancias alimentarias. Incluso cabe la posibilidad de que los padres prueben las comida del día, previa solicitud. Pueden compartir comedor con sus hijos en alguna ocasión, aspecto que según José Antonio Álvarez Caride, no aprovechan como sería deseable.

Todo este camino no ha sido fácil. Quizás lo que llevó más tiempo fue encontrar a una empresa de cátering que cumpliera con todas las expectativas de los padres y un espacio en el que poder cocinar y que estuviera acorde con las exigencias que pedían los padres. Al final, Antonio Gallego Cid se hizo cargo y el Seminario Menor cedió sus cocinas para poder preparar los menús. Uno de los aspectos principales también era que la comida llegara a todos los comedores en tiempo, caliente y en muy buen estado, sin que perdiera ninguna cualidad ni calidad el producto. Esto es posible gracias a tres furgonetas de reparto para que los platos tarden como máximo 30 minutos desde la cocina hasta la mesa de los comedores escolares donde llegan en la misma franja horaria. Una vez allí, hay un persona responsable que rota por los colegios para comprobar, antes de que los niños empiecen la comida, que los platos están en perfecto estado.

«Buscábamos la sostenibilidad de la ciudad y que los niños comieran bien»

José Antonio Álvarez Caride, presidente de FAPA Ourense, se ha puesto al frente de esta iniciativa, tras comprobar que uno de sus hijos tenía serios problemas en el comedor. «En ese momento me di cuenta de que la comida de los niños no estaba demasiado controlada», explica. Lo primero que tuvieron claro es el modelo que querían: «Buscábamos que los niños comieran bien y la sostenibilidad de la ciudad».

Una persona se encarga de supervisar todos los días los albaranes, las materias primas, la cocina y los comedores, la trazabilidad. «No se trata solo de darles de comer, se trata de todo un proyecto educativo. Queremos que sepan cómo sentarse, que aprendan a masticar...», señala. E incluso, como quieren que los hábitos aprendidos por los niños prosigan durante el verano, ofrecen charlas para que los padres puedan seguir estas pautas en sus casas. Esta forma de entender el comedor es a veces complicada de entender por algunos padres, a los que el día a día, los tiempos no concuerdan. «Hay veces que los padres quieren que los niños salgan antes de comedor, por diferentes motivos, o que quieren que las comidas sean más rápidas, y no es posible. Los niños necesitan su tiempo para comer y descansar».

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