Los deberes pendientes del futuro alcalde

Además de impulsar sus «proyectos estrella», el regidor deberá afrontar asignaturas pendientes


ourense

Hace exactamente dos semanas los ourensanos eligieron a sus representantes en el Ayuntamiento para los próximos cuatro años. El resultado de la votación ha dejado una corporación sin mayorías y con muchas incógnitas. La principal es el nombre de la persona que se sentará en el despacho de la Alcaldía. Suenan, básicamente, dos nombres, el del socialista Rafael Rodríguez Villarino y el de Gonzalo Pérez Jácome, de Democracia Ourensana. El primero, que fue el más votado, busca el apoyo del segundo para no tener que gobernar en minoría, pero este ha mostrado su disposición a pactar con el PP a cambio de permitir que José Manuel Baltar siga al frente de la Diputación ourensana. Pese a todo, el actual alcalde, el popular Jesús Vázquez, asegura que no tira la toalla, pero para seguir en el cargo necesitaría el apoyo de Jácome y el de DO exige el máximo protagonismo.

Sea quien sea el regidor que salga investido el próximo sábado, día 15, cuando asuma el cargo se encontrará con muchos asuntos pendientes sobre la mesa. Algunos son proyectos estratégicos como la elaboración de unos presupuestos después de cinco años sin tener unas cuentas actualizadas, la aprobación del plan urbanístico, la concesión de servicios básicos como el transporte urbano o el abastecimiento y saneamiento de aguas o el impulso a sectores estratégicos, especialmente el del termalismo. Y el elegido deberá afrontar, además, el reto de ejecutar los «proyectos estrella» que anunció durante la campaña. Villarino propuso, por ejemplo, recuperar la idea de derribar el antiguo edificio de la Policía Local para ampliar la plaza de San Martiño. Jesús Vázquez, del PP, prometió un auditorio al aire libre para 6.000 personas y Democracia Ourensana planeaba crear un centro de inteligencia artificial.

Los pactos que puedan alcanzar unos y otros para la investidura y posterior gobernabilidad de la ciudad afectarán en buena medida a la ejecución de esos retos.

El eterno motor económico que sigue sin carburar

Los mítines de los partidos políticos se llenan con frecuencia de mensajes grandilocuentes en torno a la importancia del termalismo para la economía de la ciudad. Lo cierto es que se han aprobado varios planes estratégicos para impulsar este sector y convertirlo realmente en un motor económico para Ourense, pero la rentabilidad de ese esfuerzo aún no acaba de visibilizarse. De nuevo, en esta campaña la mayor parte de los candidatos se han comprometido a gestionar la creación de un gran balneario, aunque las propuestas para su ubicación son diversas. Del desarrollo del termalismo dependen zonas tan sensibles como el entorno de As Burgas o las riberas del Miño. Por otra parte, la nueva corporación deberá afrontar la situación originada tras el incendio de las termas de pago de A Chavasqueira o la reapertura del cámping de Untes.

Servicios en precario y concursos desiertos

Una de las grandes asignaturas pendientes que tendrá que afrontar el nuevo gobierno local será poner en orden las concesiones de diversos servicios que ahora están en precario porque los concursos de licitación quedaron desiertos o porque los contratos caducaron sin que el Ayuntamiento completase los trámites para buscar a un nuevo adjudicatario. En esta situación están el transporte urbano, el saneamiento y abastecimiento de agua o la ORA.

Mucho dinero por gastar tras 5 años sin cuentas actualizadas

Poner en marcha nuevos proyectos o incrementar, por ejemplo, las partidas para servicios sociales se ve dificultado en Ourense por la falta de unos presupuestos actualizados. La ciudad funciona con los del año 2014 prorrogados y es la única que está en esa situación en Galicia desde hace tanto tiempo. En este escenario, y ante las limitaciones legales existentes, el remanente de tesorería se ha disparado. De este modo, el nuevo gobierno se encontrará con cerca de cien millones de euros en caja que podrían ser destinados a todo tipo de inversiones. Además, la gestión económica del Concello depende en gran parte de sus recursos humanos. Las carencias en este sentido son evidentes y los partidos han hecho diversas propuestas en campaña para aprobar una RPT (Relación de Puestos de Trabajo) y una oferta de empleo.

El PXOM, otra vez en el laberinto judicial

Esta misma semana la Junta de Gobierno Local del Concello de Ourense fue informada de la admisión a trámite en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia del recurso planteado por Democracia Ourensana contra la aprobación provisional del PXOM sin pasar por el pleno. Se trata del último capítulo de una larga serie de problemas judiciales y políticos en torno a un documento que es fundamental para ordenar el desarrollo urbanístico de la ciudad y, sobre todo, para dotar de seguridad jurídica a sectores económicos como el de la construcción, pero también la industria o el termalismo.

Tras la anulación del anterior plan, se elaboró uno nuevo que heredó el actual alcalde en funciones del PP. Los populares siguieron adelante con ese documento pero introdujeron modificaciones que, a juicio de diversas formaciones políticas, exigen una segunda exposición del plan para que los ciudadanos puedan presentar las alegaciones que consideren oportunas. La propuesta del socialista Rafael Rodríguez Villarino pasa por aprobar un plan «sen manipulacións». El popular Jesús Vázquez se compromete, por su parte, a seguir adelante con su cronograma y conseguir el visto bueno al documento antes de que termine el año 2019. Finalmente, Gonzalo Pérez Jácome, de Democracia Ourensana, asegura que pondrá en marcha un «PXOM del siglo XXI pero libre de pelotazos, donde ganará el ciudadano, no el especulador».

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