«Mucho trabajo y buen producto son las claves para que el negocio funcione»

María del Carmen Vidal y Marcos Nóvoa, madre e hijo, comparten el día a día tras el mostrador de quesos Amalia Mosteiro


ourense

El nombre de Amalia Mosteiro está vinculado desde hace décadas a la plaza de Abastos de Ourense. Han pasado ya 65 años desde que Amalia y su marido, que residían en la provincia de A Coruña, decidieron trasladarse a Ourense para vender los quesos que hacían en casa y que hasta entonces comercializaban en ferias y mercados. Así nacía una empresa familiar que se ha consolidado con los años y que ya regenta María del Carmen Vidal Cruz, la tercera generación. «A mis abuelos les hablaron de que Ourense era una buena ciudad para vivir y se vinieron, dejando a sus tres hijos al cuidado de sus padres. Así empezó todo esto», cuenta la comerciante, que desde hace algunos meses cuenta con el apoyo de su hijo Marcos.

Y es que la empresa, como objeto valioso que es, nunca ha dejado de estar en manos de la familia. «Mi padre siempre ayudó a mis abuelos y cuando a ellos les llegó el momento de jubilarse, se quedó con el negocio. Luego yo hice lo mismo. Empecé a echar una mano desde muy joven porque el que ayudaba los fines de semana siempre cobraba, y cuando mi madre necesitó ayuda, me quedé». Su incorporación formal fue en el 2001, y desde hace un año es la propietaria. «El secreto está en trabajar mucho, ser agradable con el público y tener buena materia prima», confiesa esta empresaria, que reconoce que para que las cosas vayan bien es imprescindible dedicar muchas horas. «Llegas a casa y empiezas a darle vueltas a la cabeza para ver cómo puedes mejorar el negocio, qué otras cosas puedes ofrecer, porque hoy en día el cliente es muy exigente», asegura. Recuerda la importancia de que el que está tras el mostrador sepa no solo vender, sino también saber explicar su producto, conocerlo a fondo. «A los que compran, yo me incluyo, nos gusta que nos expliquen las cosas y por eso tenemos que saber; tenemos que aprender cada día», advierte.

La evolución del negocio ha sido un objetivo en todos estos años, y en los últimos tiempos ha estado estrechamente vinculada al auge del sector en Galicia. «Mis abuelos vendían queso de Arzúa y fresco, porque entonces era lo que había», cuenta María del Carmen, que asegura que en los últimos dos años Galicia ha dado un vuelco en la producción y eso está permitiendo ampliar la variedad de productos. «Se está haciendo queso de cabra, que era impensable antes, de oveja, de pasta blanda, azules, ahumados, con pimentón...». Aunque hay marcas nacionales e internacionales, la apuesta por el producto gallego es clara en esa empresa. «Se están haciendo muchas cosas y además muy bien. Están saliendo al exterior, a países como Italia, Holanda o Francia, que son países que en la industria quesera nos llevan años; pero aquí hay muy buena materia prima y los gallegos somos muy currantes», garantiza.

Los envíos a cualquier parte de España son ya una parte habitual del negocio, en el que ya se piensa en poner en marcha una plataforma de venta online. En todo caso, del futuro del negocio formará parte, ya lo hace hoy en día, Marcos Nóvoa Vidal, el hijo de María del Carmen. «Que llegara al negocio fue una sorpresa para mí», confiesa la madre. La oportunidad se presentó hace un año, cuando ante el inminente traslado desde el viejo edificio y la apertura en la plaza provisional de la Alameda de un segundo puesto, le ofrecieron hacerse cargo. «Lo aceptó, y en este año ha ido evolucionando muchísimo, para orgullo de su madre», cuenta ella, que no oculta que por fin se puede ir tranquila de vacaciones, porque sabe que la empresa se queda en buenas manos. «Sabe como funciona el negocio, como hay que hacer las cosas, y lo hace bien», asegura.

Marcos, que ha estudiado la carrera de Criminología, ve su desembarco como algo natural. Se ve que también lo lleva en la sangre. «Llevo aquí trabajando toda la vida, ayudando desde los diez años, y ahora que tenemos otro puesto en la plaza y hay más trabajo, me gusta estar en el negocio familiar», cuenta.

Turistas que se llevan la tarjeta y luego hacen pedidos telefónicos

Los comerciantes de la plaza de Abastos de Ourense protagonizaron un cambio brutal hace un año. En junio pasado se abrió el mercado provisional de la Alameda, en el que se ubicarán mientras duren los trabajos de remodelación del edificio original, situado junto a la fuente de As Burgas. «Estamos contentos; no es lo mismo estar a pie de calle que abajo, pero al otro edificio tenemos que volver», advierte María del Carmen, que cree que las obras del otro inmueble deben acometerse ya, garantizando «unas condiciones para estar igual de bien o mejor que aquí». Asegura, por ello, que «vamos a trabajar con el Concello para que la obra quede mejor que esto, que no deja de ser un mercado provisional. Allí tenemos un edificio precioso que debemos aprovechar». Reconoce, con todo, el incremento de visitas al nuevo recinto y también de turistas. Muchos de ellos se llevan a su casa la tarjeta de la quesería e inician una relación comercial que gestionan entre Marcos y María del Carmen.

La madre. El hijo.

QUIÉNES SON

La madre. Es María del Carmen Vidal Cruz. Nació en Ourense en 1970 y es la tercera generación de quesos Amalia Mosteiro. Su abuela, que dio el nombre al negocio, lo montó junto a su marido hace 65 años. A María del Carmen la precedió su madre, Nieves Cruz, que cogió las riendas durante varias décadas y hoy ya está jubilada.

El hijo. Es Marcos Nóvoa Vidal. Nació en 1994 y llegó al negocio familiar hace algunos meses, aunque reconoce que «siempre he ayudado en el negocio».

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