Tres décadas después del sueño de la Liga ACB

Fran Crujeiras y el técnico Ángel Navarro rememoran la electrizante serie contra el Cajamadrid que llevó al Caixa Ourense a la élite del baloncesto

L. M. R.
ourense / la voz

Un 27 de mayo de 1989 en el Pabellón Ruiz de Velasco de Alcalá de Henares, el entonces denominado Caixa Ourense, consiguió el primer ascenso a la élite del baloncesto español con un triunfo agónico (94-95) en la prórroga del quinto partido del playoff de ascenso, ante el Cajamadrid. Un éxito que ya se pudo conseguir en el cuarto duelo de la serie, en un Paco Paz abarrotado. La mayor entrada de toda la historia del club, con gente sentada en las escaleras y superando los 6.500 espectadores.

Aquella fiesta terminó en zozobra, con una derrota ante el equipo dirigido por por el mítico Tirso Lorente y con jugadores de la talla de Toñín Llorente o Anger. Ángel Navarro fue el técnico que llevó a Ourense a la ACB en este primer ascenso con jugadores de la relevancia de Nacho Suárez, autor de 37 puntos en la última cita, Fran Crujeiras o Toño García, que anotó el tiro libre decisivo. Fue el comienzo de una explosión de júbilo en directiva, jugadores, cuerpo técnico y aficionados desplazados a Alcalá de Henares, alegría extensiva a la ciudad ourensana, que vivió la gesta como nunca más se repetiría, como reconocen los protagonistas.

Fran Crujeiras, el pívot coruñés, afincado en Ourense, relata que «fue un momento imborrable y algo mítico, que siempre perdurará en la mente de todos los que lo vivimos». No fue ni mucho menos fácil el conseguirlo, pero recuerda una clave fundamental: «Estar concienciados de que lo podíamos conseguir y estar muy bien preparados mentalmente para ello». Se consiguió lejos de casa, sin los miles de aficionados en las gradas, pero el mismo Crujeiras salvaguarda otros valores: «Nuestro trabajo, el abstraernos de todo, incluso de nuestra afición y que todo se dio para tener un final feliz como al final sucedió». Ese momento de luchar por un ascenso, considera que no tiene tanta presión como otros muy duros que vivió luchando por la permanencia: «Debo ser de los jugadores que más playoff de descenso jugué y creo que fueron mucho más duros y de mayor tensión».

Y además de recuerdos del partido y de lo vivido antes y durante el partido, lo que más le impactó fue la respuesta de la gente de Ourense al llegar a la ciudad: «Nunca he visto nada parecido».

La batuta

Tampoco obvia Fran la relevancia que tuvo el técnico, Ángel Navarro al «hacer un grupo fuerte como el que hizo y con mucho carácter». Precisamente el entrenador, hoy trabajando en Inglaterra, se muestra recíproco al destacar a sus jugadores: «Estábamos muy unidos, yo había jugado con alguno de ellos y los que vinieron eran auténticos profesionales. Además, con el americano, Douglas Arnold, me unía una gran relación».

No puede olvidarse desde luego de aquel ambientazo del Pazo y de cómo se les escapó el ascenso en el cuarto partido de la serie, pero cree que al mismo tiempo fue una experiencia que los marcó a todos: «A lo largo de ese playoff aprendí muchísimo y, aún después de otros treinta años de carrera, aún sigo afrontando situaciones similares como lo hicimos aquel primer entrenamiento, cuando llegamos a un Pazo que todavía tenía los restos de la gran fiesta que había preparada. Nos situamos en medio de la pista y le dije que estuvieran tranquilos, que creía haber encontrado la fórmula de ganar esa eliminatoria. No cabe duda de que nos equivocamos por el deseo o por pensar en la celebración antes de tiempo, pero teníamos las claves y, más allá de que en las prórrogas o en un partido igualado no puedes fallar, estábamos preparados».

El valenciano, que ya es historia del club tanto por ese mítico ascenso como por las distintas etapas en las que se ha vinculado a los cobistas, recuerda sobre todo el plano personal de la gesta: «Lo tengo apuntado y lo repasé recientemente. Fue una alegría enorme para todos, desde las personas que trabajaban en el Pazo, que prácticamente lo estrenamos para nosotros, hasta el último aficionados que vino a vernos. Fue un año con altos y bajos, alguna derrota dolorosa, pero acabó en un éxito sin precedentes». Incluso Ángel admite que tiene grabados detalles como su polo con cremallera, el Atlético de Madrid de balonmano esperando a que terminaran o la película «Hoosiers», en el autobús. Baloncesto en estado puro.

camino a la acb

Se repite la odisea de la afición cobista para acompañar al equipo en Bilbao

Treinta años después se repite la opción de ascenso a la ACB y el Club Ourense Baloncesto no estará solo tampoco en esta ocasión. Si a Alcalá de Henares se desplazaron más de 300 aficionados en 1989, para disfrutar del ascenso, en esta ocasión serán en torno a 340 los que se hagan notar en Miribilla, después de que se cerrase el plazo para reservar entrada a través del club.

La gran mayoría de los desplazamientos se realizarán en coches particulares, con varios grupos de aficionados que han organizado el viaje incluso antes de tener su entrada y tras la última victoria ante el Oviedo, pero también ha habido aficionados que ya están anotados en el desplazamiento organizado por la Peña Cobruxos, que incluye el autobús y el hotel. Como sucedió en el último ascenso ante Breogán, en aquél cuatro partido con más de 900 aficionados en Lugo, el COB vuelve a generar ilusión entre sus seguidores y será el equipo con mayor número de hinchas visitantes, frente a los más de 9.000 con los que contará Bilbao, al ser el anfitrión.

En cuanto a la actualidad del equipo, siguen los entrenamientos preparando la cita del próximo sábado en la que sí estará esta vez Pepo Vidal, quien se incorpora paulatinamente al grupo, una vez superado su esguince de tobillo. Para ese primer compromiso de semifinales, a petición de los jugadores -que apelan al factor suerte de las citas anteriores-, el equipo contará con una nueva equipación de color amarillo en camiseta y pantalón, con las novedad en la misma de una silueta que cruza el uniforme desde la axila derecha como símbolo del río Miño y dos arcos como referencia al Puente Romano, en los bajos del pantalón. Así mismo, también se estamparon en los laterales dos figuras como símbolo de los Lobos Cobistas.

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