«Es una pérdida muy grande para nosotros pero esa era su vocación»

Defensa recordó a los cuatro ourensanos fallecidos en operaciones en el extranjero


ourense / la voz

Con el objetivo de dar visibilidad al Ministerio de Defensa, a las actividades que realiza y reunir, por lo menos una vez al año, al personal militar en reserva y retirado para mantener sus vínculos con la institución militar se celebró un acto especial en la sede de la subdelegación en la capital. En la mente de todos estuvieron los cuatro ourensanos de las Fuerzas Armadas fallecidos en operaciones en el extranjero. Sus familias fueron las encargadas de recoger en su nombre el homenaje. No en vano y según las palabras que el subdelegado de Defensa, Gustavo Doncel, dedicó a sus madres: «Porque para nosotros dar un poco sirve de mucho. Especialmente a aquellos dispuestos a dar tanto».

El paracaidista Isaac Piñeiro Varela falleció en junio de 1993 en aguas del río Neretva, en Dreznica, Bosnia. Era la primera gran misión en la que participaba dentro del ejército. Su hermana y su madre acudieron al acto: «Fue el primer fallecido en Bosnia. Seguimos estando muy orgullosas de él», afirmó María del Carmen Piñeiro Varela. Sobre la importancia que tenía el ejército para Isaac, señaló: «Le gustaba muchísimo. Se marchó como voluntario y tuvo muy mala suerte, sino estaría hoy aquí con todos nosotros. Iba en una tanqueta a la que dispararon, volcó y cayó al río».

El segundo ourensano fallecido en el extranjero fue el guardia civil Jaime Pérez Fortes. Sucedió en noviembre de 1999 y viajaba en un avión del programa mundial de alimentos en Mitrovica, Kosovo. A sus padres todavía se les llenan los ojos de lágrimas cuando recuerdan cómo fueron los últimos días de su único hijo. «Había ido varias veces en ese mismo año. Él era de la policía judicial de la Guardia Civil. Le gustaba mucho su trabajo. Llevaba material a los médicos que estaban allí. Iba en misión humanitaria. Es una pérdida muy grande para nosotros pero esa era su vocación. Estar aquí es una alegría porque lo recuerdan», afirmaron sus padres Antonio Pérez y Elena Fortes.

Carmen Pérez es la madre del cabo Leandro Rois Pérez, que murió en el 2002 en la localidad de Mombasa, en Kenia, en el marco de la operación Libertad Duradera contra el terrorismo. Era una misión de paz y todavía duele. «Estaba en el ejército por vocación, le gustaba. Tenía dos familias: esa y la nuestra. Estaba muy contento», afirmó Carmen. Recordó que Leandro, con 21 años, entró en las Fuerzas Armadas: «Su muerte fue durante un viaje que hizo a Kenia, en el barco Santa María», relata. Para ella, el reconocimiento supone «algo grande», que él sigue ahí, en la memoria de muchos compañeros. El soldado de la Brilat Diego González Blanco fue el último ourensano fallecido en operaciones en el extranjero, hace 13 años. Sucedió en agosto del 2005 en la localidad de Shindand, Herat, Afganistán. Tenía 27 años. «Él estaba en Figueirido y de allí partió hacia Afganistán. Andaba con los coches, pero falleció en un avión al que, según dicen, se apuntó de forma voluntaria», relata la madre, Mari Luz Blanco. «Estamos agradecidos de que se acuerden de él. Nosotros estamos muy orgullosos y siempre estará en nuestro recuerdo».

Las familias de los cuatro ourensanos fallecidos en operaciones internacionales coinciden en muchas cosas. La primera de ellas es el dolor por la muerte de Isaac, Jaime, Leandro y Diego. Sentimiento que sigue presente de forma palpable por los ojos vidriosos que tienen todavía cuando hablan de ellos. También señalan que la vocación llevó a todos a dejarse la vida al servicio de los demás.

El papel de la mujer en el ejército, cuando se cumplen 30 años de su incorporación

En el acto de la subdelegación de Defensa se destacó de forma especial el papel de las mujeres, ya que este año se cumplen 30 de su incorporación a las Fuerzas Armadas. Se hizo primero con la entrega del premio del concurso literario escolar «Carta a una militar española», que ganó la joven Sandra Salgado Cid, del colegio Padre Feijoo.

El subdelegado de Defensa, Gustavo Doncel, que estuvo acompañado en el acto por el delegado de Defensa en Galicia, Antonio Bernal, y otros cargos provinciales, fue el encargado de pronunciar el discurso oficial del acto. El papel de la mujer militar estuvo muy presente en sus palabras. «La contribución de las mujeres de forma activa y profesional a la defensa y seguridad de nuestro país se ha consolidado como una cuestión de derecho, de eficacia, eficiencia y operatividad, redundando en la seguridad de todos. Han transcurrido 30 años desde que se abrieron las puertas a la incorporación de la mujer a las FAS. Hoy en día puede acceder a cualquier destino profesional», dijo. Recordó a la gallega Idoia Rodríguez la primera militar española fallecida. Fue en Afganistán en el 2007. «Su desaparición ha dejado patente que en la labor que hombres y mujeres llevan a cabo cada día en el seno de nuestros ejércitos no existen diferencias en su responsabilidad y compromiso».

Durante el acto, también se impusieron condecoraciones al subteniente Gonzalo Ferreiro y al cabo Fernando González Vidal, ambos presentes, por la labor realizada y su dedicación a las Fuerzas Armadas.

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