El CHUO forma al año a 32 médicos en politraumatismos agudos

Un curso prepara a los facultativos en las urgencias primordiales para salvar vidas


ourense / la voz

Actuar con rapidez y precisión para poner remedio a un neumotórax o identificar de inmediato una lesión medular son algunas de las urgencias más graves a las que los profesionales sanitarios deben ser capaces de enfrentarse para que la balanza se incline del lado de la vida. Antes de que asome la muerte. Con este objetivo se impulsó un programa formativo que se imparte en 16 de los cerca de 800 hospitales que existen en España. Uno de ellos es el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense -el primero en Galicia en el que se impartió-.

«Se trata de un curso del colegio americano de cirujanos que se puso en marcha por primera vez en 1980. Hay países, como EE.UU. o Reino Unido, en los que es obligatorio para atender a pacientes politraumatizados. En nuestro país, de momento, solo es recomendable», señala Ana Pastor, instructora del mismo y cirujana del CHUO. «Con la formación que se da a los médicos pueden atender mejor a los pacientes politraumatizados en su fase más aguda para diagnosticar y tratar a las personas en aquellos problemas que primero los podrían matar», añade.

El esquema se organiza según las cinco primeras letras del abecedario. La A se corresponde con la vía aérea y consiste en comprobar que no hay nada que impida la entrada de aire en el cuerpo del paciente ni fracturas en la columna cervical. «Lo siguiente es examinar que el pulmón es capaz de recibir el oxígeno que entra y enviarlo a la sangre, observando si sufre o no un neumotórax que colapse los pulmones», explica la instructora. La C es el punto en el que se presta atención a las posibles hemorragias, tanto externas como internas. «La letra D se reserva para corroborar que no hay traumatismos craneoencefálicos y la E para exponer al paciente para comprobar que no haya nada grave», resume Pastor.

El curso se imparte en el CHUO desde hace más de diez años y en el CHUAC desde hace dos, lo que situaba al hospital ourensano como referente en el noroeste peninsular en este tipo de formación. Además, el ourensano es el centro que cuenta con más monitores: un total de seis (Sara Rodríguez, María Concepción Alonso, Leticia Gómez, Pilar Garzón, Ana Pastor y Ricardo González). El plantel de profesores lo componen médicos de familia, cirujanos y anestesistas y está recomendado para todo tipo de facultativos.

Cada año se realizan dos cursos en el CHUO -con plazas limitadas para 16 profesionales cada uno de ellos- y la lista de espera en toda España supera los 2.000 médicos. «El problema es que solamente hay cien instructores a nivel nacional y tenemos que desplazarnos según nuestros días libres a Canarias, Madrid, Barcelona... A lo que se suma nuestra intervención en África, a donde también vamos a formar a médicos en politraumatismos agudos», explica la neurocirujana que participa en un total de seis cursos al año. «Entendemos que son conocimientos imprescindibles para cualquier facultativo porque tienes que identificar y neutralizar aquello que puede matar antes al paciente», ahonda la instructora. «Y debería ser obligatorio incluso para los MIR porque todos rotan por el servicio de Urgencias durante su formación. Además, en nuestro país deberíamos ser una referencia en esto porque hemos tenido durante muchos años muchísimos accidentes de tráfico cuyas víctimas requieren estos conocimientos», destaca.

«Los que hacen de pacientes son alumnos de Medicina caracterizados»

Los cursos son intensivos y tienen una duración de tres días (jueves, viernes y sábado). En ellos se plantean casos que requieren la inmovilización de la columna cervical, la interpretación de un escáner cerebral, introducir tubos de tórax, salvar vidas de heridos por arma de fuego o la de víctimas de accidentes de tráfico... Cada clase teórica (por las mañanas) tiene una práctica asociada (por las tardes). «Los que hacen de pacientes son alumnos de Medicina a los que se caracteriza para que los participantes en el curso se sitúen y concentren mejor en el examen. Siempre hay un instructor, una enfermera, un actor que hace de enfermo y el alumno del curso en cada supuesto», aclara Pastor. No todos logran aprobar las pruebas escritas y con supuestos.

El contenido de la formación está enfocado exclusivamente a salvar vidas. «Independientemente del diagnóstico, la prioridad es que el paciente no se muera. En la mayoría de pacientes se busca la causa del riesgo. En los politraumatismos no importa si se trata de un hematoma o de otro motivo, primero reaccionas y después diagnosticas. Lo que es imprescindible es sentir interés y curiosidad por los politraumatismos para aprovechar bien la formación», afirma la neurocirujana que a su vez es directora del curso que se imparte en el hospital ourensano.

Las plazas se ocupan por estricta antigüedad en la lista de espera, que ronda los cuatro años actualmente, y el precio por asistir como alumno asciende a los 800 euros -600 euros para los cirujanos-.

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