No apague el móvil si quiere ser concejal


A este paso en Ourense habrá dos tipos de personas. A la que le han ofrecido ir en una lista electoral para las municipales del 2019 y a las que no. Si está entre los segundos y tiene interés, le hago una recomendación para los próximos días: no apague su teléfono móvil. En cualquier momento puede sonarle para ofrecerle un puesto, aunque sea humilde, por ejemplo en la lista del PSOE. Y es que los socialistas andan estos días más revueltos que de costumbre. Y eso es mucho decir para un partido que lleva en la trinchera media vida y que es especialista en pegarse tiros en el pie de manera constante. Dicen los fontaneros de la sede socialista de Ribeira de Canedo que el aparato se ha quedado paralizado con la renuncia de Barquero. No es para menos. Quedan apenas dos meses para las elecciones y no tienen ni un rostro al que endosar el cartel electoral. Dicho todo esto, tampoco nos engañemos. Barquero tenía tras de sí una pesada losa. Él fue uno de los hombres fuertes de un gobierno socialista que tuvo a la ciudad paralizada durante cuatro años. Él estaba en un gobierno en inmensa minoría -6 de 27 concejales- por culpa de unos díscolos que pusieron en jaque a la ciudad. Él era el concejal de las cuentas en un gobierno que solo las aprobó por la puerta de atrás en Junta de Gobierno después de todo un mandato. Él fue el líder de un grupo municipal en la oposición que pasará a la historia como parte de una de las corporaciones más insignificantes en la historia de la ciudad. Él fue el portavoz de un grupo partido por la mitad en que unos y otros no pegaban ni con cola. En definitiva, que Barquero no se puede decir que fuese un candidato que por sí solo arrastrase masas y tuviera el tirón electoral suficiente como para hacer pensar que ahora puede llegar una debacle para los socialistas. No era Paco Rodríguez, vamos. A eso se tiene que agarrar el PSOE. Lo difícil será buscarle un sustituto que ilusione. Un sustituto que no traiga tras de sí una mochila tan cargada o más como la del que se va. Un sustituto que no sea un paracaidista. En definitiva, el PSOE necesita aire fresco para una rosa que de nuevo en la ciudad se marchita. Es cierto, que el PSOE ya murió y resucitó en la ciudad en otras ocasiones, pero también lo es que ahora el voto está más disputado que nunca y que a derecha e izquierda a los votantes le sobran las propuestas si les asusta el sainete preelectoral.

En resumen, que quedan dos meses para las elecciones y que todavía puede haber más sorpresas, porque el mercado electoral ourensano está más movido que el de los fichajes futboleros en verano. Lo dicho, que si quiere ir en una lista electoral, no pierda la esperanza y mantenga el móvil libre.

Por Rubén Nóvoa CIUDADANA

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