El cambio climático redujo un 70 % la producción de miel

En la provincia hay alrededor de mil profesionales y muchos ya perciben los efectos nocivos en las colmenas


ourense / la voz

Un tercio de los apicultores gallegos desarrollan su trabajo en la provincia de Ourense. La subida de las temperaturas, las temporadas de fuertes lluvias o las heladas a destiempo son ya una realidad y los profesionales están viendo cómo, entre otras cosas, la floración ya no coincide con la aparición de las abejas. El cambio climático ha supuesto para el sector la pérdida del 70 % de su producción en los últimos tres años. El proyecto Apicambio que se empieza a desarrollar en Galicia y Extremadura, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica, pretende poner en marcha una serie de medidas que no combatirán el cambio climático, pero servirán para que el sector no caiga en picado.

Jacobo Feijoo Lamas, de la asociación Sectorial Forestal Gallega, acercó a Ourense este programa para poner de manifiesto que el problema esta ahí y que la solución depende tanto de los profesionales como de las administraciones o las asociaciones sectoriales. Explicó que las pautas del cambio climático apuntan al adelanto de la primavera y del verano y a temporadas de lluvias torrenciales, circunstancias que no solo hacen disminuir la producción si no que potencian la presencia de enfermedades. Entre otros datos, señaló que existen claras diferencias entre Galicia y el resto de España. A través de una encuesta se ha constatado que el 65 % de los apicultores tienen menos de 150 colmenas, cifra mínima para considerarse profesional, que el 60 % ya percibe en sus colmenas los efectos del cambio climático y que un 95 % cree que será un problema grave en los próximos años.

El proyecto Apicambio presenta una serie de medidas de adaptación. Señalan que las administraciones podrían, entre otras cosas, diseñar programas para preservar el patrimonio genético de las abejas de Galicia, para evitar que las especies foráneas acaben con ellas. También creen necesario fomentar la formación, poner en marcha una serie de incentivos fiscales para los apicultores e invertir en los tratamientos de las enfermedades que afectan en las colmenas. De las asociaciones demandan la creación de centros de transformación para añadir valor a los productos y que se luche de forma decidida contra la velutina.

Pero los mayores cambios tendrán que venir de los propios productores. El programa señala que será necesario diversificar los productos, huyendo únicamente de la producción de miel para compensar las pérdidas. Hablan de comercializar, por ejemplo, polen o propóleos, que en el mercado tienen precios más altos, o fomentar el apiturismo. La movilidad será otra medida a tener en cuenta. Mover las colmenas de un mismo propietario según la época del año y, apuntan, incluso entre la costa y el interior. Los profesionales afirman que será necesario intensificar el alimento artificial de las colmenas y la sustitución sistemática de las reinas. 

Hibernación de colmenas

De manera experimental ya se está trabajando en la posibilidad de hibernar las colmenas para que no sufran. Se hace en salas aclimatadas que las conservan a dos grados, para evitar la variación de temperatura y la salida de las abejas antes de la floración, ya que esta última depende más de la luz que de los grados. Esto liberaría a los productores de tener que alimentarlas de forma constante, se aumentaría la vida útil de la reina y la acumulación de hidrogeno de carbono serviría para luchar contra el ácaro de la varroa, el principal enemigo de las abejas. El único problema, hasta la fecha, sería el gasto que supondría aclimatar las salas.

Los productores señalan la opción de tomar medidas agroecológicas para mantener la producción en Ourense. Entre ellas, trabajar variedades autóctonas o colocar plantas aromáticas cerca de las colmenas para suplir la falta de floración. La selección genética para la producción de miel, la mejora en las medidas sanitarias, la cooperación entre apicultores para tener una visión más empresarial del sector y la búsqueda de canales para la comercialización de la miel completan los consejos para luchar contra las consecuencias del cambio climático.

El proyecto Apicambio también hace referencia a los seguros agrarios, ya que las catástrofes y riesgos naturales serán cada vez mayores y señala que el plan de ayudas a la adaptación al cambio climático es el más avanzado de Europa.

«As abellas están sufrindo porque o clima xa non vai como debería»

C.A.

Xurxo Domínguez  es apicultor en Bande

Nació entre colmenas. Las que ya tenían sus antepasados fueron sobreviviendo con el trabajo de sus abuelos y padres y, desde hace seis años, con su tesón. Xurxo Domínguez empezó con dos colmenas y en la actualidad tiene 149 y está, dice, preparándose para dar el salto, y convertirse en profesional. No se dedica a la miel, sino a la cría de reinas y enjambres. «Téñoas no concello de Bande. Crieime con elas, recordo comer o bocadillo de pequeno ao seu lado», explica. Asumió el cargo de la explotación, en plena crisis económica, comenzando a usar técnicas más modernas que las de sus antepasados. «Hoxe a xente ve nas colmeas unha gran oportunidade, hai unha gran demanda de formación. En Ourense hai cada vez máis xente. Coa crise moita mirou para o rural. A apicultura é gradual, non se necesita ao principio dunha grande inversión, como a gandeiría», explica. Ese fue su caso. Ahora, antes las expectativas, afirma: «A varroa e a velutina quítanme o sono. Son os grandes problemas. Sempre estou mirando. E tamén o mercado e a comercialización dos produtos. O cambio climático nótase e moito. E é algo que se vai quedar e asusta. As abellas están sufrindo porque o clima xa no vai como debera. ¿Ata que punto van sufrir? Iso aínda non se sabe. Quedaremos sen abellas», explica.

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