El eco de la llamada del desierto

Gerardo Fernández y Alberto Atanes afrontan su segunda experiencia en el desierto marroquí


ourense / la voz

«Nos habían contado muchas historias y anécdotas de la Panda Raid, así que nos decidimos a ir el año pasado, pero una vez que estás allí, todo lo que te habían dicho se queda pequeño. Es una aventura espectacular», clara definición de Gerardo Fernández, quien volverá a formar parte este año -junto a Alberto Atanes- de esa caravana de utilitarios que recorre el desierto marroquí, en una odisea que también tiene un componente humanitario por la interacción con los lugareños.

Es solo una de las muchas formaciones ourensanas que se han aficionado a este viaje lúdico, deportivo y también de reconciliación íntima con la solidaridad del ser humano. De hecho, fueron los más veteranos quienes los captaron para su causa: «Fueron Jano Fraga y Chusmi Varela los que nos liaron. También conocíamos a otros como Javier Prol o José Ramón González. Con anterioridad solo habíamos participado en pruebas de regularidad con clásicos y, tampoco habíamos viajado a aquella zona del planeta, así que nos pareció el momento adecuado para aventurarnos», sigue relatando un Gerardo al que -sin agobiarse demasiado por las posiciones- le motivaba a repetir la intención de sacar partido a la experiencia iniciática: «Este año queremos plantear la prueba con más cabeza. El anterior salimos muy rápido, pero nuestro desconocimiento del terreno nos pasó factura. Aunque completamos el recorrido, sufrimos mucho con las suspensiones y con otras piezas del coche al final, algo que intentaremos mejorar esta vez».

En la hoja de ruta de Alberto y Gerardo prevalece en todo caso la intención de volver a formar un grupo bien avenido con los otros equipos ourensanos y llegar juntos al desenlace. No en vano, a esta pareja que compró su nuevo coche de competición en Verín, donde «el dueño lo utilizaba para ir a sus fincas», le atrae esa icónica imagen de «cientos de panda cruzando el desierto y los caminos de Marruecos».

En cuanto a la tarea altruista que también forma parte del programa de la Panda Raid, Fernández Cid admite que les ha servido para conocer en primera persona otra sociedad muy distinta a la nuestra: «El año pasado llevamos bolígrafos, alguna ropa, zapatos, pero lo cierto es que se conforman con poca cosa, son agradecidos casi con cualquier obsequio que les das. Por otra parte, ves escenas que te llaman la atención, casi surrealistas, porque al lado de un niño descalzo, con mocos, puedes ver a la madre sin prestarle mucha atención y con un pedazo de móvil que no tienen otras personas en Europa».

La tradición del taller familiar animó a Gerardo a embarcarse con su amigo Alberto en la singladura norteafricana y, claro, no se podían perder la segunda llamada del desierto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El eco de la llamada del desierto