Reclaman tres años de cárcel por un accidente que causó daños irreversibles a un conductor

El acusado dio positivo en drogas y alcohol. La familia de la víctima pide una indemnización de dos millones de euros


ourense / la voz

Casi tres años después de que ocurrieran los hechos, un accidente de tráfico que se saldó con lesiones irreversibles para uno de los dos conductores implicados llega a juicio. Este mismo miércoles, 27 de febrero, se sentará en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal 2 de la capital un automovilista al que se imputa un delito contra la seguridad vial en concurso con otro de lesiones imprudentes, por el que la Fiscalía reclama tres años de prisión, la pena máxima para este tipo de situaciones.

Tanto el ministerio público como la propia familia de la víctima, que se persona en el caso como acusación particular, sostienen que Gabriel Á. M. se puso al volante en la mañana del 16 de julio del 2016 después de haber ingerido drogas y alcohol. Circulaba por la N-540 cuando, en las inmediaciones de la capital ourensana, perdió el control del volante y «tras trazar una curva a la derecha perdió el control de su vehículo, invadiendo el carril contrario». Eran las ocho menos veinte de la mañana. Por el otro carril circulaba de forma correcta en ese momento la víctima, contra cuyo turismo colisionó el coche del acusado. A consecuencia del impacto el turismo de la víctima se vio desplazado e impactó contra otro que iba detrás, sufriendo heridas de enorme gravedad. De hecho, tras varias intervenciones quirúrgicas, el hombre quedó en estado vegetativo permanente. Da cuenta el escrito de acusación de la fiscal de que debido a ello necesita cuidados permanentes por parte de personal cualificado, habiendo sido ya declarado en estado civil de incapacidad total.

Minutos después del accidente se personaron en el lugar de los hechos agentes del subsector de Tráfico de la Guardia Civil, quienes dejaron constancia de que Gabriel Á. M. olía a alcohol. Por ese motivo lo sometieron al test del etilómetro, en el que obtuvo un resultado positivo, con una tasa de 0,66 miligramos de alcohol por litro de aire espirado. Los agentes también le realizaron una analítica de saliva para detectar la presencia de drogas. Así descubrieron que el conductor había consumido cocaína.

Además de la pena de prisión, la fiscalía también solicita que en caso de condena el acusado se vea privado del permiso para conducir vehículos durante tres años. Nada establece esta parte en cuanto a la acción civil, al entender que ya está satisfecha la reparación de daños y perjuicios por parte de la compañía aseguradora.

Sin embargo, la acusación particular, que ejercen los familiares del perjudicado, entiende que el conductor debe hacer frente a una responsabilidad civil por los enormes perjuicios que ha sufrido la víctima del accidente que, presuntamente, él provocó. Esta parte ve en lo ocurrido dos delitos, uno de conducción bajo la influencia de bebidas y sustancias y otro de lesiones. Por el primero solicita la pena en su grado máximo, mientras que por el segundo solicita un año y medio de cárcel. 

En cuanto a la indemnización, de manera provisional establece que la cantidad asciende a dos millones de euros, tras una valoración de las lesiones y los gastos ocasionados por la hospitalización. Al juicio están citados varios testigos, entre ellos los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar del accidente. También declararán algunos testigos presenciales. El primero en hablar sobre lo ocurrido será el propio conductor acusado.

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