La revisión catastral afectó a 77.705 inmuebles en la provincia de Ourense

El 81 % de los bienes destapados están en suelo urbano, y un 19 % en rústico

En la capital se regularizaron 6.976 inmuebles
En la capital se regularizaron 6.976 inmuebles

Ourense

Tras más de tres años de trabajo, la revisión catastral en la provincia ya está rematada. Todos los concellos han sido revisados por el Ministerio de Hacienda en busca de aquellos inmuebles cuyos propietarios se olvidaron de declarar. Y claro, no estaban pagando el Impuesto de Bienes Inmuebles. No son solo obras nuevas, que ha habido muchas, sino también ampliaciones y reformas que han dado valor a las construcciones y que tampoco se habían declarado. Así, hay desde terrenos que estaban pagando como solar a pesar de que hacía años que había un edificio construido encima (con lo que cada bajo, sótano y vivienda debe tener su propio recibo), piscinas que nunca se dieron de alta, palleiras que fueron apareciendo en el paisaje pero no tenían papeles... y también esas ampliaciones de las que muchos no daban cuenta, como la nueva cochera en la parte de atrás de la finca, o el piso de más que se la había dado a la casa o la renovación de la fachada.

En total, los datos reflejan que en los 92 ayuntamientos el impuesto de la Contribución se estaba pagando mal (o no se pagaba) en 77.705 casos. Son los inmuebles que afloraron con la revisión catastral. El 81 % son urbanos, mientras que el 19 % son rústicos. Esto evidencia que, a la hora de construir o ampliar, los ourensanos eligen mayoritariamente los cascos urbanos (aunque sea de municipios eminentemente rurales), y son minoría los que prefieren las aldeas. El único municipio en el que se da la situación contraria es en Coles. De los 1.103 inmuebles regularizados, solo 101 son urbanos.

La capital es el concello donde ha habido más inmuebles afectados por la revisión catastral, situación que afectó a 6.976 propietarios. En segundo puesto está O Carballiño, con 3.641 casos en un municipio con 69.924 inmuebles. No resulta difícil de entender teniendo en cuenta que son las dos localidades más pobladas la provincia. La curiosidad llega en el tercer puesto, y de ahí para abajo. En el podio no aparecen Verín, O Barco de Valdeorras o Xinzo, sino ayuntamientos mucho más pequeños en población, como son Viana do Bolo (con 2.772 casos), San Cristovo de Cea (con 2.513 inmuebles regularizados) y Maceda (con 2.184).

En el lado opuesto de la tabla, de los 92 ayuntamientos ourensanos, Melón fue en el que menos trabajo encontraron los técnicos de Hacienda. Únicamente 43 inmuebles fueron regularizados. El segundo puesto por abajo es para Beade (con 44 casos), seguido de Leiro (con 63), Cortegada (78) y Cenlle (90).

El bum de Barbadás

Marcado por el bum inmobiliario al haberse convertido en zona de residencia de muchos ourensanos (especialmente familias jóvenes), Barbadás está lejos de las grandes cifras. El aumento de la construcción en el municipio no ha supuesto grandes números en la revisión catastral (la declaración de los bienes se hacía bien). De los 43.487 inmuebles que hay, únicamente se detectaron irregularidades respecto al pago del IBI en 779 casos.

La rebaja del IBI compensó el catastrazo en la ciudad

La regularización catastral en la capital de la provincia tuvo tal impacto que el incremento de ingresos que supuso para el Concello de Ourense compensó la rebaja del 10 % en el IBI aplicada el año pasado. De hecho, según los cálculos iniciales del gobierno local (la liquidación del año 2018 aún no está cerrada), el Concello preveía ingresar vía impuestos dos millones de euros más que en el ejercicio anterior. En este sentido, hay que tener en cuenta que el IBI urbano es el tributo que más ingresos genera para todos los ayuntamientos. En el caso de la capital ourensana, el año pasado se emitieron 135.732 recibos y el Ayuntamiento esperaba ingresar algo más de 31 millones de euros.

Las últimas revisiones del Catastro han tenido una repercusión inequívoca en estos datos, pero el gobierno local insiste en que se trata de medidas ajenas a su responsabilidad. De hecho, cuando al inicio del último cuatrimestre del año pasado se produjo un aluvión de recibos para cobrar los atrasos de los últimos cuatro años del llamado «catastrazo», el Ayuntamiento se puso del lado de los afectados ofreciendo soluciones como el aplazamiento o el fraccionamiento de los pagos.

Segunda rebaja este año

Muchos propietarios de la capital ourensana no han podido percibir, por lo tanto, ese primer 10 % de rebaja en el IBI porque coincidió con el incremento que supuso la revisión catastral realizada, pero aún queda otro 10 % que recortar al impuesto.

El acuerdo alcanzado en su día por el gobierno del Partido Popular con Democracia Ourensana incluía esa segunda fase en la rebaja del tributo, que se aplicará en este año 2019. El pago voluntario del IBI (tanto el urbano como el rústico) se efectuará entre el día 15 de mayo y el día 15 de julio.

Cristina Francisco, alcaldesa de Melón: «A maioría dos casos foron referidos a fincas»

Xosé Manoel Rodríguez

A renovación e actualización dos datos e valoracións catastrais tivo escasa incidencia en Melón, o municipio co menor número de expedientes de regularización: 43 en total.

O proceso non suscitou unha problemática especial en canto a reclamacións ou demandas de información, segundo sinala a alcaldesa Cristina Francisco Vílchez. «Si que houbo consultas e veciños que requeriron información do Concello de Melón para contrastar datos e comprobar algunhas cousas, mais non foi unha problemática significativa nin xerou maior actividade que esa, sendo ademais unha iniciativa na que o Concello non tiña que ver ao ser a regularización un proceso responsabilidade de Catastro», di. Maioritariamente as actualizacións corresponden ás novas valoracións de fincas. «Aquí a maior parte dos expedientes corresponderon a fincas que non tributaban e que agora pasarán a pagar pola actualización catastral», sinala Francisco.

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Xosé Manoel Rodríguez

O municipio do Carballiño foi o que rexistrou máis regularizacións, logo da cidade. A actualización pechouse con 3.641 propiedades máis dadas de alta. Aínda que, como aconteceu noutros lugares, se regularizaron dende piscinas a cabaceiros, a realidade é que se incluíron a maiores do que había 3.360 inmobles urbanos. O padrón de regularización data do ano 2017 e a mesma foi por valor de 1.556.739 euros. Desa cantidade cobráronse un total de 383.048 euros na referida anualidade. Dende o Concello do Carballiño, o alcalde, Francisco Fumega, incidía no feito de que a regularización amosou unha realidade totalmente descoñecida: «Había edificios enteiros dos anos 70, algúns de oito plantas ou máis, que estaban sen dar de alta. Non aparecían no Catastro. Como tamén outros que en tempos figuraban e logo desapareceran, e agora volven estar de novo». A revisión traduciuse nun importante volume de consultas por parte dos veciños.

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