«Hay niños de 12 y 13 años a los que se les aprecia maneras en el arbitraje»

#OurensanosEnSuRincón | El veterano colegiado Óscar Sánchez se queda con el compañerismo reinante en el colectivo


ourense / la voz

Encontrar a Óscar Sánchez Yáñez (Vilariño de Conso, 1960) en algún partido de fútbol no es tarea complicada. Tras varios años como árbitro -comenzó a finales de la década de los Setenta-, siempre ha prestado su apoyo a los dirigentes del colectivo ourensano e, incluso cuando no tiene que redactar el informe de algún encuentro, opta por acercarse a ver como le va a sus jóvenes compañeros.

«Me entrené con el Montealegre cuando era joven, pero ni llegué a jugar, a los 18 probé como árbitro y me gustó el compañerismo que había y la forma de vivir el fútbol, así que seguí», rememora un Óscar que no colgó el silbato hasta después de cumplir los 43. Llegó como colegiado principal a la Tercera División, pero fue como asistente cuando acumuló éxitos notables en su trayectoria, hasta el punto de integrar la terna de un Logroñés - Real Sociedad en Las Gaunas y de un Valladolid - Tenerife: «También fui de asistente a varios partidos de Segunda y, a muchos más en la Segunda B».

Sánchez Yáñez echa la vista atrás convencido de que el arbitraje ha cambiado tanto como el resto de los sectores de una sociedad que no se detiene en sus avances tecnológicos, también aplicados con mayor o menor polémica a la élite de su estamento: «En mi época los nombramientos nos los comunicaban el día de la reunión a voz pública, ahora te los envían por vía telemática y los contestas con la confirmación. Yo, particularmente, echo en falta que al acabar aquellas reuniones nos marchábamos a tomar algo juntos. Ahora cada uno se va por su lado, porque tiene otras obligaciones. Pero me sigue pareciendo que el arbitraje imprime carácter. Hay niños que comienzan un poco más nerviosos, pero a los dos o tres partidos ya se lo notas».

Y en el caso del vicedelegado del comité ourensano, es uno de los hombres de confianza en la directiva de Claudio Cerdeira, además de implicarse en parcelas que van desde el sindicalismo, al movimiento vecinal, para desembocar en su condición de concejal en Nogueira de Ramuín.

Le influyó, como no podía ser de otro modo, aquella «personalidad arrolladora de Odilo Masid, hoy quizás estaría mal vista, pero entonces, daba un golpe en la mesa y todo el mundo se callaba y lo escuchaba». Con el paso de los años, Óscar también ha sabido regenerarse y contribuir codo con codo con todos los delegados que han intentado fortalecer al colectivo en la provincia ourensana. Aunque sabe que lo que consiguió, en una época mucho más complicada que la actual es un ejemplo de tesón, se congratula de que hoy los árbitros de su comité lo tengan más fácil para llegar a la élite, a la vez que se muestra modesto en su faceta docente: «En los cursos yo les aporto a los más jóvenes mi experiencia en este mundo del arbitraje. Después están nuestros árbitros en categorías superiores, con su inglés, con su preparación física y con otros conocimientos, que los hacen más adecuados para esa labor».

Con todo, Sánchez tendrá siempre esa visión corporativa que lo convierte en un gran apoyo para sus compañeros de colectivo: «A los antiguos informadores los llaman ahora asesores arbitrales. Yo estuve varios años en Segunda B, pero casi no podía ver a la familia y ahora estoy en Tercera, casi siempre con los equipos de la capital. Cuando tengo alguna oportunidad también voy a ver a los chavales nuestros, en los partidos de la base, sobre todo».

En su opinión, el hecho de que los niños más jóvenes puedan compaginar su actividad como jugadores y árbitros es muy provechosa: «Hay niños con 12 y 13 años a los que se les aprecia maneras en el arbitraje, porque se colocan mejor sobre el campo y saben de qué va el partido. En general, tenemos a jóvenes con un futuro muy interesante».

«Es injusto que padres y técnicos puedan presionar a jóvenes que se divierten jugando»

Óscar Sánchez tiene un hijo que probó como árbitro de fútbol sala, pero a la postre optó por centrarse en sus estudios. Desde su visión cotidiana en los círculos del fútbol base, se muestra partidario de la permisividad cero para los personajes que dificultan la tarea de los colegiados: «Hay niños en formación, al igual que los futbolistas a los que no se les puede tratar del modo que se les trata. En eso hay que ser firmes. Y no solo a los árbitros, porque es injusto que padres y técnicos puedan presionar a jóvenes que se divierten jugando. Yo he visto a niños a los que no les importa siquiera el resultado, solo quieren disfrutar con el fútbol». Alerta también sobre la violencia verbal y la necesidad de erradicarla de los recintos deportivos para preservar valores.

quién es Árbitro por camaradería. profesión Administrativo. rincón La delegación arbitral.

trayectoria vital

Árbitro por camaradería. A Óscar le llamó la atención el compañerismo de aquel colectivo que presidía Odilo Masid y a los 18 años decidió disfrutar del fútbol con silbato en mano.

Administrativo. Esas labores y «las que se tercien» las desarrolla en Viaqua, pero el tiempo libre se lo dedica en gran medida al arbitraje.

La delegación arbitral. En la sede ourensana ha colaborado prácticamente con todos los delegados, de alguna u otra manera. Presta su experiencia a los cursillistas y también realiza informes de partidos.

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«Hay niños de 12 y 13 años a los que se les aprecia maneras en el arbitraje»