Requiem por el Consorcio de Municipios do Noroeste

El organismo llegó a conseguir ayudas de casi 1,5 millones de la UE, pero nunca se ejecutaron las obras


ourense / la voz

A veces las buenas intenciones, el trabajo para conseguir las ayudas necesarias y la implicación personal no acaban por dar los frutos deseados. Y así ocurre que, con el paso del tiempo, la notificación del requiem por los esfuerzos improductivos llega vía publicación oficial.

Es lo que ha ocurrido con un proyecto que estaba llamado a dinamizar un buen número de concellos de la provincia, quince en el tramo inicial, y que ha sido dado por amortizado con un acuerdo de disolución publicado en el Boletín Oficial da Provincia de Ourense: el Consorcio do Noroeste.

 

A mediados de la pasada década, con el PSOE gobernando en varios concellos del occidente ourensano, se empezó a cuestionar el modelo de las mancomunidades. Unas entidades supramunicipales que en su gran mayoría estaban controladas por el PP, debido a la relación de fuerzas en las comarcas, y cuyo funcionamiento llevaba años bajo el punto de mira de las críticas del resto de las fuerzas políticas.

Alternativa a la mancomunidad

En ese escenario se creaba en el año 2009 el Consorcio de Municipios de la Provincia de Ourense. Sus promotores eran, mayoritariamente, municipios con gobierno socialista que habían abandonado previamente las mancomunidades en las que estaban. En julio de ese año se presentaba el consorcio, que presidía el alcalde de Carballeda de Avia -Luis Milia- y que estaba integrado por municipios que habían abandonado las mancomunidades de O Ribeiro y O Carballiño. En un horizonte favorable, con un Gobierno socialista en Madrid y con el compromiso de la Diputación de apoyar los proyectos a desarrollar, el Consorcio do Noroeste llegó a conseguir una ayuda de fondos europeos por valor de cerca de 1,5 millones de euros. Un dinero que, al final, solo benefició a los socios portugueses de Arcos de Valdevez al no cumplirse los compromisos adquiridos por las instituciones.

Luis Milia Méndez, presidente del organismo y firmante del acuerdo de disolución, centra en la falta de apoyos la inviabilidad del proyecto. «Chegamos a ser quince municipios e tiñamos o compromiso da Deputación, daquela era presidente José Luis Baltar, e da Confederación Hidrográfica, que presidía Fernández Liñares, de aportar o 12,5 % do orzamento para asumir o 25 % que debían poñer os concellos. Había case 1,5 millóns de euros para crear as depuradoras, que non tiñan custe de mantemento porque se abastecían de enerxía solar, e chegou Marín á Confederación e Baltar Blanco á Deputación e non mantiveron o compromiso. A nosa parte perdeuse e só se aproveitou Arcos de Valdevez, que fixo obras por 300.000 euros», señaló Milia.

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