Un antelano pretende sacarse la espina de su primer mundial

Un Carlos Canal bicampeón de España espera incordiar a los mejores júniors del planeta, tras la avería del año pasado


Aún retumban los ecos de los títulos de campeón de España de ciclocrós que sumó el Academia Postal Maceda en la pontevedresa Illa das Esculturas y sus flamantes campeones, el júnior Carlos Canal y el alaricano Iván Feijoo embarcaban ayer con rumbo a la Copa del Mundo.

En el caso del antelano Canal, las citas internacionales tendrán un sabor más peculiar si cabe, porque desde el pasado año espera la revancha en la disputa por las medallas intercontinentales, que cerrarán la campaña a finales de febrero en Dinamarca: «Es cierto que estamos como en una resaca de las celebraciones de la victoria nacional, porque un título como este tiene mucho prestigio y, además, te da muchos puntos UCI. De todos modos, aún queda mucha temporada, con estas dos carreras finales de la Copa y el Mundial. Aunque nos preparamos para llegar bien a Pontevedra, lo que queda será el punto más alto del año».

Este fin de semana, en la localidad francesa de Pont Chateau y el próximo 27 en la holandesa Hoogerheide, Canal tiene la opción de mejorar su vigésima posición en el escalafón UCI de este año. Eso le serviría para adelantar posiciones en la salida del Campeonato del Mundo, en Bogense (Dinamarca). Aunque la selección española todavía no se ha hecho oficial, los dos ourensanos parecen fijos en sus respectivas, categorías.

Aunque Carlos se muestra cauto, las expectativas son altas a la vista del desarrollo de la temporada: «Nos tomamos con calma la primera parte de la temporada y no está muy claro en qué nivel estamos con respecto a los mejores internacionales. Teniendo como referencia la actuación de Inguanzo, que fue segundo en una prueba en Bélgica y quinto en otra de Copa del Mundo, podríamos decir que estaremos cerca, pero nunca se sabe hasta que compites contra ellos».

El precedente de su primer mundial también fue otro dato alentador y que refuerza las previsiones sobre el potencial del de Xinzo, que deslumbró en Valkenburg con una espectacular salida, pero le tocó sufrir un auténtico infierno desde que una avería partió la patilla de su cambio y lo obligó a correr a pie durante dos kilómetros, hasta que pudo llegar a la zona de boxes y cambiar su dañada bicicleta.

Mientras tanto, el puso que mantiene desde cadetes con el cántabro Inguanzo, parece decantarse a su favor en los últimos tiempos, aunque el respeto por su gran rival es notorio: «Nos tenemos cogida la medida y ambos sabemos cuáles son nuestras armas, para intentar imponerlas. Hay cosas que él hace mejor y puede que yo tenga más piernas que él en algunos circuitos, pero estamos igualados». Además de esa pugna que Canal dominó con autoridad en Pontevedra, el joven ciclista ha vivido situaciones de gran emotividad.

Por un lado, era distinguido por sus propios vecinos en el pleno de Xinzo de Limia: «Es bonito que tu gente reconozca tu trabajo y que lo haga de esa manera». Lo que repitió todo un medallista olímpico como Carlos Coloma para incluir al antelano en la estructura de su nuevo club, el BH Templo Cafés: «Fue todo muy inesperado, lo arreglamos en cuestión de días, porque es todo un honor que cuenten contigo para un proyecto como este, en el que me convertiré en profesional a partir del 2020. Eso te da mucha tranquilidad para pensar en el futuro y en la forma en la que vamos a hacer las cosas». Antes toca pedalear por Europa a toda pastilla. El júnior sigue los pasos de Pablo Rodríguez y el propio Iván Feijoo.

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