A juicio los responsables de una firma por fraudes en la factura de la luz

El fiscal los acusa de manipular más de ochenta contadores de negocios ourensanos


Ourense / La Voz

Casi cinco años después de que se destapase el caso, Ourense acoge el juicio contra los sospechosos de haber cometido un delito de defraudación del fluido eléctrico. El juzgado de lo penal número 2 de la capital ha reservado los días 20, 21 y 22 de febrero para la celebración de la vista oral contra los responsables de la empresa Inserimos Energía S. L., a los que se les acusa de haber cometido fraudes con las facturas de electricidad de numerosos establecimientos comerciales de la ciudad, sobre todo del sector de la hostelería.

Precisamente, cerca de una veintena de empresarios están citados para declarar como testigos en este caso. Se supone que, de una u otra manera, todos tuvieron relación alguna con la empresa ahora cuestionada a través de sus responsables, los acusados Adolfo M. V. y Jorge L. L. Según recoge el escrito de acusación del Ministerio Fiscal habría sido Adolfo quien, como responsable comercial, contactó con las empresas, directamente o a través de empleados, ofreciéndoles tarifas fijas en el suministro de energía en nombre de la comercializadora Iberdrola. «Dicha tarifa suponía siempre una rebaja de cuando menos un tercio de la facturación mensual que hasta ese momento venían abonando los diversos consumidores», recoge el informe del fiscal, en el que se explica que, para conseguir esa rebaja en el gasto, se utilizaron presuntamente métodos poco ortodoxos. En esta parte entraba el otro acusado, Jorge L. L. administrador de la empresa, quien «utilizando al efecto personas que no han podido ser identificadas, accedían a los cuartos contadores de los diferentes clientes, anulando dos de las tres fases con las que contaban las unidades de medida, de forma que a partir de ese momento solo se contabilizaba la tercera parte del consumo real de energía».

El presunto fraude se consumaba en una tercera fase, cuando los acusados accedían a la base de datos de Iberdrola para ver las facturas que se enviaban a sus clientes. Miraban las cantidades que se cobraban, que eran siempre inferiores a las que ellos habían pactado con los clientes, y luego les derivaban una segunda factura por el importe restante hasta completar aquel precio. Ese dinero se pagaba muchas veces en mano a los comerciales o se ingresaba a la empresa, en concepto de «cuota de mantenimiento».

Los negocios, ajenos a todo

Con este método, que según la acusación logró la manipulación de más de ochenta contadores durante un tiempo que no ha sido determinado, Iberdrola habría dejado de facturar casi 300.000 euros, correspondientes a 1,8 millones de kilowatios de fluido eléctrico. Todo ello, asume esta parte, sin que los propietarios de los negocios supiesen nada del presunto fraude.

Los hechos los califica el fiscal como una defraudación del fluido eléctrico, un delito por el que reclama una multa de doce meses, a razón de doscientos euros cada día, lo que supone una cuantía total de 72.000 euros que, en caso de condena, deberá abonar cada sospechoso. Además, esta parte reclama que se indemnice tanto a Iberdrola con la cantidad que dejó de percibir, como a los negocios afectados, por los perjuicios que les causaron

La perjudicada también acusa

Más duras son, sin embargo, las penas que solicita la propia empresa perjudicada por estos hechos, hoy en día Naturgy, que se persona en el caso como acusación particular. Esta parte sentará en el banquillo de los acusados a un tercer implicado, Eduardo P. R., un instalador, y aprecia la existencia de los delitos de defraudación eléctrica, riesgo derivado de la manipulación de los contadores y estafa, por los que pide penas de hasta tres años de prisión para alguno de los implicados. Su letrado también reclamará en el juicio por este asunto el pago de multas.

Un incendio en una instalación provocó que se descubriera la manipulación

El fraude presuntamente orquestado por los acusados en esta causa que llegará a juicio en el mes de febrero solo suponía un perjuicio económico para la empresa suministradora, que una vez que se manipulaban los contadores cobraba solo un tercio de la cantidad que, en realidad, consumían los particulares. Estos habían contratado una tarifa plana con la empresa intermediaria, Inserimos Energía, cuyos responsables habrían obtenido un beneficio económico, al cobrar a las empresas la diferencia entre el precio de la factura emitida por Iberdrola y el precio pactado. Esta trama estuvo operativa durante varios meses hasta que un incendio en los contadores de una empresa de la capital, que tuvo lugar en la primavera del año 2014, permitió que los técnicos de la eléctrica descubrieran la manipulación. Así se destapó un fraude que finalmente alcanzó dimensiones inesperadas, ya que se calcula que se manipularon más de ochenta contadores de negocios situados en la ciudad de As Burgas.

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