Los tecores piden doble señalización en zonas de accidentes con animales

La asociación Unitega lanza una batería de medidas para reducir la siniestralidad con especies cinegéticas


ourense

Entre las actividades desarrolladas por la Unión de Asociacións Titulares de Tecores de Galicia (Unitega), destaca la redacción de un dosier con cinco propuestas encaminadas a reducir la siniestralidad producida en accidentes con especies cinegéticas en las carreteras de Galicia.

El colectivo presidido por Florencia Blanco Conde ya había planteado esos cinco puntos a la comisión no permanente de estudio sobre la seguridad viaria del Parlamento de Galicia, en el pasado 2017, pero insiste en que se tomen en cuenta, tras las numerosas incidencias que se están produciendo los últimos días, con accidentes en los que se han visto involucrados animales en las vías de circulación.

La documentación propone en primer lugar «una identificación precisa de los puntos negros con accidentes habituales, a cargo de los vigilantes de las sociedades de cazadores responsables de la gestión de los tecores, que son los que realmente conocen los puntos de paso de los animales». Del mismo modo, en busca de la máxima eficacia de las medidas a adoptar, en Unitega alertan sobre la necesidad de apostar por aquellas que hayan funcionado en otras comunidades autónomas, obviando las que, al contrario, no surtieron el efecto deseado. Así se evitarían gastos innecesarios, según resalta el propio colectivo de cazadores.

Teniendo en cuenta esas primeras apreciaciones, la tercera pauta redactada incide en «mejorar la señalización disuasoria con una segunda en el lugar concreto en el que se producen los accidentes (punto negro) y que incluya una obligación de reducción de la velocidad y la colocación de bandas rugosas en el firme de la carretera». De ese modo, los cazadores esgrimen que se reduciría la siniestralidad en puntos concretos consensuados como de riesgo para las colisiones con animales implicados.

Épocas de riesgo

Por otro lado, apelan también a la utilización de señalizaciones circunstanciales sobre tramos que no sean puntos negros pero que puedan ser problemáticos en distintas épocas de riesgo, de forma que se pueda informar a los conductores de la celebración de cacerías en las proximidades de la vía, desde el momento de su inicio hasta las horas posteriores a su finalización. Según Unitega, la utilización de señales de fondo amarillo, similares a las que se usan para advertir de obras en la calzada o desprendimientos de rocas será efectiva en cuando realmente es útil, retirándose cuando no sea necesaria. Explican que será suministrada por el titular de la vía a las sociedades de cazadores, que se ocuparían de su colocación y retirada, previa notificación al vigilante.

Por último, un quinto apartado propone «una campaña de información a los conductores para que actualicen sus pólizas de seguros de vehículos con la cobertura de accidentes con especies cinegéticas, dado que se ha detectado un desconocimiento profundo del cambio de responsabilidad que ha supuesto la modificación en la legislación actual». Y es que es habitual que, una vez producido el siniestro el conductor del vehículo piense que el daño será reparado por el titular del espacio cinegético, cuando en la mayor parte de las ocasiones es el propio conductor el responsable y su póliza de seguro no cubre este tipo de siniestros, bien porque no se actualizó o no se abonó el pequeño importe suplementario para cubrir dichos daños.

Entre cuatro y cinco incidencias diarias en las carreteras de la provincia

Cada día de la última semana se produjeron en las carreteras ourensanas entre cuatro y cinco atropellos de animales, mayoritariamente jabalíes. Este tipo de accidentes afectan a toda clase de vías, desde las secundarias, a las nacionales. Las incidencias en las autovías son cada vez más frecuentes, con el riesgo añadido de que la velocidad a la que se circula en estas puede agravar el resultado de la colisión. Diariamente, le llegan a la Guardia Civil de Tráfico alertas por atropellos de animales o presencia de estos en las vías de circulación. En ocasiones, los equipos de mantenimiento llegan a tiempo de retirarlos de la calzada pero en muchas otras, los animales acaban muertos, y los vehículos con importantes daños materiales.

Solo en la semana pasada, hubo entre cuatro y cinco accidentes diarios, además de otros que se evitaron al poder retirar a los animales. El jueves pasado fueron tres los siniestros, todos con jabalíes, en la N-450, N-525 y OU-103; el viernes se dieron cinco casos, con la misma especie. El sábado pasado, fueron atropellados un cerdo doméstico, dos jabalíes y otro animal no precisado. Pudo ser peor, pero se retiraron tres perros y otros dos cerdos de carreteras. El domingo, un corzo y un jabalí (en la autovía, en Riós), además de otro animal. El lunes, de nuevo tres jabalíes causaron accidentes y el martes, un corzo, otro jabalí y un animal no identificado. Se avisó de la presencia de un jabalí en la autovía y de un caballo. La mayoría de las incidencias se producen al atardecer o al caer la noche, cuando la fauna sale a buscar comida.

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