Medio Rural solicita la ayuda de los alcaldes para lograr que se denuncie a los incendiarios

El conselleiro se reunió con regidores del Macizo Central para buscar más colaboración social


ourense / la voz

Noventa incendios forestales en Galicia, 58 de ellos en Ourense, en los primeros quince días del año, han alertado a las autoridades de la Xunta de que hay que frenar desde ya la actividad incendiaria. Después de la reunión del Comité de Coordinación Policial, el conselleiro de Medio Rural, José González, acompañado por el director xeral de Defensa do Monte, Tomás Fernández Couto, trasladó las medidas acordadas a los alcaldes del Macizo Central Ourensán, una de las áreas más afectadas por estos primeros fuegos del año.

El conselleiro solicitó la colaboración de los alcaldes para que recorran las parroquias en las que suele haber más incidencias para informar a los vecinos. Los regidores irán acompañados de agentes forestales y de las fuerzas de seguridad. El objetivo es concienciar a todos los residentes de que es necesaria su colaboración para localizar y denunciar a los incendiarios. Solo con pruebas, recalcó el conselleiro González, puede recaer sobre los culpables todo el peso de la ley, incluidas penas de cárcel y pago de los gastos de extinción y materiales ocasionados. De los noventa incendios, ochenta fueron intencionados, destacó el responsable autonómico. Entre las medidas que anunció la Xunta, está la habilitación de un teléfono gratuito en el que se podrán hacer denuncias anónimas que luego investigarán los agentes. La Administración aún tiene que elaborar el protocolo por el que se regirá este teléfono.

La reunión, a la que estaban convocados los alcaldes de A Gudiña, A Mezquita, Viana do Bolo, A Veiga, A Pobra de Trives, Manzaneda, Vilariño de Conso, Laza, Chandrexa de Queixa y Montederramo, tuvo lugar en el Concello de Monterrei.

Los noventa incendios quemaron alrededor de 600 hectáreas, si bien, matizó el director xeral Fernández Couto, la mitad de la superficie afectada se debió a solo dos incendios que se dieron en laderas escarpadas en las que una vez que se produce el fuego solo se puede trabajar para evitar que se propague a otra zona. La gran mayoría de los incendios, 61 de los 90, fueron conatos, de menos de una hectárea afectada. El que quemó esa superficie del parque del Xurés el martes, en la parroquia entrimeña de Venceáns, se dio por extinguido poco después de las diez de la noche, comunicó la Xunta.

José González manifestó que el dinero que se gasta en extinción se podría dedicar a otros proyectos para el medio rural. Anunció una apuesta por la ganadería extensiva, pero recalcó que es necesaria más colaboración social para acabar con los incendios intencionados.

Asimismo, ha resaltado que el Gobierno gallego destinará unos «800.000 euros» para la puesta en marcha de un plan específico de pastoreo que facilite «la ordenación y puesta en valor» de la zona que contribuya a «la lucha contra los incendios forestales».

«Está demostrado que la puesta en valor del monte y el aprovechamiento de los recursos endógenos, en este caso de los pastos, repercute de forma positivo en la defensa frente al fuego», ha apuntado el conselleiro, en declaraciones recogidas por Efe.

En este sentido, ha defendido la importancia de este plan para «regularizar» la actividad ganadera, y que consistirá en «un análisis de los pastos, estructura y distribución del ganado y necesidades en cuanto a terrenos e infraestructuras» a fin de «armonizar los intereses» de las distintas partes implicadas.

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