«Fueron dos años duros y solo pude soportarlos con la ayuda de Dios»

Marcelo Faria reapareció en la Copa con el Barbadás, tras su exitosa operación en Oporto, a cargo del doctor Massada


El fútbol te lo da y el fútbol te lo quita. Lo saben los profesionales y, en particular, un luso de Viana do Castelo, que responde al nombre de Marcelo Raúl Justiniano de Faria. El luso, con ficha en la ourensana UDC Barbadás, cuenta su historia en primera persona: «Fueron dos años duros y solo pude soportarlos con la ayuda de Dios. Estábamos en Tercera División, entre los mejores, todo iba bien, el entrenador contaba conmigo y había equipos de categoría superior que se estaban interesando por mí. En un partido contra el Compostela sufrí una lesión de rodilla, un esguince muy fuerte. Parecía cuestión de unos pocos meses, pero pasaron dos años completos y tres operaciones».

Ante la adversidad, la fe religiosa del propio Marcelo, el apoyo de su club y el respeto que se había ganado este central fortachón, pero nada conflictivo, se aunaron para revertir la situación, pero los plazos extendidos jugaron en contra de la carrera de un futbolista de la generación de 1990. El partido de San Lázaro, en noviembre de 2016, lo llevó al dique seco. Aunque estaba previsto que reapareciera esa misma campaña, tras su primer paso por el quirófano, el portugués se vio frustrado y camino de otra operación: «La rodilla izquierda no respondía, no lograba ni tocar y yo no sabía qué hacer. Era la primera lesión importante en mi carrera. En el Barbadás se portaron increíble, me dijeron que estaban contentos con mi profesionalidad y que no le daban la baja a nadie que no estuviera sano, así que pensé en volcarme en la próxima temporada».

Pero nada cambió. La segunda intervención tampoco dio sus frutos y el esguince de la articulación no remitía. Marcelo Faria intentaba mantenerse en forma en el gimnasio, porque le seguía costando correr con soltura: «Fue lo más duro, te pasan muchas cosas por la cabeza y piensas en dejarlo, pero mi familia y Dios siempre están a mi lado y encontramos la solución con el doctor del FC Porto».

El zaguero de la escuadra azulona se refiere a un galeno de reconocido prestigio en su país, de hecho, Leandro Massada ha ejercido como jefe de los servicios médicos de los Dragoes y también ha colaborado con la propia federación lusa: «Sea por lo que sea, en España no acertaron con las operaciones y el doctor Massada me comentó que esguince había sido muy fuerte y me había provocado algún problema más. Él empleó una técnica que utilizan en la NBA, por lo que me dijeron, y la verdad es que me operé en agosto y, dos meses después ya estaba entrenando».

El pasado 5 de enero, Marcelo recibió el mejor regalo de Reyes. Dos años y algunos días más tarde, reapareció con la camiseta del Barbadás, en el Rodríguez Meijón de Cortegada. Fueron solo los últimos minutos de una eliminatoria ya solventada por su equipo, pero también la luz al final del túnel. Y un impulso más para que el defensor acelere en su puesta a punto: «Tengo que seguir trabajando, fueron dos años, no de trata de dos meses o dos semanas. No tengo ritmo de competición y me va a costar, pero trabajo fuerte para conseguirlo y ayudar a un equipo que me renovó dos veces, cuando lo fácil para ellos era prescindir de mí».

Y como no podía ser menos, Faria está decidido a empujar para que el Barbadás regrese a la Tercera División: «Este equipo tiene que ascender sí o sí. Además de mis problemas, tuvimos muchos jugadores de baja en la primera vuelta, pero hay un grupo muy bueno para conseguirlo». Sin ir más lejos, su central quiere ser el de hace dos años. Su tenacidad augura que lo logrará.

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