Para quitarse el sombrero con Moreiras

En la sala Roberto Verino puede verse la muestra «Chapó-Chapeau»


ourense

«Una corona es tan solo un sombrero que deja pasar la lluvia». Federico II. El artista Baldomero Moreiras presenta en el Espacio de Arte Roberto Verino, la instalación performática titulada: Chapó- Chapeau. Un conjunto sorprendente de doce obras contempladas como juego surrealista a través de la reinvención del objeto convertido en leitmotiv, figura retórica, metáfora expresiva y dialogo entre arte y moda con inspiración surrealista y desplazamiento conceptual.

Prosopografía de personajes a los que Moreiras rinde un emotivo homenaje a través del sombrero como elemento interventivo, etopeya de caracteres y personalidades. Arte encontrado de objetos recuperados presentados de manera plástica de forma que su significado utilitario desaparece bajo el título y un nuevo y original punto de vista. El objeto, al perder su contextualización, varía y amplía su significado, recuperando el carácter aurático de la obra de arte. Picabia, combinó el found art con la tradición, ensamblando peines y agujas en Le Beau Charcutier, la plancha tachonada de clavos de Man Ray, la taza de pelo de Oppenheim, los conocidos artefactos de Duchamp. Objetos encontrados, found objects; preparados, ready-made; perturbados, perturbed; interpretados, naturales, incorporados… «Objetos manufacturados elevados a la dignidad de obras de arte a través de la elección del artista», así definió Bretón a las piezas que formaban parte de la Exposición surrealista de Objetos de 1936 y de esta manera recalificaba el objeto ampliando su significado y proyección. Sin ignorar la semántica surrealista y sus subclasificaciones, Moreiras retoma la subversión imaginista y la emancipación del volumen en la conversión del concepto en símbolo sensible, aproximándolo a Dalí en valores táctiles y alejándose del collage disfuncional y geométrico de Picasso basado en las cualidades del material como amalgama de residuos cuyo resultado en los assemblages es siempre un sorprendente descubrimiento. Beuys, Vostell, Craig, Tracey Emin, Sarah Lucas… ampliaron la investigación a través de objetos modificados, hasta el inesperado manifiesto de los stuckists identificando ready made con materialismo, constituye una derivación del propio concepto. Plantea una síntesis objetiva y objetual en volúmenes y construcciones que se expanden en el espacio con autonomía escultórica, la maleta de Úrculo desbordante de sombreros y redefine la noción de instalación mediante la introducción del sombrero como elemento icónico y recurso formal y simbólico de un modelo interior de sugestiones diferentes, sustituyendo las fórmulas tradicionales por la exigencia de su propia interioridad. Sombreros que son ingeniosas esculturas como eran las magníficas creaciones de Schiaparelli (sombrero-zapato) diseñadora que, como Verino, consideraba la moda arte, por tanto, imposible sería desvincular la emoción de las artes plásticas del diseño contemporáneo.

La cuidada estética de romántica artisticidad de las piezas, sugiere una capacidad evocadora de la realidad a través de la imaginación y el color. Un sombrealismo cargado de ironía o ternura, postvanguardismo como una incisión tangible, una experiencia lúdica del artista, consciente de un mundo de sensaciones plásticas, un discurso lleno de complicidades, un “liberar el volumen de su peso” que propugnó Jaffe y hacer del elemento repetido como metáfora obsesiva y en sus características de estructura, movimiento, ductilidad, suspensión, el nudo del discurso performativo que atribuye al sombrero un nuevo valor simbólico, plástico, instrumental y analítico a través de un utillaje con historia que Moreiras construye como ingenioso homenaje a los humoristas Tip y Coll, mediante un juego lingüístico de homónimos y símbolos «sombrero de copa y bombín». Representan, al carismático fotógrafo Mani Moretón, negativos y diapositivas manufacturadas con papel y su incondicional sombrero como perfil característico. Para nostálgicos de O Volter, la entrañable instalación dedicada a Tucho, Antonio Fontela Peña, amigo de los artistas, alma de bohemia y avezado jugador de Chinchimoni. Instalación performativa de un colgante retrato de Vidal Souto que decoraba el local y representaba a Tucho con forma de alado Cupido barroco y una carta que atesora la memoria. «Pétalos, botón, tesoira y botella» dedicado al diseñador Roberto Verino. Pamelas dedicadas a Ana, su mujer y a Maruxa de Cangas con esa ortografía lineal y cromática que define la plástica de Moreiras.

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