La Navidad es otra cosa


La Navidad no es lo que nos contaron ni lo que se ve en las películas. La Navidad no es una familia enorme y súper feliz comiendo todo tipo de mariscos y mazapanes, turrones o frutos secos. La Navidad no es cada niño con juguetes nuevos. Porque aunque esa sea la imagen que siempre se nos vende de estas fechas, la realidad indica que la Navidad es otra cosa.

La Navidad son muchos niños sin juguetes porque sus padres no tienen trabajo o tienen uno tan precario que no han podido hacer el paripé de Papá Noel. Son todos los profesionales sanitarios que en Nochebuena y durante todo el día de ayer comieron entre paciente y paciente o entre urgencia y urgencia, porque las enfermedades y la muerte no entienden de fechas. Son los taxistas que encendieron el motor para que los que habían bebido no tuvieran que coger el coche.

También son la Navidad los policías que controlaron que nadie se desplazase ebrio por las carreteras poniendo en riesgo la vida de otras personas. Los barrenderos y personal de limpieza que dejaron las calles impolutas. Los periodistas de radio, prensa y televisión que no descansaron. Los camareros, cocineros y trabajadores de hostelería que ponen lo mejor de sí mismos para que otros puedan disfrutar. Los monitores y profesionales de las residencias que estos días cuidan de las personas mayores que están solas.

La Navidad es todo lo que no se ve. Una especie de nervio que mantiene con vida las ciudades para que no se queden paralizadas por completo. Para que no nos falte de nada.

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