Fomento quiere impulsar la A-56, la olvidada autovía de Ourense a Lugo

El Gobierno va a acelerar en el 2019 los procesos pendientes en la zona ourensana


lugo / la voz

Los dirigentes del actual Ministerio de Fomento quieren impulsar las autovías proyectadas para la provincia aunque sus intenciones dependerán de si se aprueban unos nuevos presupuestos del Estado o se prorrogan los vigentes del PP. Mientras la A-54 de Lugo a Santiago se encuentra en fase de ejecución, la otra autovía interior, la que une Lugo con Ourense, será prioritaria para el actual Gobierno. Así se lo manifestaron los cargos de Fomento a la plataforma de empresarios y políticos lucenses y ourensanos que se constituyó para presionar al Gobierno de turno.

Tanto en el Congreso como en el Senado, el Gobierno ha manifestado su idea de retomar esta autovía, «siendo una prioridad para el Ministerio de Fomento la ejecución de las obras de tan importante infraestructura». Para este año tiene previsto acabar con una inversión de 10,7 millones en el único tramo en obras, el de A Barrela-San Martiño, mientras que anuncia 9,96 millones para el próximo año, con el fin de abrir los casi 10 kilómetros.

El Gobierno reconoce que hubo problemas en las obras, que estuvieron paradas, pero que todo hace indicar que a finales del 2019 estará abierto este tramo de la A-56 que pasa por el límite de ambas provincias. Hace diez años, en agosto del 2008, fueron adjudicadas las obras por 32 millones, pero en el 2010 se paralización por la replanificación de Fomento con la llegada de la crisis. Se retomaron los trabajos en el verano del 2015.

Pero una vez finalizado este tramo, todavía queda mucho camino por hacer en el resto de la autovía. Las intenciones del actual Gobierno es acelerar en el 2019 los procesos pendientes por el lado de Ourense, y prepara las licitaciones de la variante norte de Ourense, que se subdividió en dos subtramos para acelerar los plazos, y el siguiente, el que va de la ciudad de As Burgas hasta Cambeo.

El gran problema que ha tenido esta autovía, prometida en el olvidado Plan Galicia, es que fue planificada en la pasada década pero la crisis y la falta de compromiso de diferentes gobiernos acabaron dejando los proyectos en el cajón del ministerio. Por ejemplo, los proyectos entre A Barrela y Guntín se publicaron en el BOE entre diciembre del 2009 y febrero del 2010. Esos documentos necesitan ahora reformas ya que desde esas fechas se han modificado varias normativas y se necesitan nuevos informes de impacto ambiental.

Un ejemplo se puede ver en otra obra que desde Fomento se anuncia que quieren impulsar mientras no se construya la A-56 en la provincia de Lugo. Se trata del intercambiador que unirá la A-54 con la N-540 y que permitirá a los conductores evitar el paso por las curvas de Guntín. Para este año estaban previstos 2,5 millones para esta obra, que ya tuvo dinero asignado en el 2017 y en el 2016. Fomento contestó al senador popular José Manuel Barreiro que «está redactando el proyecto de trazado porque necesita ser adaptado a distintos cambios normativos y requerirá de la licitación de un contrato de servicios de ingeniería para su adaptación, y luego pasará el trámite de información pública». Como se puede apreciar, buenas intenciones pero aún queda mucho papeleo.

Una vía necesaria para una población de más de 250.000 habitantes que hoy sufren la N-540

Mucha paciencia tienen que tener los conductores que utilizan la N-540 para circular entre Lugo y Ourense. Son 90 minutos llenos de curvas, cambios de limitaciones de velocidad, zonas de baches, ralentizaciones de la marcha por el tránsito de vehículos agrícolas y entradas y salidas desde numerosas carreteras. Alrededor de 250.000 personas de los municipios por donde discurrirá la A-56 sufren hoy una carretera que según el plan de transporte que presentó la Xunta mueve alrededor de 3.500 viajes en los días laborables. La apertura del corredor entre Sarria y Monforte aumentó la circulación de esta vía para los viajeros entre las dos capitales gallegas. Los empresarios ourensanos quieren la A-56 para estar conectados con el Cantábrico; mientras que los lucenses con el sur de Galicia y el norte de Portugal.

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