Las costumbres de diciembre


Los que peinamos canas, permítaseme el añejo eufemismo, tenemos una imagen de las fechas navideñas -incluso de todo el mes de diciembre- un tanto trasnochada. Abel Caballero lo peta ahora con sus millones de lámparas LED, que atraen a visitantes de toda Galicia, del vecino Portugal y, a buen seguro, a algún despistado llegado desde más lejos.

Hace unos pocos años, primaba la sencillez. Aprovechábamos el puente de la Constitución para regalarnos algún viajecito -si era posible-, alimentábamos nuestro consumismo en las calles más engalanadas y, aún con el soniquete de los niños de San Ildefonso repicando en nuestros oídos, nos plantábamos ante el televisor para ver el Torneo de Navidad del Real Madrid. Baloncesto cantado por la inconfundible voz de Héctor Quiroga y algún insigne narrador más.

Aún es hoy y todavía no cuaja el Boxing Day en el fútbol español, que de anglosajones tenemos nada, pero las tradiciones ya no son lo que eran. Eso sí, algunas sobreviven. El sábado pasado vimos en Os Remedios el Torneo Nadal de Gimnasia. Hasta la bandera, mire usted, porque esas cosas las borda el Pavillón y ver a las niñas de casa -que sí, a los niños también- nos alegra el día.

Lo oigo mucho. El deporte ya no es lo que era y los chavales tienen otros pasatiempos. Pero ¿a que muchos están preparando sus botas para los torneos invernales? Ojalá no perdamos la sana costumbre. Que después el turrón hace bola y hay que eliminar grasas de alguna otra manera. ¡Hasta San Silvestre, corredores!

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