«A castaña é un apoio para as familias»

Cientos de ourensanos encuentran en los soutos una ayuda puntual a sus economías

«Podo botar seis ou sete horas recollendo castañas» Cientos de ourensanos encuentras en los soutos una ayuda puntual a sus economías

ourense / la voz

Es fácil verlos estos días. Basta con mirar allí donde hay un coche o tractor aparcado en una cuneta y un castaño cerca. El fruto que recogen ha sido durante años sustento de familias. No solo para el consumo en la casa sino para la venta. Y la historia no ha cambiado demasiado. Riós es una de esas localidades en las que el agosto se hace entre octubre y noviembre.

Es el caso de Castor Vilariño y su hija María del Carmen, de Marcelín. «Algunhas son para nós e outras para vender. O ano é moito mellor que o pasado, que foi moi seco», explica el padre. Señala que se están vendiendo a buen precio y que les ayuda a fortalecer la economía de la familia. «Nós vendémolas a un sobriño. Hai moitas fábricas, pero hai que levalas e cústanos», relata. Ha recogido desde finales de octubre más de mil kilos. «Facémolo entre todos. Sempre foi un apoio para as familias», explica. Sus soutos son centenarios y no recuerda desde cuándo recogen castañas. Relatan que casi todos los vecinos de la localidad tiene algún castiñeiro y que alguno hasta ha comprado una máquina para trabajar más rápido.

Muy cerca, también en Marcelín, está Antonio Pérez Vaz. Agachado va recorriendo su gran souto: «Este ano son boísimas. O ano pasado non sei como as levaban». Cuando tiene tiempo, todos los días, se acerca a recoger castañas. Jornadas de siete horas, dice. «Cando vén a noite, séntome e quedo morto de todo, pero vale a pena», relata. Vino de París de joven, se casó en Marcelín y dejó las vacas por las castañas. «Empecei a poñer soutos de castiñeiros e soutos de castiñeiros...». Y cada día recogen entre él y la mujer unos 400 kilos de castañas. También destaca la importancia del fruto para la economía de la zona. «Aquí entran moitos cartos. Normalmente somos todos xubilados e é unha maneira de sobrevivir», explica. Aunque en ocasiones tengan que soportar los robos: «O outro día a miña muller encheu un saco e deixouno para que fose eu recollelo. E cando cheguei xa non estaba. Despois de facer todo o traballo é un gran fastidio». A esto se le añade la presencia de jabalíes: «Eu teño outros soutos todos tapados, porque entran moitísimo». Mientras habla no para de recoger.

A finales de octubre comenzó a trabajar en la tierra José Pérez, de Riós, que coincide en la buena calidad del fruto este año: «Están sanas y tiene muy buen tamaño». Señala que en su caso ha notado un descenso en la cantidad de fruto por culpa de la avispa asiática: «Había castiñeiros con poucos ourizos». José Pérez vive de la ganadería y en esta actividad busca una ayuda a su economía y bromea por la cantidad de jubilados que en esta época del año echan el resto en los soutos: «Dicen que la castaña es la mejor medicina para los jubilados. Durante esta semana no aparecen por el médico, mientras el resto del año no salen de ahí». El souto en el que se encuentra ya era de su padre: «Mis abuelos y bisabuelos las consumían. Ahora tenemos el producto y casi ni lo comemos, lo vendemos».

No solo encuentran un plus económico a las castañas los propietarios de los soutos. Hay empresarios que únicamente durante este mes abren sus naves para recogerlas y exportarlas. Es el caso de Castañas Rosendo, de Progo. «Esta temporada está siendo muy buena, bastante mejor de lo que pensábamos, porque al principio había poca cantidad. Es grande y no tiene bicho», señala la gerente María Álvarez. La que se recoge en esta zona ourensana se valora y se exporta sobre todo a Italia y a Luxemburgo. «En España a casi todos los sitios y sobre todo a asadores que lo utilizan para muchas cosas», puntualiza. Los ingresos de la castaña son muchos. «Venden todo, ya no se quedan con nada porque se paga muy bien», dice. En esta empresa comenzaron a recoger las primeras hace un mes y están a punto de cerrar las puertas hasta el año que viene.

Un año positivo en calidad y en precio

La técnica del Centro Agroforestal de Riós María Jesús Álvarez coincide con los agricultores en que es un buen año: «Es mucho mejor de lo que se esperaba tanto en calidad como en precio (entre 1,80 y 2.10 euros el kilo)». Las heladas pueden ser ahora el enemigo. La variedad Famosa de Riós será la última en caer del árbol.

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