18 ourensanos cursan el bachiller de excelencia en ciencias y tecnología

El Blanco Amor es el único instituto de la provincia que imparte el STEMbach


ourense / la voz

De entre los catorce institutos de Galicia que a partir de este curso imparten el Bachillerato de excelencia en ciencias y tecnología (STEMbach) solo hay uno en la provincia de Ourense: el IES Blanco Amor. Y aunque la metodología de enseñanza y aprendizaje todavía se encuentra en fase experimental -por la premura con la que tuvieron que adscribirse a la iniciativa los centros educativos- tanto alumnos como profesores parecen estar contentos con el abanico de posibilidades que ofrece esta nueva titulación.

«Ahora estamos trabajando la criptografía», explica el director del instituto público, Carlos Ferreiro, mientras pone el capuchón al rotulador con el que una alumna y él mismo acaban de llenar la pizarra de códigos.

De los 18 alumnos que este año han decidido probar esta nueva modalidad de estudios los hay que se matricularon por iniciativa propia y los hay que siguieron consejos de sus padres. Jorge del Amo pertenece al segundo grupo: «Mi madre me dijo que tenía que trabajar más en serio y que este Bachillerato era una oportunidad para el futuro, para ir configurando mi propio currículo y la verdad es que estoy contento porque las Matemáticas me gustan y me gustaría estudiar Ingeniería Informática, así que la criptografía me interesa».

En el otro extremo están los que vieron una oportunidad para especializarse en su formación y llegar a la universidad con conocimientos que les allanen un poco el camino, como es el caso de Helena da Costa. «Creo que estamos dando cosas que en el Bachillerato normal de ciencias no veríamos. Es bueno probar otras ramas», valora. Ella espera ansiosa la parte curricular en la que se aborde la Biología -en otro trimestre- porque es lo que le gustaría estudiar.

«Yo llevo varios años metida extraescolarmente en programas de ciencia de Tecnópole y me gustaría dedicarme a las Matemáticas, así que no me supone ningún esfuerzo venir los miércoles por las tardes», cuenta Iria González desde su pupitre. Además, defiende que la libertad en cuanto a contenidos no es algo que le preocupe y que la titulación esté en fase experimental tiene su lado positivo. «No creo que a la Xunta se le ocurriese, de buenas a primeras, que estudiásemos criptografía, así que tenemos que aprovechar mientras podamos», argumenta con una sonrisa. «No hay una definición cerrada de lo que va a ser el STEMbach todavía. Se supone que en un futuro habrá líneas más programadas desde la Consellería de Educación, pero actualmente tenemos bastante libertad en cuanto a los contenidos que trabajar. En otros centros de Galicia están ahondando en el método científico o en cómo escribir y exponer un artículo científico», aclara Ferreiro, que aparte de director es profesor de Matemáticas del instituto.

Un dato que no pasa desapercibido para los propios alumnos es la diferencia tan grande que existe entre chicos y chicas matriculadas: de los 18 totales solo seis son féminas. Ellas dicen que les gustaría tener más compañeras. Y el director del instituto comparte el mismo sentir. «Aunque haya menos mujeres en las ramas científicas, biológicas y tecnológicas, suelen obtener mejores resultados, tanto en las notas en la universidad como en investigaciones. Pero en la cima y en puestos importantes se ven menos. Está claro que es algo educacional que hay que cambiar», comenta Ferreiro.

Los alumnos harán un trabajo de investigación en colaboración con la universidad

Una de las características de esta titulación es que los alumnos deben desarrollar durante el último curso de Bachillerato un proyecto de investigación individual o colectivo con posterior defensa pública. Este proyecto, similar al trabajo de fin de grado que se pide a los estudiantes en las facultades, será codirigido por un docente de un departamento universitario o de un centro de investigación.

«Se trata de que la titulación sea multidisciplinaria. Ahora estamos con Matemáticas pero en el segundo trimestre tocarán temas de Biología y en el tercero de Tecnología. Así se harán una idea de cómo y sobre qué quieren hacer su trabajo de investigación. Aunque lo ideal sería desarrollar un proyecto que toque todas las áreas», aclara el director del centro.

Para que el trabajo sea de inmersión total, los jóvenes no solo irán dos horas a la semana a clases extracurriculares, sino que realizarán visitas a centros de investigación y universidades. Y el hecho de defender sus proyectos ante un tribunal implica también trabajar la expresión oral y el control de emociones de forma transversal a la autonomía de aprender a buscar información veraz de forma rigurosa e individual. «El único problema para los profesores es que no tenemos material adecuado para ellos y tenemos que adaptar los contenidos a su nivel. Pero supongo que cuando estemos todos los institutos un poco más asentados podremos compartir recursos. En Alemania o EE.UU. llevan años de ventaja, pero nunca es tarde para empezar a mejorar el Bachillerato», finaliza.

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