Dos de cada diez usuarios del bono social eléctrico ya lo han renovado

De los 37.249 antiguos beneficiarios, 7.772 se adaptan por ahora a las nuevas condiciones


ourense / la voz

Los cambios en la normativa de acceso al bono social eléctrico variarán sin duda la foto fija de los ourensanos que hasta ahora se han beneficiado de descuentos en su factura de la luz. Hasta la entrada en vigor del Real Decreto que, desde este mismo mes, contempla nuevos criterios para ser beneficiario del bono social, eran 37.249 los residentes en la provincia que tenían concedida esa bonificación. Ahora es posible que muchos de ellos ya no cumplan los requisitos aunque habrá que esperar al 31 de diciembre para ver cuántos de los antiguos usuarios han logrado mantener su bono, tras ampliarse el plazo para las renovaciones y nuevas solicitudes ante las largas colas que se registraron a primeros de mes en las oficinas de las empresas suministradoras.

Eso sí, hasta el momento, son 7.772 los que lo han solicitado y se adaptan a las nuevas condiciones, logrando mantener su bonificación. De ellos 2.610 son usuarios residentes en la capital ourensana. Son los datos de la empresa Naturgy (la antigua Gas Natural Fenosa), que suponen que por el momento solo el 21 % de las personas que hasta hace unos meses tenían descuentos en sus facturas de la luz siguen manteniéndolo tras el cambio normativo.

Explican desde la suministradora que con la nueva legislación lo que se pretende es «primar la protección a las personas que están en situación de vulnerabilidad» y recuerdan que hasta el cambio de la normativa quienes, por ejemplo, tenían una potencia contratada inferior a tres kilovatios ya tenían derecho al bono social, sin que se tuviesen en cuenta sus ingresos económicos. «Llegará a menos gente, pero lo hará a las personas que realmente lo necesitan», advierten desde Naturgy.

Temen también desde la empresa -la comercializadora de referencia, aunque hay otras que dan también el servicio- que muchos de los antiguos usuarios no tengan en cuenta que para seguir manteniendo la bonificación deben volver a solicitarlo, por lo que hacen un llamamiento a todos esos beneficiarios para que acudan las oficinas a lo largo de las próximas semanas para realizar los trámites. Ahora tienen por delante más de dos meses.

Los últimos requisitos marcan tres categorías de clientes en situación vulnerable

A primeros del mes de octubre las colas en las oficinas de Naturgy se hicieron diarios. Antes de que el Ministerio de Energía anunciase la prórroga del plazo de renovación del bono social eléctrico hasta el 31 de diciembre, la fecha límite era el 8 de octubre y los tiempos de espera en las sedes fueron de varias horas, a pesar de que Naturgy explica que se aseguró de que los empleados no cogiesen vacaciones durante esas semanas para reforzar el servicio de atención al público.

Tras el último cambio de fechas, se espera que la llegada de usuarios a las oficinas, la de la capital se encuentra en la calle Celso Emilio Ferreiro, se produzca de forma más escalonada. Los beneficiarios del antiguo bono tienen que acreditar la condición de consumidor vulnerable.

Eso sí, de acuerdo con los últimos cambios regulatorios publicados por el Gobierno, si el cliente no ha solicitado la renovación antes del 8 de octubre su suministro comenzará a facturarse al precio habitual sin la bonificación. Luego, si solicita la continuidad en el servicio antes de la fecha límite y finalmente es beneficiario del bono social, se le aplicará el descuento con efecto retroactivo desde el 8 de octubre.

El nuevo bono social establece tres categorías, que tendrán unos descuentos distintos sobre el precio del Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC). Habrá consumidores vulnerables y vulnerables severos, atendiendo a los ingresos anuales con los que cuente la unidad familiar. Se prestará, además, atención especial a quienes estén en riesgo de exclusión social.

«En casa entran menos de 800 euros al mes y pagamos ochenta de luz; no nos da para nada»

Gonzalo Ferreira es uno de los ourensanos que este año ha solicitado el bono social eléctrico. En su casa apenas entran 800 euros al mes de ingresos porque él tiene una minusvalía y recibe una pensión de 335 euros, y su mujer cobra otra ayuda, de algo más de 400, así que conseguir una rebaja en la factura de la luz podría suponer un respiro a la hora de llegar a fin de mes. «Ya lo había pedido hace unos años y me lo denegaron, pero espero que esta vez me lo concedan», aseguraba en la oficina que Naturgy tiene en la capital ourensana, a la que han acudido en las últimas semanas miles de personas tanto para solicitar el bono por primera vez como para renovarlo. «Hemos notado mucho la subida de la factura en los últimos meses y los recibos son de unos ochenta euros, así que con nuestros ingresos y los gastos de la casa, más la comida, pues no nos da para nada. No fumamos, no salimos los domingos; la vida nos ha ido limitando», confiesa. Aunque algunos de sus cuatro hijos ya son mayores y viven fuera, otros están en paro. «Solo con que nos hagan un pequeño descuento en la factura, para nosotros ya significa mucho», explica.

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