La media de urgencias atendidas en el CHUO sigue creciendo

Ya roza los 210 pacientes diarios, cifra que se supera con creces en días concretos

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ourense / la voz

El pasado lunes pasaron por el servicio de Urgencias del CHUO 250 personas. La cifra es alta, incluso para lo habitual en las dos primeras jornadas de la semana que son, normalmente, las de mayor demanda en este servicio. De hecho este pico se acerca bastante a los que se registran durante épocas especialmente ajetreadas, como la temporada de gripe. Sin embargo el hecho de que pueda aparecer una jornada con 250 pacientes en Urgencias no es lo que más preocupa en este servicio. Lo que genera más inquietud es que, en el cómputo general, este 2018 está dibujando una curva de actividad que se mantiene por encima de la media de años precedentes casi de forma permanente desde enero.

«No es que haya aumentado una barbaridad, pero la tendencia que veníamos registrando hasta ahora, que era una disminución del 4 o el 5 % anual, se ha invertido. Este año la actividad ha aumentado en torno al 3 %», señala el jefe del servicio, Francisco Aramburu. Las cifras de los ocho primeros meses reflejan que se ha pasado de una media anual de 198 pacientes diarios a registros que rondan los 210. «En números no parece mucho, pero si lo multiplicas por todos los días del mes suponen casi trescientos pacientes más todos los meses, y eso para unas urgencias hospitalarias es bastante», señala.

La demanda no ha bajado en verano, pero no existe un incremento significativo en una patología concreta a la que pudiera achacarse ese mantenimiento de la presión asistencial. «Hemos tenido un poco de todo, patología variada como es habitual: tráficos, intoxicaciones etílicas, infecciones respiratorias, de orina, cardíacas, fracturas... Lo que aumenta más en verano son las que llamamos consultas rápidas, por caídas, problemas traumáticos y patologías que no requieren ingreso», señala Aramburu.

La pista de la huella del triaje

Si el incremento es sostenido y no puede achacarse a enfermedades estacionales, encontrar la razón del crecimiento es esencial no solo para el funcionamiento del servicio, sino de todo el hospital. El CHUO tiene un alto porcentaje de pacientes, en torno al 30 %, que entran por urgencias y necesitan ingresar en alguna planta de hospitalización.

De hecho, la tasa de derivaciones a unidades de hospitalización es muy superior a la que se registra en las urgencias de los hospitales de Santiago, A Coruña, Vigo o Pontevedra. Solo Lugo se mueve en cifras similares.

A falta de un análisis exhaustivo, el perfil de la pirámide poblacional parece ser la explicación más lógica al aumento de pacientes en urgencias. Así lo cree Aramburu. La huella de triaje Manchester, el sistema de clasificación de los pacientes según la gravedad para priorizar la atención, refleja que la cifra de personas entre los dos niveles urgentes (amarillos y naranjas) suponen el 60 % del total diario.

«Esto, evidentemente, entraña mucha más complejidad en la asistencia para valorarlos. Hay que pedirles más pruebas porque casi todos son pacientes mayores con muchas patologías complicadas en las que todo se descompensa; muchas veces con demencia y en situaciones sociales muy complejas. No es como ver a una persona joven con solo una patología concreta, con la que vas a llegar a un diagnóstico certero con más agilidad», razona.

En el servicio de Urgencias del CHUO, cuando se habla de mayores, se refieren a muy mayores. «Para nosotros edad avanzada son de noventa y tenemos pacientes de cien y más», dice Aramburu. No es de extrañar, porque el 12 % de la población ourensana supera los 80. «Eso es una buena noticia por lo que implica de esperanza de vida, pero parece claro que según vayan pasando los años la presión sobre urgencias irá aumentando. Es necesario potenciar más la implantación de la atención a la cronicidad, con más recursos en Hospitalización a domicilio y mayor interrelación con los servicios sanitarios y asistenciales en las residencias», opina el jefe de Urgencias del CHUO.

El PAC de Concejo mantuvo números habituales, pese al miedo a la velutina

El incremento en las urgencias del CHUO tampoco se explica por un trasvase de pacientes que dejasen de ir al Punto de Atención Continuada de Concejo, ya que allí se han mantenido en las cifras habituales de los últimos veranos. Y eso que este año se produjo un importante repunte de consultas por picaduras de insectos. «Llegamos a tener hasta quince por día, sobre todo en fines de semana», apunta el coordinador, Manuel Dacosta. El pánico a las vespas velutinas disparó las visitas, aunque en casi todos los casos más el miedo generado por la proliferación de informaciones relacionadas con este himenóptero que alergias reales. «Hubo gente que venía a los dos o tres días y, claro, hay que explicarles que si de verdad fuese alérgico en media hora quizá no estaba con nosotros», dice Dacosta. Hubo, por supuesto, picaduras de abejas y avispas, aunque el facultativo apunta que son mucho más frecuentes las de pulgas e incluso arañas que producen alguna reacción.

También las caídas y esguinces -algunos incluso llegados del recientemente abierto parque intergeneracional-, fueron comunes en el PAC. La media de pacientes por médico osciló entre 35 y 40 de lunes a jueves; mientras que los viernes y sábados se alcanzaba el medio centenar; y los domingos cada médico atendió a 70 pacientes de media.

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