Más de 160 personas se sumaron este año al voluntariado de Cruz Roja

Las mujeres son mayoría, aunque la cifra de varones crece y ya alcanza el 43%

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ourense / la voz

El calor y las vacaciones no pueden con a solidaridad de los ourensanos. Así lo perciben en entidades como Cruz Roja, para las que el voluntariado es pieza clave en el funcionamiento de la mayoría de sus programas. «No hay problemas porque afortunadamente el descanso que pueden tomarse algunos de los que están con nosotros todo el curso queda compensado por los que se incorporan precisamente en época vacacional», explica Natalia Fernández Díaz. La responsable provincial de Voluntariado recuerda que la fortaleza de esta entidad está en cuidar al que quiere ayudar adaptándose a las circunstancias personales de cada uno.

«Es esencial que estén a gusto y se sientan cómodos. Este es un compromiso flexible, que se adapta a las circunstancias de cada persona en cada momento, porque la disponibilidad puede cambiar por múltiples circunstancias. Pero si quieres ayudar, no importa cuantas horas, ni en qué época del año. Siempre va a haber algo en lo que vas a ser útil, que al final es lo que la gente que se acerca a nosotros nos dice que busca», apunta.

Esa flexibilidad puede ser una de las claves que mantiene un constante flujo de incorporaciones anuales. Solo el primer semestre de este año han sido 163 los nuevos inscritos en toda la provincia. Su llegada es clave para compensar las bajas anuales. La mayoría de los que lo dejan lo hacen por traslados -bien sean laborales o de estudios- o por cambios en su situación personal que les impide continuar.

Estos recién llegados permiten que la entidad siga disponiendo de un grupo estable de entre 2.400 y 2.500 personas que colaboran de forma cotidiana en los distintos programas. A ellos se unen otros voluntarios sin una disponibilidad tan habitual, pero igualmente necesarios para refuerzos en momentos puntuales, campañas y eventos especiales; o que, por su formación específica, están dispuestos a movilizarse en situaciones críticas o para emergencias.

Contando los activos y esporádicos, la base de datos que maneja Cruz Roja en la provincia contiene cuatro mil nombres. La edad media es de 42 años y la mayoría son de mujeres. El perfil del voluntariado siempre ha sido femenino, pero en los últimos años la cifra de varones ha crecido de forma exponencial. «Quizá antes eran más reacios y ahora ya pesa menos esa vinculación de todo lo que tenga que ver con los cuidados a la figura de la mujer. Se nota en el ámbito doméstico y también en el social. Ahora mismo el 57 % de nuestro voluntariado son mujeres y el 43 % hombres. Se camina hacia el equilibrio», señala Natalia Fernández.

«Isto axudoume a ver as cousas doutra maneira»

Jóvenes estudiantes y trabajadores en activo son el perfil que se incorpora durante la temporada veraniega

Tania forma parte de un colectivo que se hace más presente precisamente cuando llega esta época del año: el de los colaboradores jóvenes. La entidad cuenta con muchos ourensanos que estudian fuera pero que siguen queriendo aprovechar sus vacaciones para colaborar y regresan año tras año. No es su caso. Ella acaba de incorporarse por primera vez. Lleva mes y medio formando parte del voluntariado de Cruz Roja en Ourense y su primer destino fue el campamento infantil Campamiño. Ahora realiza su labor en el aula Cibercaixa que Cruz Roja gestiona en el CHUO ofreciendo actividades de entretenimiento a los niños ingresados en el hospital.

Maestra de educación infantil, esta joven de 31 años se decidió a dar el paso animada por una amiga. «Eu xa levaba tempo dándolle voltas a dedicar algo de tempo a axudar nalgunha iniciativa relacionada con cativos. E ela, que estivera aquí hai anos, animoume», explica. Asegura que, aunque conocía básicamente la labor de Cruz Roja, le sorprendió. «Chamoume a atención o ben organizado que está todo e o moito control que teñen; e tamén que están cheos de ideas. Topei cun ambiente moi agradable entre o resto de voluntarios que son moi participativos».

Tania asegura que, aunque inicialmente su intención era colaborar solo en verano, se está planteando la posibilidad de seguir vinculada durante el año, aunque sea de manera más esporádica. «A miña idea agora é continuar, o que pasa é que dependerá de se me sae traballo e podo compaxinalo», apunta esta ourensana que está en estos momentos preparando oposiciones y buscando paralelamente otras vías de empleo.

Asegura que, de todos modos, la experiencia ya le ha servido para su crecimiento personal. «Fai que deixes de centrarte egocéntricamente só no que te rodea. A min axudoume a ver as cousas doutra maneira. Isto fai que te volvas más humana; unha cualidade que estamos perdendo, como a capacidade de poñerte na pel de outra persoa», opina.

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