Más turistas y menos trabajadores en la consulta del viajero del CHUO

El servicio de vacunación internacional atiende entre 1.200 y 1.400 personas al año


ourense / la voz

Tras el retraimiento de los años más duros de la crisis, los ourensanos vuelven a animarse a programar viajes a países lejanos en sus vacaciones estivales. Al menos eso parece deducirse de los datos de la Consulta del Viajero que atiende anualmente a cerca de 1.400 usuarios. El servicio, que funciona en el CHUO desde la década de los 90, no ha dejado de crecer, aunque a lo largo de estos años ha sufrido variaciones en la demanda.

Una de ellas se produjo en 2007, cuando el Ministerio de Sanidad, de quien depende la vigilancia y control sanitario internacional, firmó un convenio con el Sergas para facilitar la vacunación y los tratamientos contra enfermedades endémicas en algunos países del mundo y que hasta entonces solo podía realizarse en los centros de Sanidad Exterior, dependientes de ese ministerio.

Hasta ese momento en la consulta del hospital ourensano se podían recibir varios tratamientos y profilaxis -además de consejos y recomendaciones para evitar incidentes desagradables en la salud del viajero-, pero no todos. El de la fiebre amarilla y la cartilla de vacunación internacional que se exige para las aduanas de algunos países solo se conseguía en los centros de Sanidad Exterior. Para los ourensanos, el más cercano era el de Vigo, así que eran pocos los que hacían uso de la consulta del CHUO porque los vecinos de la provincia que sabían que tenían que recibir esa vacuna concreta y que necesitaban ese documento, preferían trasladarse al centro de la ciudad olívica y recibir allí todos los tratamientos.

El impacto de la crisis

Fue precisamente el 2017 y a raíz de ese acuerdo entre el Gobierno estatal y el autonómico, el que supuso el lanzamiento definitivo de la Consulta del Viajero del CHUO. La demanda se disparó en los primeros años y, aunque se mantuvo la tendencia creciente prácticamente toda la década, la época más dura de la crisis registró otro cambio importante.

«No solo bajamos el número de consultas, que se quedaron en unas setecientas al año, sino que se produjo un cambio de perfil: disminuyeron mucho los viajeros que se iban a hacer turismo o los procedentes de otros países que viven aquí y tradicionalmente regresaban a pasar con sus familias las vacaciones y, sin embargo, creció bastante el de los trabajadores, tanto cualificados como no cualificados, que se iban a países de África, de Sudamérica o a Arabia Saudí, por ejemplo», explica Berta Uriel, la jefa del servicio de Medicina Preventiva del que depende esta consulta. Otros dos tipos de viajeros, el de los estudiantes que se marchan con becas para hacer trabajos de investigación en el extranjero y el de colaboradores de oenegés, se han mantenido estables pese a la crisis, aunque es cierto que se trata de dos perfiles minoritarios dentro de los que demandan esta consulta en Ourense.

Pero ese dibujo asistencial en al Consulta del Viajero ha vuelto a cambiar en los últimos dos años. La demanda se ha reactivado «y volvemos a superar con creces los mil usuarios», dice Berta Uriel. Y eso, a pesar de que ahora no es necesario la revacunación contra la fiebre amarilla que antes se fijaba cada diez años. Pero además, desde el 2016 se nota que ese incremento está motivado por el ocio. «Lo que más ha aumentado es el viaje por turismo que vuelve a ser muy mayoritario con respecto al de trabajadores, que ha bajado», apunta.

«El cambio climático genera más mosquitos y con ellos aumenta el riesgo»

Desde la Consulta del Viajero del CHUO se recomienda consultar siempre que se vaya a viajar los riesgos a los que se puede estar expuestos en el país de destino y hacer esa consulta previa siempre en páginas oficiales y actualizadas; no fiarse de lo que nos cuenten quienes visitaron esos lugares años atrás. La razón es que pueden producirse cambios en la situación sanitaria de la región del mundo a visitar y lugares que hasta hace unos años estaban libres de malaria, por ejemplo, tener ahora un problema con esa u otras patologías. Las razones pueden ser variadas, desde el empeoramiento de las condiciones de salubridad por cuestiones relacionadas con la economía o los conflictos bélicos que puedan haberse producido, hasta la proliferación de animales transmisores. Este último, por ejemplo, es el caso de los mosquitos, cuya población se ha disparado a nivel mundial. «El cambio climático y el aumento de la temperatura global ha influido en esa proliferación y ellos son el vector transmisor de varias enfermedades. Está habiendo problemas de fiebre amarilla en zonas de Brasil como Sao Paulo y otras cercanas a la costa que hace unos años no tenían casos de esta enfermedad», ejemplifica la jefa de Medicina Preventiva del CHUO.

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