La bolsa de empleo rural del verano

Residencias y centros asistenciales ofertan cientos de plazas repartidas en la provincia para cubrir vacaciones

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ourense / la voz

Cuando llega el verano la capital y las grandes villas se convierten en una oportunidad para quienes buscan un empleo. La hostelería, el comercio y las empresas de las superficies industriales están en el punto de mira de la mayoría, especialmente de muchos jóvenes que buscan su primer trabajo y la oportunidad de demostrar su valía para ser tenidos en cuenta en futuras ofertas a más largo plazo. Sin embargo, en Ourense se produce un nicho laboral importante que se reparte en pequeños municipios y que pasa desapercibido para muchos. Es el relacionado con la asistencia a mayores y, especialmente, el de las residencias de ancianos. En la provincia hay 76 funcionando y cuando se acerca la temporada, buscan personal de distinta cualificación para cubrir las sustituciones vacacionales. Y en algunos casos no son pocos. Un ejemplo es el grupo de la Fundación San Rosendo, donde su departamento de Recursos Humanos confirma que la nómina actual tiene 2.029 trabajadores, mientras que antes de las vacaciones la plantilla era de 1.854 para los 70 centros de trabajo que tienen en Galicia. En concreto, para la atención de los 54 centros de mayores, personas con discapacidad o con adicción al alcohol que gestionan en la provincia, la entidad ha firmado 112 nuevos contratos. La mayoría son para las residencias de mayores de núcleos del rural, ya que cabe recordar que de ese total de centros asistenciales que la fundación tiene en territorio ourensano, 44 son residencias ubicadas en concellos pequeños.

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Recién terminada la carrera, Antía Parada encaraba, al igual que sus compañeras de promoción, su primer verano como profesional con muchas dudas sobre su futuro laboral. Sin embargo, no quiso anotarse en las listas de contratación de la sanidad pública como la mayoría de sus compañeros de promoción. Optó por enviar su currículo al sector privado y a los pocos días ya tenía un contrato sobre la mesa de cuatro meses de duración. Ahora dice estar encantada de su decisión.

 

-¿Por qué no optó por las listas del Sergas?

-Hay varias razones. Una es que me apetecía trabajar con mayores. Cuando empecé a estudiar siempre pensaba que querría dedicarme a pediatría, pero al hacer las prácticas en Medicina Interna, en el hospital, me sentí muy a gusto y, a pesar de que obviamente no es lo mismo porque cuando están allí es porque están muy malitos y tienen pocas ganas de interaccionar, he descubierto que con ellos me siento en mi salsa. Pero también había una razón que puede sonar un poco egoísta: buscaba un trabajo que me permitiese a la vez organizarme para disfrutar de este último verano tras la carrera.

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