Un menor denuncia en Verín que sus padres le quemaron los tatuajes tras dormirlo

El chico abandonó su casa en  el municipio coruñés de Ames y se refugió con los padres de su novia en Laza


Ourense

De los tatuajes que en sus antebrazos lucía D., un chico de 17 años vecino de Ames, ya tienen noticia en los juzgados de Santiago y en la Fiscalía de Menores, en la Policía Nacional y también en la Guardia Civil. Es a este último cuerpo al que, a salvo de las decisiones judiciales que se vayan a adoptar, está correspondiendo esclarecer un asunto que en algunos medios relacionados con el caso ven como una crisis de adolescencia cuyos efectos resultan imprevisibles. Los padres denunciaron su desaparición y el chico, por su parte, afirmó en el cuartel de la Guardia Civil de Verín, a donde acudió con la madre de su novia, que sus progenitores lo habían «dormido» en contra de su voluntad entre las seis de la tarde y las nueve de la noche del pasado lunes, suponiendo que para neutralizarlo utilizaron alguna sustancia, aunque desconoce cuál y en qué momento. Probablemente con la comida, pero sin tener certeza alguna. Sea como fuere, según la declaración que el menor prestó ante la Guardia Civil, lo que perseguían sus padres era acabar con sus tatuajes, para lo cual se los quemaron.

Acude a un centro médico

El menor, que considera leves las lesiones sufridas, aportó a la denuncia un parte de atención en el hospital comarcal de Verín. Ya se había ido de su casa y estaba en Laza, en la vivienda de los padres de su novia. Acudió al cuartel, de hecho, acompañado de la madre de su pareja.

Antes de la visita a la Guardia Civil, D. acudió al PAC de Verín sobre las nueve y cuarto de la noche del martes, día 7. El médico de servicio, una vez que el joven explicó los motivos que lo llevaban allí, lo derivó al servicio de urgencias hospitalarias, que, en esta capital de comarca, se encuentra dentro del mismo recinto hospitalario. Fue atendido. Le dieron el alta y pudo de ese modo regresar a Laza, a la vivienda de los padres de su novia, que lo están acogiendo desde principios de esta semana.

Los progenitores, mientras, conocedores del previsible camino que su hijo había tomado en dirección a Laza, acudieron el miércoles desde su domicilio hasta el puesto de la Guardia Civil de O Milladoiro. Iban a informar de que su hijo se había marchado, pero su nombre ya aparecía entonces en las bases de datos policiales como denunciante de una situación inusual.

Probablemente insatisfechos con la información que les transmitían, optaron por acudir a la comisaría de policía de Santiago para dar cuenta de la desaparición de su hijo. El cruce de denuncias y acusaciones, aparte de enrarecer las relaciones entre este chico y sus padres, ha llevado a las fuerzas de seguridad a manejar este asunto con notables reservas.

Distintas hipótesis

En medios policiales, de hecho, se barajan distintas versiones, entre las que aparece la posibilidad de que el menor fuese efectivamente obligado por sus padres a ir a quitarse los tatuajes por parte de un profesional y que posteriormente, disgustado, optase por denunciarlos. En otros ámbitos se apunta a que el chico atendió el requerimiento de sus padres y luego huyó de casa, refugiándose en Laza, donde ha pasado la semana. Fuentes de la investigación señalan que la familia del joven, sea como fuere, negó que hubieran drogado al menor para poder retirarle los tatuajes a la fuerza.

La Fiscalía de Menores y un juzgado de Santiago investigan los detalles para la delimitación de eventuales responsabilidades.

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