«El proceso judicial no va a satisfacer a nadie porque nuestros familiares no volverán a vivir»

Prudencio Álvarez, hermano de una de las ourensanas que falleció en Angrois, reclama justicia cinco años después


ourense / la voz

Con la Comisión de Investigación en el Congreso de los Diputados y el proceso judicial abierto todavía, las asociación de víctimas del 24 de julio de 2013 vivieron la jornada de ayer pidiendo que la verdad salga a la luz.

Sin embargo, otros familiares prefieren, a día de hoy, mantenerse al margen de los reclamos de la entidad. Es el caso de Prudencio Álvarez, hermano de Ana María Álvarez Carballo, que viajaba con su hija en el tren y que perdió la vida. «Me gustaría que dejara de ponerse continuamente la foto del bombero llevando en brazos a una niña. Esa niña es mi sobrina, y ahora todavía no es muy consciente de que toda España la ve cada año en el día que murió su madre y ella sobrevivió, pero cuando crezca no debería sufrir eso cada 24 de julio», reclama con pesar.

Con más o menos similitudes sobre quiénes deben asumir las responsabilidades de lo ocurrido, todos los supervivientes y familiares de fallecidos piden que las imágenes de la tragedia no se repitan en todos los medios de comunicación en cada información sobre el accidente. Así lo expresó también Marian Prado -madre de Celtia Cabido-: «Mi hija murió en ese mismo instante. Y mientras dan una noticia en televisión, repiten innumerables veces cómo descarrila el tren en la curva. Habría que empezar a pensar en las personas que no se han muerto y tienen que ver cómo se les va un hijo reiteradamente».

En aquel Alvia viajaban cuatro ourensanas cuyas vidas se truncaron: Carolina Besada, Eva Pérez, Celtia Cabido y Ana María Álvarez. Para los que las querían, como es el caso de Prudencio, es imposible que se haga justicia. «A mí me da igual que salga el maquinista llorando, diciendo que lo siente mucho y que prefería ser él uno de los muertos. Porque me gustaría mirarlo a la cara y decirle que yo también preferiría que fuera él el que estuviera muerto y no mi hermana. Si de verdad lo siente, que se calle. ¿Que es una actitud válida para un procedimiento legal?, de acuerdo. Pero que se limite a decirlo en la Sala. No que lo repita en las radios, teles y prensa», explica para después añadir que es difícil no enfadarse leyendo o viendo determinadas actitudes sin que exista una sentencia cinco años después de lo ocurrido.

«El proceso judicial no va a satisfacer a nadie si partimos de la base de que en este caso es imposible porque a nuestros familiares o amigos nadie les va a devolver la vida y el dinero creo que nos importa más bien poco a todos. Mis sobrinas llevan cinco años sin madre y van a crecer sin ella. Aunque sí sería importante que se asuman responsabilidades para que no se repita, algo que parece más que probable según todo lo que se ha sabido después. Y más cuando el tramo continúa, cinco años después, sin tener el sistema ERTMS en funcionamiento», explica.

Prudencio lleva un tiempo sin mantener contacto con la asociación de víctimas porque discrepa con algunos de los reclamos de la misma y con que haya partidos políticos que utilicen la tragedia para obtener rédito político. «Es indignante que se use nuestro dolor de esa manera. Cuando llegamos a Santiago aquella noche, todavía no sabíamos si había sido un accidente o un atentado y ya se estaban pidiendo responsabilidades políticas», recuerda molesto.

Los recuerdos de media vida compartida le hacen temblar la voz cuando nombra a su hermana y todavía no sabe cómo afrontar determinados sentimientos. A veces hasta se pregunta si son lógicos o causados por una rabia irracional. «Hubo un día que fui a la Illa de Arousa a hacer una ruta en bicicleta con mi pareja. Era un día radiante. Y al llegar a la playa nos dimos cuenta de que la única persona que estaba tomando el sol en aquella calita era el mismísimo José Blanco. Que supongo que tendrá derecho a ir a la playa mientras siga abierto el caso, pero a mí me jodió las vacaciones. Y supongo también que será normal y tendré que aceptar estas cosas, no lo sé, pero una semana antes él había dicho en un mitin, en referencia al accidente en el que Ana murió, que tenía la conciencia muy tranquila», remata.

Más información sobre el accidente de Angrois en la página 72

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