Cerca de diez mil trabajadores están pendientes de renovar sus convenios

Los empleados de fábricas y comercios textiles piden mejoras salariales y sociales

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ourense / la voz

La negociación de convenios colectivos es un asunto pendiente en muchos sectores de la economía provincial. El parón que supuso la crisis económica en el diálogo entre trabajadores y empresas en cuanto a actualización de salarios y condiciones laborales es un bache que aún no se ha superado y de cuyo avance en estos momentos, están pendientes miles de asalariados de la provincia.

Los más numerosos son los que pertenecen al sector textil, si bien se trata de acuerdos distintos. Por un lado están los empleados del textil-confección, un paraguas bajo el que se aglutinan los trabajadores de las fábricas. Esto afecta en Ourense a grandes industrias, como Sociedad Textil Lonia, Adolfo Domínguez o Roberto Verino, pero también a otros grupos más pequeños. Son cerca de cinco mil los afectados pero se trata de un convenio que se negocia a nivel estatal y sobre el que ya hay amenazada de huelga, ya que CC. OO. ha convocado una para el próximo jueves, día 19.

La industria cárnica también se ve abocada a afrontar los cambios derivados de la nueva situación que afecta a los falsos autónomos. Se calcula que en la provincia puede haber 800 empleados por cuenta propia que deberían entrar a formar parte de las plantillas de las empresas para las que prestan servicio, según ha ordenado la Seguridad Social. Los sindicatos ya anuncian que «pelearán» para que a estos trabajadores se les aplique el convenio que regula al sector.

«La patronal es reacia a ciertas negociaciones que implican subidas salariales»

Empresarios y asalariados tienen por delante meses de mucho trabajo ya que en algunos casos conseguir un acuerdo para firmar un convenio de sector supone un largo camino. «La patronal es reacia a ciertas negociaciones que implican subidas salariales para los trabajadores», constata Mario Franco, secretario provincial del sindicato UGT en Ourense, que defiende que ha llegado el momento de «recuperar los últimos diez años, en los que los empleados han perdido poder adquisitivo».

Así, explica que en estos momentos, además de los convenios del textil, se negocia también el del sector del transporte de viajeros por carretera. Hace ya más de un año que se constituyó la mesa de trabajo, pero el diálogo -que en la provincia de Ourense afecta a 600 trabajadores en Ourense- está pendiente de retomarse.

El convenio del comercio de metal también se está afrontando, al igual que el la limpieza de edificios y locales. A pesar de que era uno de los que estaban más avanzados, se encuentra ahora mismo en situación de parón, tras informar la patronal en la última reunión de su disconformidad con los términos económicos.

Quienes prestan servicios para la hostelería, otra actividad económica con peso en la provincia, están pendiente de constituir la mesa de negociación, si bien, « la patronal no quiere sentarse a negociar», advierten desde UGT.

Transporte de mercancías por carretera está también a la espera de poder constituir la mesa de trabajo de empresarios y sindicatos, mientras que en la pizarra comenzará la negociación en el 2019. Ahora se va a negociar el acuerdo marco a nivel estatal.

«En algunas tiendas el empleado pide un favor para poder ir al entierro de su abuelo»

Los empleados de comercios textiles -en la provincia son unos 1.800 trabajadores- también están pendientes de renovar su convenio colectivo, que no se actualiza desde el año 2010. La negativa de la patronal a ceder a las peticiones ha llevado en las últimas semanas las protestas a las calles. «Empezamos las negociaciones hace ya dos meses y después de tanto tiempo el problema es que son siete años sin subidas salariales y con condiciones sociales que son de risa si se comparan, por ejemplo, con las de Pontevedra», explica Silvia Quevedo, presidenta del comité de empresa de Zara y Lefties, en Ourense. Recuperar lo perdido en los últimos años y mejorar en condiciones sociales son los dos pilares básicos para UGT, CC. OO. y CIG, que rechazan de plano la oferta de 20 euros presentada por los empresarios. Ahora, tras el acuerdo estatal sellado hace unos días entre patronal y sindicatos, que prevé la subida marco del 2 %, durante tres años, las movilizaciones se han paralizado. «Queremos volver a sentarnos y ver por dónde volvemos a negociar, porque hay gente que ya nos está pidiendo ir a la huelga», advierte Silvia.

Con todo, asegura la sindicalista de CC. OO. que no es fácil movilizar a los trabajadores en una provincia como Ourense. «La gente está acostumbrada a estar quieta y esto es algo que no pasa en otros sitios, como puede ser Vigo. Aquí parece que la tendencia es esperar a ver qué pasa y eso las empresas lo saben y lo aprovechan», apunta, aunque recuerda que muchos trabajadores viven en condiciones precarias. «Da pena ver que en muchos comercios pequeños el asalariado tiene que pedir un favor para poder ir al entierro de su abuelo», advierte. Afirma que la diferencia de salario con otras provincias puede ser de 200 euros mensuales.

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