Las grandes cadenas revientan la rebajas y las adelantan quince días

«Es inevitable que esto arrastre al pequeño comercio», advierten desde el sector


ourense / la voz

Lo han vuelto a hacer, pero este año mucho antes. Las grandes marcas han dinamitado un año más la temporada tradicional de rebajas iniciando esta vez los descuentos dos semanas antes de la fecha habitual de la campaña, que este año será el 2 de julio. Las malas ventas de los últimos meses, que según las estadísticas a nivel nacional han supuesto un bajón en las comercializaciones cercano al 10 %, han llevado a las marcas con más fuerza en el mercado a adelantar las rebajas más que nunca, amparadas por la liberalización de fechas que impera desde hace algunos años.

La rúa do Paseo es el reflejo de esta situación. Multinacionales como H &M, Pull and Bear, Sfera o Cortefiel decidieron no esperar más e iniciaron el pasado lunes la temporada oficial de descuentos con reducciones de precio tan agresivas que en muchos casos desde el primer día alcanzaron ya al 50 % en los precios de los productos de la colección de primavera-verano. Y eso de forma oficial porque en realidad muchas de ellas, se pueden incluir en este grupo a las gallegas Bimba y Lola o Adolfo Domínguez -que también han iniciado ya oficialmente las rebajas- llevaban ya días vendiendo sus últimas colecciones a precios más bajos, llegando a también al 50 % de descuentos, bajo la fórmula de las ventas privadas, pensadas para clientes fidelizados.

Y todo apunta a que, arrastrados por este efecto, los pequeños comercios se verán obligados también a adelantar la campaña, para tratar de aprovechar lo máximo posible el efecto llamada. «Cuando las superficies grandes empiezan es inevitable que el pequeño comercio se vea arrastrado», asegura Beatriz Gómez, presidenta de la federación provincial de comercio, que advierte que «la previsión es que los negocios de proximidad también tenga que iniciar antes de tiempo sus campañas de rebajas viendo lo que está pasando en Ourense desde el pasado lunes».

Tanto la federación provincial como las asociaciones de comerciantes llevan años abogando por la recuperación de las fechas tradicionales de rebajas, tanto en verano como en invierno, porque aseguran que es la única fórmula para evitar que exista competencia desleal entre las grandes marcas, con mucho más margen para reducir los precios sin que eso afecte a los beneficios, y los pequeños comercios. Sin embargo a día de hoy la balanza parece inclinarse en favor de los primeros, que desde el año 2012 son quienes marcan los tiempos en función de sus propias necesidades. «Estamos viendo ya descuentos muy agresivos, del 30 % e incluso del 50 % en las colecciones, así que vamos a tener que movilizarnos nosotros también, sobre todo después de haber tenido una campaña de ventas tan mala como la de los últimos meses», explica Gómez, que constata que a estas alturas «los comerciantes lo único que quieren en sacar adelante todo el excedente de productos que han ido acumulando durante los últimos meses, sea como sea».

Una primavera mala

El mal tiempo ha hecho que esta temporada el comercio ourensano esté viviendo una de las peores primaveras en ventas de los últimos años, por lo que la previsión es que a partir de los próximos días, seguramente de forma escalonada, todos se vayan sumando a una campaña de rebajas que seguramente será descafeinada al haberse perdido una fecha de inicio para todos. Ante esta situación vender sin descuento parece estarse volviendo cada vez más complicado.

El sector textil prevé un verano caliente para renovar su convenio colectivo

Y mientras las empresas pelean por vender aunque sea sacrificando beneficio, los trabajadores del sector textil se preparan para un «verano caliente» de movilizaciones. Los afectados, unos 1.800 en la provincia, quieren renovar el convenio colectivo del sector, que no se ha actualizado desde 2010, y las reuniones que se han mantenido hasta el momento con la patronal han resultado infructuosas en lo tocante a la actualización salarial. Así que tras una primera movilización, que tuvo lugar el pasado viernes, se prevé que esta misma semana las protestas se trasladen hasta la sede de la Confederación Empresarial. «A día de hoy la patronal no nos ha llamado, no tenemos constancia de que haya habido algún acercamiento», asegura Rocío González, portavoz de CC. OO, que constata que las empresas «se niegan a ceder en las cuestiones que pedimos».

La media del salario es de 780 euros netos mensuales y los trabajadores reclaman una subida lineal de 60. «Non imos permitir que se paguen salarios de miseria nun sector que presume de modernidade, que organiza impresionantes xornadas de compras en festivos, de noite, en xornadas maratonianas, con grande alarde de publicidade, pero a conta das traballadoras», recogen en su manifiesto.

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