«Escribir para uno mismo siempre es más agradecido»

Rober Bodegas y Alberto Casado llegan con su último espectáculo de Pantomima Full a Ourense


Ourense / La Voz

Se conocieron cuando trabajaban como guionistas en «Sé lo que hicisteis» y desde entonces no han dejado de colaborar juntos. Tanto tiempo juntos que, a veces, al responder, uno puede terminar las frases del otro y viceversa. El sábado se encargarán de que el público de Ourense se ría de sí mismo y de arquetipos sutiles, y no tan sutiles, de comportamientos sociales. Todavía quedan algunas entradas a la venta.

Pregunta. ¿De qué va la obra?

Rober Bodegas. A ratos hablamos nosotros directamente al público y a ratos interpretamos a un personaje haciendo «sketches» sobre, por ejemplo, una negociación de Wallapop.

P. ¿Qué es más fácil escribir guiones para uno mismo o para que interpreten otros?

Alberto Casado. Creo que es más fácil escribir para los demás porque, en cierta manera y aunque sea de un modo inconsciente te implicas un poco menos. Escribir para los demás responde a una mecánica para dar lo que te piden. Si es para ti le das más vueltas hasta que sabes que algo mola. Aunque escribir para uno es más agradecido.

P. Antes de Pantomima Full estuvo Solocomedia, pero parece que no tenía tanto tirón en redes sociales. ¿Cuál fue el punto de inflexión?

A. C. Pues cuando empezamos a hacer los vídeos de un minuto nos llamaron de varios medios para entrevistarnos. Pero no sabría concretar en qué momento pasamos de tener un público más «indie», por así decirlo, a uno mucho más amplio.

P. ¿Hay algún tema que no queráis tratar por miedo a que siente mal? Se me ocurre el feminismo, por ejemplo.

R. B. Con el feminismo da la impresión de que aún siendo mujer es difícil hacerlo sin herir sensibilidades. Pero hay temas con componente político como Cataluña o el feminismo, mismamente, que ya tocan otros compañeros. De momento preferimos retratar a esas personas que convierten chorradas en su «leitmotiv».

P. ¿Hay gente que cuando os conoce no os toma en serio?

A. C. Sí. Cualquier persona que se dedica al humor está acostumbrada a que la gente le entre en plan vacile. Y algunos hasta te dicen que eres serio y que no molas nada en realidad. Parece que tienes que estar de risas todo el día y no puedes ser normal.

R. B. Es que yo creo que el humor genera una confianza que la gente no coge, por ejemplo, con una soprano o un político.

P. ¿Hay algo que os dé vergüenza?

R. B. Qué pregunta más íntima. Yo, sereno, soy vergonzoso. Cuando bebo no porque puedo hasta correr desnudo, pero sobrio soy tímido.

A. C. Pues yo no sabría decir algo concreto pero así que me venga ahora a la cabeza, por ejemplo, en actos a los que te invitan para que hables como «experto» en humor. En charlas en las que se supone que tienes que ser gracioso me da corte.

R. B. Y ahí también influye que sí, que algo sabemos por nuestra trayectoria, pero tampoco es cómodo estar en la posición de explicarle a alguien los mecanismos del humor. A veces me han llamado para dar cursos y me da palo.

P. ¿Estamos «idiotizados» con las redes sociales?

A. C. Hay gente que da mucho asco en las redes sociales. A nosotros nos pasa que tenemos amigos íntimos que nos caen muy bien pero luego pensamos que si los conociésemos solo por lo que publican en Instagram pensaríamos que son gilipollas. También hay gente que en Twitter son pesados porque solo sientan cátedra y luego los conoces y son normales.

P. Una de las claves de vuestros vídeos es el vocabulario que empleáis. ¿Cómo lo introducís en los guiones?

A. C. Pues eso es casi siempre improvisado. Los vídeos no están 100% improvisados pero tenemos lo que queremos decir en la cabeza y lo probamos de diferentes maneras.

R. B. La verdad es que no metemos palabras con intenciones ocultas para que calen, surgen de un modo espontáneo. También hay otras que antes eran «guays» y ahora se usan de manera irónica y la gente adopta esas coletillas.

P. ¿Vosotros caéis en las mismas actitudes que parodiáis?

R.B. Sí, algunas veces sí. Es más, algunos de nuestros personajes tienen mucho de nosotros en algún momento de nuestra vida.

P. ¿Os cuesta no reíros mientras actuáis?

A. C. En la obra más porque la reacción de la gente influye. A veces está todo el teatro en silencio menos dos personas que se están partiendo o que tienen risas contagiosas. O en ocasiones dices una frase de un modo distinto a como lo haces habitualmente y te hace gracia.

R. B. A ti, de repetir tanto lo mismo, no suele hacerte gracia lo que vas a decir, hasta que algo cambia de forma inintencionada y cuesta mantenerse serio.

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