Sumergirse en el rural dentro de una escuela en la ciudad

En el colegio de Vistahermosa aprenden ciencias con aves criadas por los propios alumnos


ourense / la voz

Conocer el mundo rural con los cinco sentidos es la meta que se han puesto en el colegio de Vistahermosa. En zona urbana, aunque colindando con áreas periurbanas en las que la vegetación es más abundante, se enmarca este centro en el que los alumnos están estudiando el proceso de reproducción de los animales ovíparos cuidando ellos mismos, con la ayuda de profesores y una incubadora, huevos de aves de distintas especies.

José Bailón, docente de Educación Especial en la escuela, explica que todo surgió a partir de enseñarle a los niños en una clase el proceso de gestación. Y para pasar de los libros a la acción, decidieron pedirles a los alumnos que trajeran huevos. «Cada uno trajo lo que pudo y se juntaron huevos de codorniz, de perdiz, de gallina, de oca y de pato para ver los distintos tipos de aves que pueden nacer y cuánto tarda cada uno en romper el cascarón. Ya han nacido algunos pollitos y dentro de algunos días veremos cómo nacen patos», cuenta.

Dejar a un lado el sistema de producción industrial y que los niños sepan el trabajo que supone tener animales en buenas condiciones y hacerse cargo de ellos es otro de los objetivos de esta iniciativa. «Durante un par de horas a la semana tienen la responsabilidad de limpiarlos y cuidarlos porque los pollitos se quedarán aquí pero el resto de aves se las daremos a los que nos proporcionaron los huevos», aclara el profesor.

Durante las últimas semanas han estudiado la reproducción y los tipos de membranas de los huevos, han diseccionado a algún pollito que nació muerto con la profesora de Ciencias y han aprendido el tiempo de incubación que necesita cada especie. La construcción del gallinero que dará cabida a los animales sirve de excusa para trabajar los volúmenes en Matemáticas.

«El buen comportamiento y el buen trabajo en clase ahora tienen como premio ir a ver veinte minutos cómo están los pollitos y se motivan más -añade Bailón- y a los niños con necesidades educativas específicas también les ayuda trabajar con los animales».

Pero no solo se quedará en traer al mundo pollitos y poder cogerlos. «Ahora estamos organizándonos para poder tener nuestro propio huerto y crear el abono con los excrementos de las gallinas. Que conozcan el aprovechamiento que se puede sacar de todo», finaliza.

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