«Temos dereito a estudar e a traballar, a querer e a divertirnos»

Las personas con síndrome de Down se concentraron para exigir su espacio social

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ourense / la voz

«Hoxe queremos dicir ben alto e ben claro que a diversidade é clave no desenrolo dunha sociedade; queremos que a xente comprenda que a diversidade nos fai crecer e ser mellores. As persoas con síndrome de Down sentímonos orgullosas de ser como somos e do que podemos aportar á sociedade»». Con estas palabras iniciaba Cristina Abadín López, una ourensana de 35 años, el manifiesto elaborado para conmemorar la celebración del día mundial dedicado a las personas con una copia extra del cromosoma 21; tres en lugar de los dos habituales. Que esa alteración -que está en la base de lo que se conoce como síndrome de Down- no les prive de los derechos que como cualquier persona tienen, es la batalla en la que están inmersos vecinos como la propia Cristina o como su amiga Verónica Pardellas Soto que ahora mismo está preparando las oposiciones para ordenanza dentro de la convocatoria de la Xunta. Esta joven de Arnoia asegura que también le gustaría desarrollar profesionalmente otra pasión: «la cocina; cocinar es algo que me encanta; quizá porque vengo de tierra de pimientos», bromea. Verónica explica que ha optado por intentar una plaza fija «porque para mí es necesario para mi desarrollo personal conseguir un trabajo establea y como ya estuve en prácticas con esa misma labor en la Diputación, creo que no me resultará difícil, aunque salen muy pocas plazas», puntualiza.

Tanto Cristina como Verónica son miembros de Down Ourense, el colectivo que ayer promovió una concentración frente al Concello de Ourense precisamente para visibilizar socialmente a estos ourensanos que reclaman su espacio y su autonomía.

Precisamente el desarrollo de la autonomía personal es el eje sobre el que pivotan todos los servicios de esta entidad que adapta esa máxima a cada una de las etapas de la vida. La integración laboral uno de sus objetivos primordiales. Este está siendo, en ese sentido, un buen año para Down Ourense, según reconocía su gerente, Susana Rodríguez, que recordaba que en estos momentos hay 11 usuarios de esta asociación con contrato en vigor. «Para nosotros es una cifra histórica; nunca tuvimos tantos a la vez. Incluso hay uno en dos empresas porque son jornadas reducidas, una de 14 y otra de 8 horas, y eso le permite compatibilizar», apuntaba Rodríguez Moreiras. La gerente recuerda que la inserción laboral es también un punto que sirve para ayudar a las familias «a perder el miedo y a dejar a sus hijos más autonomía». Una independencia que la asociación trabaja no solo desde ese aspecto, sino fomentando la autogestión del ocio y del uso del espacio social.

Precisamente la autonomía, fue otra de las demandas plasmadas en el comunicado que centró la celebración de este 21 de marzo en la capital ourensana.

«Temos dereito a estudar, a traballar, a querer e a divertirnos. Temos dereito a ser persoas independentes», proclamaba Cristina desde el micrófono instalado en el soportal de la casa consistorial ante los representantes de los diferentes partidos políticos representados en la corporación que se unieron a ellos en esa cita. También lo hicieron otros ciudadanos anónimos que pasaban por la plaza en ese momento y a los que los protagonistas del día, que lucían una pegatina en el pecho en la que se leía «Soy auténtico», se acercaban para regalar globos blancos rompiendo la barrera de la distancia.

El colectivo afirma que se nota un aumento de la confianza de las empresas

El sello de la Fundación Lealtad, logrado a principios del 2017 y que reconocía los estándares de eficiencia y transparencia de la asociación Down Ourense logró que esta entidad se posicionase mejor entre la larga lista de oenegés que buscan el apoyo privado. Las empresas les tienen más en cuenta en el ámbito de la inserción laboral. «Es cierto que estamos notando un gran cambio, que las empresas confían más en nosotros a la hora de contratar; la última ha sido Copasa hace apenas 15 días con un chico como ordenanza que, además de motivarle, le da puntos por experiencia para las oposiciones», recuerda Susana Rodríguez.

Con todo, la batalla por la integración laboral tiene aún escollos para las personas con síndrome de Down, entre ellos, la temporalidad que sigue marcando muchas de las ofertas y que dificulta que puedan plantearse una planificación de su vida de forma totalmente autónoma. «Pero sí se avanza. Ahora mismo las personas con Down tienen un horizonte de vida totalmente diferente al que tenían hace veinte años». dice la gerente de esta asociación que aglutina en estos momentos a 68 familias para las que trabaja una plantilla de 13.

Down Ourense, que ya ha cumplido quince años de historia, también ha avanzado en su propia independencia. Aunque las ayudas de las administraciones -Xunta, Diputación o Concello de Ourense- suponen una base importante de la financiación. «Hay una mayor diversificación en cuanto al origen de los fondos porque también llegan de entidades privadas, además de la aportación de las familias», apunta.

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