En uno de cada tres hogares de la capital sólo entra dinero de subsidios

Los ingresos que perciben los residentes en Ourense se han incrementado, pero están entre los más bajos de Galicia


ourense / la voz

La situación económica que viven los residentes en la capital ourensana no está para despilfarros. El número de hogares en los que la dependencia de los subsidios es total se ha incrementado desde antes de la crisis y los ingresos mensuales siguen siendo de los más bajos de la comunidad autónoma, pese a haberse incrementado. Es la imagen que refleja de la ciudad de As Burgas la Enquisa Estrutural a Fogares, publicada hace tan solo unas semanas por el Instituto Galego de Estatística, y en la que se hace un repaso por la situación de las siete urbes gallegas.

De todas, la que tiene el volumen de ingresos más alto es Santiago. Los hogares, que no los residentes, perciben una media de 2.382 euros, una cantidad que se ha ido incrementando durante los últimos ejercicios, si bien no se ha podido todavía volver a la situación previa a la recesión. En 2007, de hecho, los ingresos eran de 2.528 euros.

Ese mismo año, en la capital ourensana, los hogares percibían de media 2.068 euros, cantidad que fue reduciéndose en los ejercicios posteriores, hasta llegar a los 1.967 en el año 2012. Desde entonces el registro se ha ido recuperando lentamente, quedando al cierre del 2016 (último año contabilizado) en 2.062 euros, 123 euros más que un año antes. Eso sí, las otras tres capitales de provincia superan estos niveles, siendo los hogares de Lugo los que perciben los mayores ingresos, cifrados en 2.243 euros por mes.

Con estos datos no resulta extraño que en un 9 % de domicilios reconozcan tener «moitas dificultades» para llegar a fin de mes. Los entrevistados de otro 30 % de viviendas aseguraron, por su parte, tener «dificultades» para poder subsistir hasta la llegada de una nueva nómina sin tener que pedir ayuda.

Dependencia del Estado

Y ayudas públicas, en forma de subsidios o prestaciones, son las que sostienen al 34 % de los hogares capitalinos, que evidencian así una total dependencia de las administraciones públicas para poder afrontar los gastos ordinarios. Se trata de un índice que se ha incrementado en cuatro puntos desde antes de la crisis y que tiene que ver con el menor porcentaje de empleo que existe ahora, pero también con el envejecimiento poblacional y el consecuente incremento del número de pensionistas, que en la provincia superan a los cotizantes desde hace varios ejercicios. Son, en cifras concretas, 13.308 los hogares que viven en esta situación, un dato muy superior al de antes de que se complicase la situación económica. Así, en 2007 eran los hogares dependientes de prestaciones eran el 25 % del total en Ourense.

Menos trabajo

Y es que hace diez años había casi un 60 % de hogares en los que se trabajaba por cuenta ajena, mientras que otros 16 % optaban por el trabajo autónomo. Esos dos últimos registros están ahora a la baja, fruto del empeoramiento del mercado laboral en los últimos tiempos. Así, de acuerdo con el Instituto Galego de Estatística, en 2016 el trabajo por cuenta ajena reportaba los ingresos mensuales en el 53 % de hogares, constatándose además una caída mucho más fuerte del trabajo por cuenta propia. Ahora los autónomos representan apenas el 10 % de los hogares de la ciudad de As Burgas.

Los más ahorradores de Galicia

Eso sí, si por algo destacan a nivel gallego los residentes en la capital es por su importante capacidad de sacrificarse para intentar que la cartilla de ahorros esté cada vez más boyante. Así que pese a ser de los que menos ingresos perciben de Galicia y pese a que hay muchos pensionistas, el ahorro medio de las familias alcanza los 85,34 euros al mes, una cifra algo superior a la del año 2015 y la más positiva de las siete grandes ciudades. Justo antes de la crisis, no obstante, ese ahorro llegaba a los 131 euros. La otra cara de la moneda está en Pontevedra, la ciudad con menor tasa de ahorro. 49,09 euros.

Los ciudadanos tienen menor dependencia de las hipotecas, pero más del alquiler

Ya son casi 15.000 las familias residentes en la capital ourensana -donde según el estudio hay 42.306 hogares- que viven de alquiler. Fruto, seguramente, del endurecimiento de las condiciones para acceder a una hipoteca tras el estallido de la burbuja del ladrillo, y a consecuencia también del menor volumen de ingresos que existe actualmente, la opción de vivir en un piso o casa del que no se es propietario es una tendencia al alza.

Así lo evidencia el hecho de que en el año 2007 hubiese once mil familias que declaraban dedicar mensualmente una cantidad de dinero para el alquiler de la vivienda principal, mientras que diez años después esa cifra había crecido hasta las 14.796, lo que supone el 12 % de los hogares.

También ha subido, aunque no en números alarmantes, la cantidad de dinero que se le dedica a este apartado, que generalmente supone uno de los gastos mensuales más fuertes. Antes de la crisis la media estaba en 270 euros, mientras que al cierre del 2016 estaba en 286 euros.

Y como no, la mayor preferencia por alquilar casa está provocando que la dependencia de las hipotecas sea menor entre quienes viven en la capital ourensana. Ahora el gasto medio en este capítulo está en 368 euros, mientras que hace diez años casi alcanzaba los quinientos euros. Pese a todo, firmar una hipoteca es algo que ata a los propietarios durante muchos años y quienes las rubricaron antes de la recesión siguen arrastrando la obligatoriedad mensual de cumplir con el banco. En Ourense hay 17.535 hogares en los que todos los meses se paga ese crédito.

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