La tranquilidad presidió las celebraciones de fin de año en la calle y en locales de la ciudad

La Policía Local no registró ningún accidente de tráfico ni ninguna alcoholemia positiva


ourense/ la voz

La noche de fin de año resultó tranquila en la ciudad. Hubo mucha afluencia de gente al centro de la capital, pero pocas actuaciones policiales, según destacaron desde el departamento municipal. La Policía Local de Ourense tuvo trabajando a trece efectivos, que se emplearon en el control de locales y de eventos en la vía pública, con fines preventivos.

Casi setenta establecimientos habían solicitado la ampliación de horario. La presencia policial fue más intensiva además en las zonas con mayor concentración de público, bien en la plaza Mayor ?donde también se desplegaron los bomberos por prevención? bien en las zonas de botellón, como la alameda.

En cualquier caso, según el recuento de la Policía Local, la fiesta transcurrió sin incidentes apreciables. Los agentes municipales solo tuvieron que colaborar en dos ocasiones con los servicios sanitarios en la zona del casco antiguo, por sendas intoxicaciones etílicas. También se solicitó la presencia policial en la zona antigua por dos avisos de peleas, aunque al llegar las dotaciones no se encontraron situaciones de conflicto.

En lo que respecta al tráfico, aunque fue muy intenso sobre todo entre las doce y media y las tres de la madrugada, no hubo retenciones ni incidentes ni se intervino en ningún accidente de circulación. Tampoco se detectó ningún caso de alcoholemia en los controles realizados. El parte de actuaciones de la Policía Local tampoco deja detenciones y solo hubo que dar cuenta de un exceso en el horario de un establecimiento, además de algún problema de ruido en locales o viviendas. La central de comunicaciones de la Policía Local estuvo bastante tranquila: solo recibió 23 llamadas entre las 9.30 horas del 31 de diciembre y las 8.30 horas del día 1. Fueron siete más que el año pasado.

Desde la Policía Local resaltaron que fue su trabajo preventivo, durante la noche de fin de año y las anteriores, el que permitió que la fiesta se desarrollase con tranquilidad. De hecho, desde el departamento municipal se reseñaba como intervenciones más curiosas el acompañar a los bomberos a abrir una puerta porque el dueño se dejó las llaves dentro o una llamada porque encontraron la puerta abierta y temían que hubiese un ladrón, pero había sido un descuido de los propietarios.

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