Diez empresas han cerrado cada mes durante el 2017 en la provincia

Crece la disolución de firmas y retrocede también la creación de nuevos negocios


ourense / la voz

El 2017 no cerrará como un año positivo en lo que a dinamismo empresarial respecta. Después de dos ejercicios con movimientos positivos en la creación de empresas, el actual cerrará las puertas con registros poco optimistas tanto en creación de empresas como en disoluciones de negocios en la provincia.

Así lo evidencian los datos del Boletín Oficial del Registro Mercantil, según los cuales al cierre del mes de noviembre se habían puesto en marcha 405 negocios, un dato que supone una disminución del 10 % respecto al del año anterior. Así, entre enero y noviembre del 2016 habían arrancado actividad un total de 449 negocios. Esto supone que, tras dos años positivos en este capítulo, el 2015 y el 2016, el ejercicio actual cerrará con un retroceso que parece evidenciar que la economía local todavía no se ha recuperado del todo de la recesión económica.

Otro dato que parece apuntalar esto es el referido al cierre de negocios. En este capítulo sí que se ha constatado un incremento que, sin embargo, no tiene un significado positivo. Así, el año pasado, hasta noviembre, bajaron la persiana de forma definitiva 99 negocios, mientras que este año al cierre de ese mismo mes ya se habían cerrado 111, lo que constata un repunte del 10 %. Especialmente malo fue el mes de enero, cuando 24 negocios echaron el cierre, tras no ver cumplidas sus expectativas al cierre de la campaña de Navidad y rebajas.

Menos proyectos nuevos, pero una inversión inicial más potente

Es una incógnita el éxito que tendrán los negocios que se han puesto en marcha este año -la estadística refleja que el 50 % no llega a los dos años de vida- pero la realidad es que para su puesta en marcha los emprendedores han dedicado este año un mayor esfuerzo económico. Así para crear las 405 nuevas empresas de este año se ha invertido alrededor de 170 millones de euros. Especialmente importante fue el mes de junio, cuando la creación repuntó hasta las 57, que precisaron una inversión de 124,9 millones de euros, lo que supone una media superior a los dos millones para cada una.

La otra cara de la moneda se pudo ver en meses como el de septiembre, cuando vieron la luz 28 nuevos proyectos empresariales para los que se invirtieron un total de 400.00 euros, lo que supone una media de 14.000 por cada uno.

Pérez Canal: «Los negocios recuperan la actividad previa a la crisis, pero aún queda camino»

Para el presidente de la patronal ourensana, José Manuel Pérez Canal, el año que está a punto de terminar ha sido razonablemente bueno. «En general podemos decir que ha ido bastante bien, se ha recuperado un poco más la economía y ha bajado el número de desempleados», recuerda el presidente de la CEO, asegurando además que «las empresas van poco a poco ganando actividad, recuperándose los niveles anteriores a la crisis económica». Ante esta situación, prevé que los próximos meses las cosas «sigan con ese mismo rumbo», apelando a que se pueda poner fin a la situación de incertidumbre en Cataluña. «Esa situación puede influir de forma negativa en las empresas ourensanas que tienen negocios en esa comunidad autónoma».

Respecto a lo ocurrido este año con la creación de empresas, explica que «cuando parece que se abren expectativas de crecimiento empresarial, se crean bastantes negocios nuevos, pero luego muchos de ellos no acaban de salir adelante porque la situación tampoco es demasiado positiva, aún queda camino que recorrer». Cree, no obstante, que hay hueco en Ourense para proyectos en sectores como el del turismo.

Lois Babarro: «Necesitamos políticas a largo plazo y menos presión fiscal a nuevos proyectos»

«Es fácil que se creen nuevas empresas, pero lo que no suele contarse es que muchas de ellas, casi el 80 %, mueren antes de cumplir los dos años», asegura Lois Babarro, presidente de los empresarios jóvenes de Ourense, AJE. Cree que, en muchos casos, la política de subvenciones está generando «una economía no real y un ecosistema ficticio», ya que hay empresas que no nacen con proyectos viables. En su opinión, desde la administración se debe optar por un «acompañamiento» a los negocios, y por políticas a largo plazo, de monitorización, que ayuden a la consolidación. «Hay ayudas para montar un negocio pero a estos nuevos proyectos se les exige que el primer año ya rindan tributariamente como una firma veterana», advierte Babarro, que cree que sería beneficioso recaudar menos al principio. «Ese dinero se va a multiplicar porque el empresario lo va a destinar a contratar, a externalizar, a asentarse», afirma.

De cara al 2018, cree que es prioritario «poner en valor el sector primario, que se debe profesionalizar». También considera estratégico el de la innovación. «En Ourense ya se hace y se puede hacer más tecnología», asegura.

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