Un plan piloto ofrece fisioterapia especializada a pacientes con linfedema

La iniciativa está promovida por la asociación gallega de estos enfermos


ourense / la voz

Una de cada ocho mujeres han tenido o tendrán un cáncer de mama a lo largo de su vida, según los datos de la Sociedad Española de Oncología. Algunas de ellas, aquellas que en el tratamiento del tumor deben someterse a una extirpación de ganglios linfáticos axilares, se enfrentan a la posibilidad de un efecto secundario: desarrollar un linfedema. Esta enfermedad, que se presenta, según las estadísticas, en el 30 % de las mujeres sometidas a esa intervención, es crónica, no existe para ella cura ni más tratamiento que el preventivo o paliativo de las complicaciones que puede acarrear.

Complicaciones que van desde la hinchazón del brazo -que de no tratarse convenientemente puede derivar en una elefantiasis de la extremidad- hasta infecciones cutáneas o de los vasos linfáticos, dolor neuropático, micosis, patologías de hombro o neoplasias, entre otras. Pero el linfedema no es un problema exclusivo de mujeres, también lo padecen los varones e incluso los niños, ya que existen varias circunstancias que pueden llevar al mal funcionamiento del sistema linfático, incluidos aspectos hereditarios.

En la capital ourensana se desarrolla desde julio un programa puesto marcha por la Asociación Galega de Linfedema en ocho localidades de la comunidad autónoma, merced a una subvención estatal gestionada por Cogami. Consiste en ofrecer a las personas afectadas un servicio de fisioterapia avanzada y especializada de mantenimiento. Las sesiones tienen un coste mínimo, de cinco euros, pero en el caso de personas sin recursos puede llegar a ser completamente gratuito si presentan un informe de los servicios sociales municipales. «De momento la subvención es para un año pero esperamos poder prolongar en el tiempo porque este es un servicio muy necesario. De hecho una de nuestras demandas al Sergas es que existan unidades multidisciplinares y más fisioterapeutas especializados para atender a estos pacientes», señala Juan Manuel Lameiro, presidente de la asociación. «Las listas de espera para recibir sesiones de fisioterapia son muy largas, en ocasiones de varios meses, y una persona con linfedema no puede esperar ese tiempo porque se arriesga a agravar su patología; así que solo quedan las clínicas privadas y eso supone un dinero que mucha gente no puede permitirse», dice.

Hasta el momento 16 ourensanos se han incorporado al servicio que la asociación ofrece en la clínica Fisiocentrum. Iria Golpe González, la profesional especializada en linfedema, explica que el objetivo que persigue la fisioterapia con estos pacientes es «mejorar su calidad de vida; reduciendo el dolor y el volumen instaurado con disminución del peso del miembro, mejorando la movilidad y evitando la aparición de patologías más graves».

«Económicamente es difícil»

Isabel Valencia es una de las personas que se ha sumado a este programa. Con 39 años fue operada de un cáncer de mama y le extirparon todos los ganglios de la axila. «Eran otros tiempos, de aquella no hacían lo del ganglio centinela, se quitaban todos y era más frecuente que se desarrollara el linfedema. A mí me apareció un año después», relata. Fue entonces cuando comenzó a hacer fisioterapia, casi siempre costeándola de su propio bolsillo durante estos 20 años. Se considera afortunada «porque he conseguido mantenerlo en un nivel que no me impide seguir haciendo mi trabajo ni mi vida normal, pero hay que reconocer que económicamente estar pagando tantos años es difícil y hay personas que no lo hacen simplemente porque no pueden». Otro de los problemas que detecta como paciente es la escasa ayuda pública para adquirir las prendas compresivas que necesitan. «Nuestra enfermedad es crónica, no tiene cura, pero a diferencia de otras no se trata con medicamentos sino con esas prendas y con la fisioterapia», recuerda.

Una jornada divulga hoy en el hospital Nai la importancia de la prevención

 El linfedema será protagonista de una jornada informativa y de debate que se desarrollará esta tarde, a las 18,30 horas, en el hospital Santa María Nai. La cita, abierta al público, contará, entre otros ponentes, con María Jesús Álvarez Vázquez, médica rehabilitadora que forma parte del comité de mama del CHUO y dirige la consulta específica para estos pacientes en el servicio de rehabilitación de Piñor. «Desde hace un par de años tenemos en marcha un protocolo de atención y seguimiento en el que vemos a unos veinte pacientes nuevos por mes», explica. La labor de esta unidad no se limita a las personas que han desarrollado el linfedema, sino que también atiende a quienes, por el tipo de intervención quirúrgica a la que se han sometido, corren el riesgo de padecerlo. «Intentamos hacer mucho hincapié en la prevención; de hecho yo ya las veo cuando están ingresadas de la cirugía de mama y si no en diez o quince días tienen una primera consulta que tiene sobre todo un objetivo: que dispongan de toda la información sobre lo que es el linfedema y lo que tienen que hacer tanto para prevenirlo como si notan algún síntoma, ya que la patología puede aparecer en un mes o diez o veinte años después», explica la profesional. En esa primera consulta también se les explican los tratamientos que hay «porque a veces tienen tanta información que les genera confusión y es necesario que sepan lo que les puede beneficiar y lo que les puede perjudicar» y se establece un ritmo de controles periódicos durante el primer año en el que se hace un seguimiento de la evolución.

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