Las víctimas del Alvia, una piedrecita en el zapato

Aitor Rei FIRMA INVITADA

OURENSE

07 oct 2017 . Actualizado a las 20:31 h.

Escribo estas líneas peregrinando la etapa quince del Camino, que une la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port con Santiago de Compostela. Por ahora los callos y las ampollas me respetan.

Lo mismo debieron pensar el exministro de Fomento, Pepe Blanco, y la actual presidenta del Parlamento, Ana Pastor, cuando la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) dictaminaba que el único responsable de la tragedia de Angrois era el maquinista. Por ahora los callos y las ampollas nos respetan.

En las peregrinaciones a Compostela, como en la política patria, los más privilegiados no portan su mochila. Son otros los que deben hacerse cargo del bulto para mitigar las posibles apariciones de durezas. Pero por muchos privilegios que uno tenga, nadie puede evitar que una piedrecita se meta en el zapato y moleste tu plácido caminar.

La Plataforma de Víctimas del tren Alvia 04155 es la piedrecita que se ha metido en los zapatos de Pepe y Ana, de los altos cargos de Adif y de los directivos de Renfe.

Peregrinaron hasta Bruselas para pedir el auxilio de la European Railway Agency (ERA), que dictaminó que no se evaluaron los preceptivos riesgos de la linea 082, que la investigación de la CIAF no fue independiente y que la línea no contaba con el sistema de seguridad ERTMS el día de la tragedia, que se llevó la vida de 81 personas.

Permitieron al que escribe estas líneas adentrarse en su dolor, ver la honradez de su lucha y poder contar su historia a través del largometraje documental Frankenstein-04155.

Recabaron el apoyo de diversos representantes del Parlamento Europeo, de la política española y de un centenar de ayuntamientos en pos de la creación de una comisión de investigación en el Parlamento Español. Y lo consiguieron. Todo un hito. La primera vez en 33 años que una tragedia en el ámbito del transporte es merecedora de una investigación parlamentaria. Ni los 75 fallecidos del Yakolev 42, ni los 154 de la catástrofe de Spanair lo consiguieron antes. Lo cuál también dice mucho de nuestros mandatarios.

Han pasado más de cuatro años para que se les pueda preguntar en sede parlamentaria a los responsables del Ministerio de Fomento, y de las empresas dependientes del mismo, por sus decisiones. Como diría Marcelo, el centinela de Hamlet, algo huele a podrido en Dinamarca.