Las víctimas del Alvia, una piedrecita en el zapato

Aitor Rei FIRMA INVITADA

OURENSE

07 oct 2017 . Actualizado a las 20:31 h.

Escribo estas líneas peregrinando la etapa quince del Camino, que une la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port con Santiago de Compostela. Por ahora los callos y las ampollas me respetan.

Lo mismo debieron pensar el exministro de Fomento, Pepe Blanco, y la actual presidenta del Parlamento, Ana Pastor, cuando la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) dictaminaba que el único responsable de la tragedia de Angrois era el maquinista. Por ahora los callos y las ampollas nos respetan.

En las peregrinaciones a Compostela, como en la política patria, los más privilegiados no portan su mochila. Son otros los que deben hacerse cargo del bulto para mitigar las posibles apariciones de durezas. Pero por muchos privilegios que uno tenga, nadie puede evitar que una piedrecita se meta en el zapato y moleste tu plácido caminar.