Los contratos estivales reducen la cifra de parados en 1.043 personas

Las mujeres lo siguen teniendo más complicando para conseguir su primer empleo


ourense / la voz

El verano continúa dando un respiro a las cifras del paro, Según los datos presentados ayer por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, un total de 1.043 personas encontraron un puesto en el mes de julio. Sin embargo, son más de veinte mil las personas que continúan sin encontrar un puesto en la provincia -concretamente 20.702-. Y la tónica de que encontrar trabajo sigue siendo más complicado para las mujeres se observa en el hecho de que 11.774 de esas veinte mil personas son féminas. Una tendencia que se equilibra entre los menores de 25 años pero que se dispara entre el resto de edades.

Por sectores es, precisamente, el de servicios es el que se lleva la peor parte, pese a ser el que mejores resultados obtiene durante los meses estivales. Algo más de 13.000 personas sin trabajo pertenecen a esta rama laboral; mientras que el resto de los sectores suman 5.599 desempleados -1.028 en agricultura, 2.511 en industria y 2.060 en construcción-. El tirón del comercio y la hostelería no ha sido tan pronunciado como en las provincias con costa en las que el turismo crece exponencialmente en esta época del año. Son muchos los negocios de la capital ourensana que no han necesitado contratar empleados para reforzar el aumento de trabajo.

Además, las afiliaciones a la Seguridad Social en el mes de julio han sido más bajas que en el resto de provincias gallegas. En Ourense están inscritas en régimen general 76.938 personas y en régimen de autónomos 25.316.

Conseguir el primer empleo

Por otro lado, del colectivo que busca empleo por primera vez forman parte un total de 2.022 personas. De ellas 183 tienen menos de 20 años, 320 están en el rango entre los 20 y los 24 años y 212, entre los 25 y los 29. Los de edad más avanzada son los que lo tienen más complicado. Entre los 30 y los 44 años 435 personas están apuntadas a la lista del paro, cifra que sube hasta los 872 desempleados para aquellos con más de 44 años. Esto es especialmente destacable en una población como la ourensana en la que los índices de envejecimiento ascienden continuamente.

Además, del total de los 2.022 que buscan su primer puesto, casi el doble son mujeres. Frente a los 680 hombres apuntados sin empleo anterior, hay 1.342 féminas que no han tenido ningún trabajo todavía.

La mayoría de los contratos que se firmaron son temporales

De los 8.290 contratos firmados, tan solo 583 son indefinidos -la cifra más baja de las cuatro provincias gallegas durante el mismo mes de julio-. El resto de las rúbricas tienen carácter temporal, lo que supone un total de 7.752 contratos.

Para el presidente de la Confederación Empresarial de Ourense, José Manuel Pérez Canal, «los datos sobre el paro que se van sucediendo en los últimos tiempos certifican que avanzamos por el camino adecuado para reactivar la economía y generar puestos de trabajo». Asimismo, en una nota de prensa ha argumentado que «en el caso de Ourense destaca el incremento del número de cotizantes a la Seguridad Social, que son casi más de 1.500 que el mes de junio».

En esta línea, Pérez Canal mantiene que «además de mejorar el nivel de empleo, comienzan a consolidarse otros datos de gran interés, como el incremento del porcentaje de empleo indefinido, que avalan el valor de la progresión positiva».

«Llevo trece años en España y desde que llegué solo conseguí trabajos de cocinera»

La estacionalidad infla las cifras en los meses de buen tiempo y turismo, pero al llegar el otoño muchos no saben si se les renovará el contrato o si volverán a engrosar la lista del paro. Es el caso de Tania Taboada, de 25 años, que trabaja en la heladería Bico de Xeado. «Empecé hace un mes cuando abrieron la tienda y el contrato dura hasta finales de octubre, aunque hay posibilidad de renovarlo», explica. Sin embargo es consciente de que ahora trabajan cuatro personas y que seguramente no todas sean necesarias en invierno. «Yo estoy contenta, pero voy a seguir buscando por si acaso. Estudié Trabajo Social y después hice un máster», añade desde detrás de la barra.

El caso de Mabel Rumbo, de 49 años, pertenece también al grupo de los contratos temporales. Desde junio y hasta septiembre trabajará en la cafetería de las piscinas de Oira, pero después tendrá que volver a trabajar media jornada en la cocina de otro restaurante. «Llevo trece años en España, soy venezolana, y desde que llegué solo he conseguido trabajos de cocinera porque tengo estudios en informática y administración pero en España no están homologados», lamenta.

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