El hombre con el mundo en el rostro

El surrealismo existencial de Manolo Figueiras a través de «Travesía» en la CEO


ourense

«En la fuente de tus ojos viven las redes de los pescadores de la mar del extravío. En la fuente de tus ojos el mar cumple su promesa (…) Yo soy tú si yo soy yo». Paul Celan. El humanista y apreciado artista Manolo Figueiras presenta Travesía en la CEO. Constituye una representación de su obra que se articula como una reflexión autocrítica y personal, con notas literarias, míticas, auto referenciales, líricas y existenciales.

La polifonía plástica de Figueiras se traduce en sus personajes, protagonistas de una poesía intimista y social, que reproduce la problemática intelectual afectiva y existencial del ser humano contemporáneo. Además de la relación del mismo con el hábitat que recrea, dentro de su personal cosmogonía de múltiples y enigmáticos significados siendo actores de una representación infinita, uróbora, retórica y profunda. Como el propio pintor y lúcido escritor Manolo Figueiras cita a Borges en el texto que escribe para el catálogo de su exposición A mesma historia 40 veces en la anécdota del hombre que quería dibujar el mundo y dedicó su vida a registrar todo cuanto alcanzó su experiencia vital. Próximo a su muerte descubrió como todo el trazado realizado dibujaba su propio rostro. Figueiras describe con emoción serena y doliente su experiencia vital, su manera de interpretar el mundo, los sentimientos, las relaciones. Por eso todos sus personajes son él mismo. Sus rasgos iconográficos remiten al retrato de su propia fisonomía. Dentro de los espacios plásticos de Figueiras dialogan distintos planos de percepción como una simetría disimétrica además de la metáfora obsesiva de la familia, la identidad, la memoria y el lenguaje.

Plantea un dualismo en el enfrentamiento y las funciones-disfunciones y relaciones que se establecen entre ambos sexos ensimismados como en Schad. Así como expresa respeto en una aproximación a la psique femenina, dualidad siempre en austero diálogo y condescendencia mutua de sexos en igualdad, complementarios, complejos e inversos que identifica con sol y luna.

Practica la introducción en el cuadro-ventana del «cuadro dentro del cuadro», combinando alegorías con un interés por el retrato, captación de lo inmutable e inmaterial, psicológico y profundo como el de Picasso, Bacon o Goya. Con guiños referenciales al arte del Renacimiento, Neoclásico, Cubismo y Vanguardias y su caligrafía personal para presentar las contradicciones del ser humano.

Recupera el tema del artista en su estudio como dignificación del oficio artístico. Y el del pintor y la modelo revisado en escenas cotidianas y asociaciones simbólicas que integran aspectos psicológicos y emocionales. Un pulso entre la soledad y el individuo y la expresión de lo general del colectivo humano. El tema de la diáspora, el mar y el circo, personajes ambiguos, amputados, paradójicamente fuertes, el forzudo manco, la mujer barbuda es una pietá amamantante.

Presenta once grabados que remiten a la xilografía propia del Expresionismo. En Popova integra grabado y relieve. Otro motivo de investigación plástica es la introducción de distintas texturas en la pintura provocando multitud de efectos sinestésicos en las perspectivas alteradas con gradación de tamaño para las distancias, encuadres descentrados, usos expresivos del espacio y el efecto dramático de las iluminaciones. Presenta un mundo híbrido de realidad e imaginación que concilia el misterio con lo cotidiano, lo surrealista con lo aurático, lo estético con lo conceptual, mediante el recurso literario de la ironía, anacronía y elementos reflexivos que subrayan con estoicismo e indulgente ternura las paradojas humanas.

Su curiosidad por la psicología y el análisis de los mecanismos cognitivos se observan en la obra que enfrenta a ambos sexos separados por una ambigua imagen de simetría bilateral que remite al método proyectivo de psicodiagnóstico de Rorschach para evaluar la personalidad. Profundiza en la exploración de la identidad con la influencia del surrealismo. Conquistas espacialistas de la abstracción geométrica y estructura cubista, intensificación de la realidad y desplazamientos lingüísticos. Una sensibilidad expandida teñida de nostalgia e ilusionante, madurada en buenas lecturas y sabias reflexiones, abigarrada de emociones, distante de expresiones plásticas desapasionadas y compendios aburridos de postulados teóricos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El hombre con el mundo en el rostro