Los mayores ourensanos son los que más se vacunan contra la gripe

Hasta la pasada semana hubo 118 ingresos y 12 fallecimientos por esta patología


Ourense / la voz

Los ourensanos con más de 65 años son los mayores gallegos que tienen mejor interiorizado que la vacuna contra la gripe puede ahorrarles muchas complicaciones de salud cuando llega la epidemia anual. Así se deduce de los datos facilitados ayer por la delegación territorial de la Xunta en Ourense. En la última campaña de vacunación, el 60,53 % de la población de la provincia por encima de los 65 años recibió el medicamento. No solo es la mayor tasa de cobertura de Galicia frente a este virus estacional -la media autonómica se quedó en el 57,16 % para este colectivo-, sino que crece año a año.

En la campaña anterior los ourensanos de 65 años o más que se habían vacunado representaban el 59,52 % del total de habitantes en ese rango de edad en la provincia. En concreto a los mayores ourensanos se les aplicaron en la campaña del 2016 -la vacunación se inicia en octubre y se prolonga hasta diciembre- 58.421 dosis, lo que supone 1.140 más que en la del 2015.

Pero no todos los vecinos de la provincia que superan esa edad en la que se recomienda esta medida preventiva actúan igual frente a la invitación que hace el Sergas para que se preocupen de que se les administre el medicamento. Los datos reflejan que la respuesta mejora con la edad.

Un ejemplo gráfico está en el primer tramo recomendado, para los que tienen entre 60 y 64 años. Este año se vacunaron 4.625 personas en ese grupo de población, lo que supone una cobertura del 22,87 % que, aunque es un punto superior al año anterior, está muy lejos del 60,5 % de vacunados que registró el grupo de entre 65 y 69 años.

Bien es cierto que para ese colectivo en esta última campaña se realizó un esfuerzo para reforzar el mensaje preventivo. El Sergas puso en marcha una campaña de promoción específica llamando por teléfono a quienes no habían acudido espontáneamente a su centro de salud para recibir la dosis. Esto podría explicar por qué este año hubo más seguimiento en ese rango de edad que en el inmediatamente posterior; es decir entre los ourensanos de 70 a 74 años, en los que la cobertura poblacional conseguida fue del 58,5 %. Pero los más entusiastas seguidores de las recomendaciones de vacunación antigripal son los que ya han superado los 75 años. Se vacunaron un 68 % de los ourensanos por encima de esa edad.

El 47 % de los ingresados

Aunque la gripe tiene un alto índice de transmisión, se la considera una enfermedad banal para la mayor parte de la población. Pero la vacuna puede ahorrar a los más mayores y a otros grupos de riesgo -como los afectados por algunas enfermedades crónicas-, que sus patologías se compliquen y se agraven en el caso de verse afectados por el virus; y ayudar a que sus secuelas sean más leves. Pero no garantiza al cien por cien que no se produzca un contagio y se padezca la enfermedad.

De los 1.915 ingresos hospitalarios registrados hasta el pasado 5 de marzo por la pandemia gripal, 118 fueron ourensanos. La mayoría, un 78 % pertenecían a alguno de esos grupos de riesgo a los que se recomienda

e se vacunen y, según los datos ofrecidos por la delegación territorial de la Xunta en Ourense el 47 % de esos ingresados no habían recibido la dosis. S produjeron doce fallecimientos a causa de la enfermedad. En el conjunto de Galicia hubo 122 muertes oficialmente imputables a la gripe.

Los profesionales sanitarios de la provincia se quedan por debajo de la media gallega

La recomendación de la vacuna no se hace solo a personas de edad avanzada, a pacientes con múltiples patologías o a los que padecen enfermedades crónicas. Hay otro público objetivo, sano y en edad activa, que supone un eje esencial para evitar la transmisión. Son los profesionales de la sanidad. Ellos trabajan precisamente a diario con enfermos, lo que conlleva un doble riesgo: para ellos mismos, que pueden ser contagiados, y para los demás, ya que pueden convertirse en transmisores del virus hacia las personas que atienden y que, por su propia condición de enfermos, pueden encontrarse con una situación en la que sus defensas no sean capaces de defenderse del virus.

En general este grupo objetivo en las campañas de vacunación suele tener una escasa respuesta a la invitación a administrarse el medicamento. Pero este año la tasa ha subido un 9 %. Entre los profesionales de Atención Primaria se ha pasado del 23,8 % de la anterior campaña al 32,7 % en esta; y entre los que trabajan en los tres hospitales ourensanos se alcanzó el 21,75 %.

Aunque las cifras aún no alcanzan el objetivo que se había marcado el Sergas desde la delegación territorial de la Xunta se mostraban ayer satisfechos de lo que consideran un «cambio de traxectoria». Lo achacan al esfuerzo desarrollado desde los servicios de Medicina Preventiva y Enfermería para concienciar a los profesionales. Con todo, los ourensanos siguen siendo los más remisos. La media gallega de médicos vacunados supera el objetivo -fijado en el 37 % para todo el personal sanitario- y en enfermería se alcanzó el 47%.

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